Después de una semana con el Intel NUC, las aventuras para buscar e instalarle un Linux a mi gusto y dar por saco con el tema en Mastodon y aquí en el blog, resulta que me dí cuenta de que vuelvo a ser un luser.
Esta vez estaba yo tan tranquilo cacharreando con el tema del ventilador cuando pensé una cosa. «Oye, que no puedo actualizar la BIOS. ¿Cómo es que sólo me aparece el SSD en GNOME Firmware y no el resto de componentes? Qué raro». Como la terminal no falla, decidí usar fwupd para ver qué arrojaba… Resulta que no podía detectar ni actualizar el resto de componentes porque había instalado Fedora con el arranque legacy y no con UEFI, necesario para dicha tarea.
Por mi cabeza apareció un sereno pero sonoro «mierda… soy gilipollas». Si. Resulta que tantos años con la misma instalación de Arch me hizo olvidar esos tejemanejes. En ese momento recordé por qué había decidido vender mi alma a una sola máquina y una sola distro: para no verme en la necesidad de hacer este tipo de cosas cada dos por tres.
Al mismo tiempo también recordé la amarga sensación de ser un novato en Linux. La comodidad me había derrotado y una simple partición de arranque había arruinado funcionalidades en mi sistema. En menos de cinco minutos el TOC llamó a la puerta para dejarme un aviso de que debería reinstalar todo de manera decente o si no no dormiría por las noches. Puta vida.
Pero este infortunio me hizo pensar en varias cosas:
- Qué útil es usar la terminal para ver cosas que con la UI no podrías
- Qué fácil es olvidarse de algo en Linux
- Qué útiles son las notas y las guías para evitarlo
- Qué útil es publicarlas
- Qué útil es tener un blog donde poner estas cosas y demostrar por qué siguen siendo útiles los blogs de Linux
Pues nada, que toca sacar algo de tiempo para reinstalar Fedora. Menos mal que es fácil y no tenía mucho avanzado.
Nota mental: refrescar conocimientos más a menudo trasteando, aunque sea en máquina virtual. Que no se pierdan las buenas costumbres.
[…] significa que puedo centrarme en otras cosas y disfrutar del escritorio. Vamos, me he convertido en un usuario común y corriente como muchísimos otros. ¿No es una maravilla? ¿No deberíamos decirlo más a menudo? Es más […]
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