Como amante de la música, era de esos que hace años tenía una inmensa colección de discos y canciones sueltas en formato digital. Los cientos de gigas que ocupaban toda esa biblioteca tuvieron como grandes aliados un par de bendiciones producto de la época: los discos duros de gran capacidad y los múltiples reproductores locales que eran ofrecidos al público. Y en éstos útimos si Winamp fue icónico de Windows, Linux tuvo los suyos propios no menos legendarios.

Grandes aplicaciones como Rhythmbox (para GNOME) o Amarok (para KDE) dominaban ese panorama en sus respectivos escritorios. Eran estandartes del buen hacer y de la potencia que se exigía en un software capaz de gestionar enormes colecciones musicales. Quizás Linux buscaba tener su propio iTunes, copiando las mejores características que éste podría ofrecer y aderezado con una buena adaptación al sistema operativo del pingüino. Fue una época de grandes titanes a los que pocos podían hacer frente.
Pero llegó el streaming, los precios más asumibles y los SSD (por aquel entonces de menor capacidad). El hábito de consumo cambió poco a poco, pavimentado por unas conexiones a internet mucho más rápidas que hacían de Spotify, Deezer o YouTube los reproductores en red ideales, con bibliotecas cada vez más jugosas y extensas. La posesión de música en digital estaba mermando y con ella el uso del torrent para obtenerla. Los más audiófilos volvimos lentamente al vinilo como formato físico mientras manteníamos algunas colecciones en archivos FLAC para los discos más especiales**… y con ello los reproductores clásicos cayeron lentamente en desuso hasta el día de hoy. Rythmbox no es popular, Amarok está abandonado e incluso Clementine vivió días mejores.
Durante unos años usé Lollypop, el que para mí se mantiene como ganador mientras reciba soporte. Pero mi colección local se volvió cada vez más modesta y con ello creció mi deseo de algo más sencillo, alimentado por esa propuesta minimalista de GNOME Music. No debía ser el único que opinaba así, pues útimamente hemos visto un resurgir con propuestas como Amberol, G4Music (que ilustra este artículo) o Resonance, llamando la atención de usuarios y blogs. Puede que su público sea menor, puede que las colecciones a gestionar sean mucho más pequeñas, pero no renuncian a un buen aspecto ni a una funcionalidad sencilla que permite escuchar música local, sin más añadidos ni florituras.
Es una época algo bipolar. Aunque Spotify es mi servicio de cabecera me niego a renunciar a esos pequeños programas, como muchos otros usuarios. No sólo hacen el apaño sino que los sigo admirando por su sencillez y su cariño hacia una práctica que, quizás, acabe siendo tan vieja como tener vinilos o casetes. A lo mejor escuchar música en FLAC será la cosa más sibarita en un futuro cercano y los reproductores serán parte de ese postureo. Y puede que ahí esté, justamente, la gracia de tenerlos y usarlos.
Larga vida a los reproductores clásicos.
** Con la compra de discos de vinilo actuales normalmente se incorpora un código legal de descarga que incluye archivos FLAC.
También un fan de la múscia por aquí. ¿Cómo se podría vivir sin música?
ahora con las orejas más abierta, aunque me sigo negando a ciertas cosas que en mi fuero interno no considero música (léase trap, reggeton, hits comerciales, etc).
Aunque sin querer vuelvo a los clásicos que descubrí hace años y me siento como en casa con sus ritmos conocidos, sus riffs grabados en mis neuronas y sus letras más que sabidas!
Usé Amarok y me gustaba mucho, no sé porque dejé de usarlo en favor de otras opciones. aunque ahora desde hace tiempo uso mocp en la terminal. No es elitismo, es un uso básico…
Veremos cómo escucharemos música en el futuro si en este pasado tan inmediato ha cambiado tanto!!
Las descargas iban a acabar con la música, decían!! Siempre creí que querían decir, que las descargas iban a acabar con su lucrativo negocio. Los contratos leoninos de las casas de discos creo que han sido más dañinos para la música y los músicos que las descargas…
Saludos!!
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Era muy fan de Amarok cuando estaba en KDE. Qué gran aplicación!
La música cambió mucho en muy poco tiempo como dices, creo que condicionada por internet. De hecho el formato «álbum» parece que decae frente a los EP o los singles. Y en eso también soy muy conservador: el «disco» tiene ese toque conceptual que busco cuando no deseo escuchar canciones sueltas.
Sobre lo de las descargas ya comentamos algo similar en otra entrada: lejos de perjudicarles podría decirse que les benefició, tanto como negocio como expansión cultural si tenemos en cuenta todos los artistas autoproducidos.
Un saludo!
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Ahora parece que escuchar un disco entero de un artista es algo que no se lleva… se llevan las playlist, del tema que más te guste de un artista. Es el mal actual de lo rápido, de lo inmediato, de lo efímero… dame un twitt (o x o como se llame), dame un titular, escribe poco, lee menos, cambia a otra cosa, hay muchas cosas que consumir y te las pierdes si pasas más de 1 minuto con esto, que ya está pasado de moda… y así estamos…
Es verdad, parezco el abuelo cebolleta, que no me acordaba que ya lo habíamos «hablado». Cuando lo estaba escribiendo me sonaba, pero no sabía si era un pensamiento al que volvía a acudir o algo con lo que ya había dado la paliza!! jejeje
Saludos!!
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Con la última subida de precio de Spotify yo me he negado a seguir pagando. Precisamente he detectado aspectos que comenta Victor: apenas escucho discos enteros, y al final el descubrimiento de música se limitaba a una escucha superficial. Vuelvo a un modelo híbrido entre esa gran colección local y la música en streaming precisamente para frenar esa rapidez actual en todo y para mostrar mi desacuerdo con unas plataformas que nos ven a los clientes como bolsillos sin fondo.
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Bueno, yo puntualizaría un par de cosas:
1- La subida de precio es una jodienda, pero sigue siendo aceptable para los que escuchamos mucha música. Comprar un sólo disco ya cuesta más que la suscripción, así que es rentable.
2- Adquirir discos o descargarlos en local debería ser una práctica más extendida aunque sea por amor propio. Convivir con ese «modelo híbrido» que dices estaría genial.
Justamente estaba buscando sitios P2P para retomar la colección local. Los vinilos ocupan mucho espacio y puedes dejarte bastante pasta en ellos, y mi colección digital de hace años a veces tiene una calidad terrible. Si sabéis sitios del Mar Caribe para seguir descargando dad el chivatazo porque cada vez encuentro menos.
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A traves de Tor, los rusos tienen mucha cosa compartida aqui: Rutracker.nl, es un espejo de la original. Si no funciona, abra que buscar mas espejos.
Un saludo
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Habrá que echarle un vistazo.
Gracias y un saludo!
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[…] Una app visualmente bella que ha superado en longevidad a su maestro, sabiendo dar con las teclas adecuadas para aquellos amantes de la música que quieran simplicidad sin sacrificar algunas ayudas. Muy superior a GNOME Music, usar Gapless es un placer para los sentidos que nos ayudará a recuperar ese amor por los reproductores locales. […]
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[…] un amante confeso de los reproductores sencillos, y todo se lo debo a la influencia de GNOME Music, pero éste tenía varios problemas. De hecho los […]
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