Mr. Oizo y el electro francés

Si charlamos con alguien enterado de la música electrónica y le interrogamos sobre artistas franceses para romper la pista de baile seguramente nombre a Daft Punk o Justice. Y no faltaría razón, ya que ambos grupos son muy importantes en ese panorama: la mezcla del house con el funk/disco les permitió hacerse un hueco entre los oyentes de todo el mundo y también en las listas de éxitos. Álbumes como Discovery (2001) o ✝ (Cross) (2007) son imprescindibles para conocer ese audaz movimiento musical llegado del país galo.

Pero los franchutes son muy artistas, llevan el surrealismo en las venas y por ello siempre hay alguien que consigue dar la nota y convertirse en una institución desde las sombras. Ese alguien en el electro francés no es otro que Mr. Oizo, productor menos conocido pero que ha marcado a toda esa generación de músicos. Tanto que la discográfica Ed Banger Records a veces parece nutrirse constantemente de su influencia.

Quizás el nombre de Mr. Oizo no suene de mucho. Probablemente tapoco Quentin Dupieux, el hombre detrás de ese pseudónimo. A (casi) nadie nos suena sus películas aunque sea director de cine y videoclips. Pero la cosa puede cambiar si llegamos a Flat Eric, su simpática mascota amarilla, famosa por la canción Flat Beat (1999). Este single fue el escogido para dar a conocer su primer disco Analog Worms Attack (1999), lo cual es llamativo porque casi toda esa obra se basa en ritmos hip hop. Sin embargo Flat Beat y el resto del álbum dejan claro el gusto de Oizo por la experimentación con samples y los sonidos analógicos.

Lo interesante empezaría a ocurrir en 2005 con su segundo trabajo, Moustache (Half a Scissor). Es ahí cuando Oizo se vuelve más duro, rápido, distorsionado y hasta tétrico. Todo ello comenzó a ser su marca personal, haciendo inconfundible el corte agresivo de los samples, las melodías disonantes y la influencia de los primeros sintetizadores. También incorporó técnicas digitales para crear esas composiciones caóticas con dosis que rara vez superan los 3 minutos.

En cada lanzamiento apuntalaría su estilo artístico con títulos ingeniosos y políticamente incorrectos para las canciones, así como portadas muy bien diseñadas a través de elementos de la cultura pop. Por ejemplo el álbum Lambs Anger (2008) se inspira en la famosa secuencia de la película Un perro andaluz de Luis Buñuel —el ojo cortado con una navaja de afeitar—, o la de Stade 2 (2011) que reinterpreta el cuadro Retrato de un artista (Piscina con dos figuras) de David Hockney. También referencia a su mascota Flat Eric en varias ocasiones.

Estos últimos años vuelve a fusionar elementos hip hop y melódicos que le hace bajar la agresividad de su sonido, aunque no se desprende del toque vanguardista y alocado que tanto lo caracteriza. Su forma de hacer música marcaría un camino para Justice, Boys Noize o SebastiAn, con los cuales ha colaborado en alguna ocasión. Puede que Daft Punk se quedase con el público mainstream del electro house francés, pero Mr. Oizo lo moldeó para llevarlo un paso más allá. No es para todos los oídos, ni siquiera para los fanáticos de la electrónica de baile por su alto contenido experimental. Ahora bien, quien desee escuchar algo diferente en el género, Mr. Oizo es un personaje singular y relevante al que hay que conocer.

Álbumes notorios

All Wet podría ser el más accesible por sus colaboraciones con otros artistas y la presencia de más voces entre tanto instrumental. Lambs Anger es el mejor y más atrevido —y con la portada más chula de toda su carrera—, pero se hace un poco largo.

Stade 2, quizás el segundo más destacable, creo que es mi favorito.

Selección personal de canciones

Por alguna razón se le da muy bien hacer introducciones, tanto es así que incluso para los recopilatorios de Ed Banger suele encargarse de esa tarea. Destaco especialmente la de Ed Rec Vol. 2.

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