«Hell yeah, I remember Aurora»
Durante los años 2007 y 2008 tuve temporadas en las que me interesé por el rock, especialmente en el grunge y derivados —géneros que me gustan mucho—. Por esa y alguna razón más conocí a Foo Fighters, banda que había formado Dave Grohl tras el final de la icónica Nirvana. Mi programa de torrents por aquel entonces echaba humo, y los Foo Fighters estaban en la lista: en unos días obtuve toda la discografía hasta aquel entonces. Sí, días, porque mi conexión de ADSL de 3 MB no daba para más.

Como es lógico, canciones como Everlong me conquistaron sin esfuerzo, y fiándome de los fans y entendidos me dispuse a escuchar álbumes muy valorados como The Colour and the Shape (1995) o In Your Honor (2005), que si bien tienen muy buenos temas no me quedé con ellos en el recuerdo. Sin embargo poniendo la discografía me empecé a fijar particularmente en uno. El interés se presentó con una canción, Aurora. «Eh, esta es muy bonita, ¿qué disco es?». Miré en Amarok —el reproductor que usaba por aquel entonces— y vi esa portada tan llamativa. There is Nothing Left to Lose de 1999 iba a ser especial.
Hice una copia en CD para el coche y el tiempo hizo lo demás, cuando llegó el final de un verano tranquilo y rodeado de amigos. Tenía un Opel Astra berlina color blanco de 1996 (me encantaba ese bicho), y con él recorríamos los paseos marítimos entre risas, conversaciones y cigarros; a veces con estas canciones de fondo.
La concepción de este álbum también fue especial, pues la banda se movió a una casa en Virginia propiedad de Dave Grohl, y allí montaron un pequeño estudio. Lo grabaron sólo tres integrantes en un ambiente de camaradería, adoptando sistemas de audio más tradicionales y analógicos. El resultado se nota y es parte de la magia, pues tiene ese toque natural.
Stacked Actors y Breakout quizás son las más «genéricas» pero la cosa cambia a partir de la tercera canción. La fantástica Learn to Fly nos empieza a integrar en un sonido más pop. Aunque esto no es nada malo, pues consigue melodías muy pegadizas. A partir de aquí el álbum me parece muy destacable y Gimme Stitches lo empieza a demostrar.
Generator es un temazo que atrapa desde el principio con su precioso riff de guitarra modificado con un talk box. Luego la maravillosa Aurora, cuya letra canta a la avenida en Seattle que lleva el mismo nombre; un tema ligero y un Grohl al que se le da genial componer melodías nostálgicas.
Live-In Skin nos devuelve guitarras rasgadas, y Next Years nos introduce al gran final plagado del mejor sonido. De Headwires me encanta su facilidad para crear bonitos cambios como los que surgen a partir de los dos minutos y medio. De Ain’t the Life destaco ese estilo a los años 70 —el rock de esa década es una institución de buen gusto—, y M.I.A. toma una senda parecida.
Desconozco si se considera el mejor álbum de los Foo Fighters, pero a mí me lo parece. Y cómo me gustan sus baterías… Trabajos como este confirman su merecido estatus de gran banda de rock, así como Dave Grohl demuestra que es un buen músico.
Y sí, la nuca de la portada es del propio Grohl. Todos estos detalles y más pueden leerse en un artículo de FaceOff, un excelente blog israelí sobre música que descubrí hace poco.
Canción destacada
Qué difícil me lo pongo a veces… Venga, escoge: Generator o Aurora. ¿O quizás Headwires?
No se si conoces esta historia de unos italianos que querian que fuese foo fighters a tocar a su ciudad y la montaron con esa cancion, learn to fly:
Un saludo
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Qué buena! No conocía esta anécdota. Gracias por compartir.
Un saludo.
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[…] 2: tras la muerte de Cobain el batería Dave Grohl fundaría su propia banda llamada Foo Fighters, que reseñé en un artículo anterior. Junto con el bajista Krist Novoselic hizo que este recopilatorio fuera […]
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