«I wanna talk, I wanna call you and talk»
No conecto especialmente con el rap, y hasta hace poco creía que Frank Ocean o Kanye West se llevaban todos los honores como mis artistas de cabecera en ese género, pero luego conocí a Tyler, the Creator, especialmente con su disco Igor (2019) que llamó mi atención desde la primera escucha.

Lo que rodea a este californiano se sale de lo común. Fue acusado de homófobo por sus letras y luego lanzó este disco donde la temática es el amor frustrado hacia otro hombre —heterosexual y colado por una chica, provocando un triángulo amoroso—. Trata un tema que no es común en el rap, pillando por sorpresa a unos cuantos: la homosexualidad. Y es que, para qué negarlo, ese mundo frecuentemente rebosa de una testosterona tan ostentosa como los looks de sus artistas. Por otro lado hay quien se ofende por todo y no ve más allá de sus narices.
Lo mejor es que Tyler asienta este atípico discazo sobre unos instrumentales que quitan el hipo llenos de buenos samples, sonidos electrónicos, coros, melodías pegadizas y bonitos acordes. Y todo eso pasándose el ritmo por el arco del triunfo cuando es necesario, incluso superponiendo elementos descompasados que llaman la atención por lo bien que encajan. El resultado suena genial y queda como un guante: es directo y rabioso en ciertos tramos, melódico y tierno cuando debe abrirse sentimentalmente. Se nutre de todo el legado de la música negra urbana para darnos lo mejor de ella, sin renegar de ciertos toques experimentales que lo hacen muy contemporáneo. Además me gusta la voz de Tyler porque es capaz sacar graves y falsetes por igual.
12 temas en menos de 40 minutos, canciones cortas pero trabajadas, una masterclass de estilo donde se agradece tanta calidad en un formato LP anormalmente breve, animando a más escuchas sin la sensación de pesadez. Se llevó el Grammy al mejor disco de rap en 2020.
Y por Dios, ¿nadie va a decir nada de esa portada tan chula que vale para enmarcar?
El álbum adquiere una estructura de sutil obra conceptual, enlazando las diferentes canciones con su temática, mensajes y sentimientos a veces encontrados, transitando la montaña rusa de emociones desde el enamoramiento hasta el rechazo. Todo se cuenta a través de un alter ego llamado Igor, protagonista de esta historia que hará su aparición directa varias veces. De hecho Tyler lo ha materializado con un extravagante look tan simpático que se queda grabado por su personalidad y escenografía.
Muy original, completo y hecho con buen gusto, derrumbando barreras generacionales tanto en el aspecto musical como en el social. Un disco perfecto para aquellos que quieran incursionarse en la faceta urbana más alternativa, un gran álbum de estos años recientes. Tiene el honor de ser el primer LP de rap que me encanta de principio a fin, y además creo que Tyler es un buen productor.
Canción destacada
Tengo serias dudas con las dos más bonitas del álbum: Puppet o I Don’t Love You Anymore. Dejadme escucharlas unos cientos de veces más y con un poco de suerte me decido, mientras eso ocurre podéis ir haciendo hueco con la potente New Magic Wand.