Más texto plano, por favor

Escribir en el PC me despierta una sensación similar a usar una Olivetti. Siempre me gustó teclear cosas que se me pasaban por la cabeza, e incluso llegué a tener un diario personal en un simple archivo .txt. Éste, a su vez, estaba guardado en un disquete de 3 y 1/2 que parecía eterno. Yo no tenía un cuaderno personal: tenía un disquete personal, y en él almacenaba desde anécdotas hasta desahogos que nadie vería. Fue el comienzo de mi atracción por la escritura, así como del amor hacia el texto plano.

Muchos consideran imprescindible algún programa tipo Word para editar y adornar correctamente los textos, pero es una herramienta de oficina excesiva en gran parte de las ocasiones. Siempre me pareció un requisito pesado para algo tan simple como lo que yo hacía, solo quería escribir sin más… y ocupaba cosas básicas como el difunto WordPad o mejor aún, el Bloc de Notas de Windows.

Por eso escribir, distribuir y leer en texto plano me parece el súmmum de la sencillez. Es directo, es ligero y es universal. No creo que haya un formato mejor, tan limitado pero auténtico, que perdure en el tiempo y sea compatible con cualquier máquina o software. Por ejemplo, las mejores guías de videojuegos que conseguí estaban en un archivo .txt tan largo como liviano, a veces decorados con dibujos tipo ASCII. Unos blocs de notas eran suficientes para lo que necesitaba, y pude rescatarlos en Linux sin ningún problema. No hizo falta una librería específica, ni perdieron su forma: al abrirlos eran exactamente los mismos, sin quebraderos de cabeza.

Desde entonces me limito a usar editores de texto sencillo para escribir ideas, recordatorios, párrafos o picar código. Rara vez uso algo más avanzado, por lo que ha influido mucho en mi estilo. En Linux acumulo software como Apostrophe (que se apoya en Markdown e incluso puede exportar al demandado PDF), Buffer o el fiel Editor de Texto de GNOME, teniendo así lo necesario para el 80-90% de los casos. Estos programas se convirtieron en una filia tecnológica, una colección dedicada a escribir y a apreciar el minimalismo más absoluto. Ya sé que hay puristas de la terminal, usuarios de Nano o Vim que los destacan por su uso en consola (aún más mínimo), pero yo me ciño a los editores gráficos porque les guardo simpatía.


Aunque el texto plano no sólo es útil y universal en los ordenadores, también lo es en Internet, siendo un método eficaz de difusión. Aunque la Web se sustenta en páginas HTML, hay quien prefiere dejar ese formato lo más limpio posible e incluso recurrir al texto básico como complemento. En la small web esto es muy apreciado, existiendo blogs que siguen esa filosofía. Un ejemplo de ello lo tenemos en Simpleliving, que luce un índice hecho con HTML crudo y cuyos enlaces nos llevan a los .txt que son leídos fácilmente por cualquier navegador.

Pero el mainstream que nos rodea sigue enfocado hacia formatos elaborados y con diseño tipográfico personalizado, llenos de negritas y sangrías, tan bonitos como vulnerables ante cualquier cambio, tan complejos y dependientes en el fondo. El grueso de nuestros documentos personales están pensados para ser un enorme PDF, un DOC o un ODT; cualquier mínimo cambio en el software les hace perder su forma original, su sentido estético y sus ayudas a la lectura. Si algo no puede ser portado con éxito al texto plano y precisa de herramientas complejas, entonces considero que no tiene un firme carácter de permanencia. Creo que los formatos más simples son realmente los mejores, los más honestos y los más útiles, los que pueden leerse en cualquier sitio.

El texto plano continúa silencioso en las tripas de nuestras máquinas, dispuesto a ser escrito y leído por todo el mundo. Universal, inmortal, casi incorruptible, rápido como un rayo y más limpio que la conciencia de un recién nacido. El callado de la clase, pero también el más listo. El menos popular, pero el más apañado. El .txt —y por añadidura cualquier formato sencillo— es la mejor decisión para elaborar, copiar, guardar y distribuir palabras. ¿Qué maravillas podríamos hacer con tan poco?

13 comentarios en “Más texto plano, por favor”

  1. Qué cierto. Cuando empecé a escribir cosillas de worldbuilding (todas para consumo propio) vi rápidamente que un programa de ofimática era demasiado aparatoso y con demasiadas opciones para lo que yo quería.

    Al final acabé utilizando un programa de escritura Markdown (Typora, aunque ahora en Linux prefiero Folio).

    La sencillez me distrae menos, y como bien dices, es un formato que se presta menos a errores a la hora de abrirlo en otro ordenador o con otros programas.

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    1. La sencillez siempre gana y, por lo general, resulta más productiva. Las limitaciones estimulan el ingenio y en el caso de la escritura ayudan al enfoque y la creatividad. Al menos así lo veo yo.

      Gracias por pasarte y un saludo!

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  2. Una oda al txt. Cuanta razón. En windows acumulaba lo que escribía en varios txt. Al pasarme al Mac, comencé a utilizar formato Markdown (.md) que sigue manteniendo esa simpleza.

    Me pareció interesante el blog Simpleliving, aunque si bien el archivo es un .txt, esta formateado en Markdown.

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    1. Markdown es como un TXT con esteroides, está muy bien. Aunque en la mayoría de casos sigo quedándome con el plano total, nunca me he podido desprender de ese gusto peculiar por el veterano formato.

      Gracias por pasarte y un saludo!

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  3. ¡coincido contigo al 1000%!

    A mi me sirve diariamente para esbozar contratos que luego porteo a ODT y finalmente perdurarán por siempre al quedar en la Corte Suprema de Justicia de mi país.

    También me sirve para conjuntar información que en esa fase no requiere formato o voy elaborando mis propias guías (o tutoriales) que me han servido para crecer en Linux y en este cambio que inicié hace 5 años.

    Aprovecho para felicitarte y animarte a seguir escribiendo, es una gozada leerte eh.

    Sinceramente,

    herlocksholmes@mastodon.social

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    1. Me consta que es una gran herramienta, aunque personalmente siento debilidad por los editores más minimalistas que menciono. Hace años probé Emacs y me dejó un poco frío, supongo que a lo mejor no soy su público objetivo, no sé.

      Gracias por pasarte a comentar. Un saludo!

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