The Cross of Changes (1993), de Enigma

«We came out from the deep»

Mi adolescencia tardía fue un auténtico hervidero de música electrónica y descubrimiento personal. En mi reproductor nunca faltaba Enigma, uno de los mayores referentes en la música new age y el worldbeat de los 90, al que estuve muy viciado. Su éxito dio el pistoletazo de salida a bandas como Deep Forest, ERA o los españoles Elbosco, así como a toda esa música exótica que inundó el mercado por aquel entonces. Incluso prepararía a los oyentes para la llegada de artistas no occidentales como el camerunés Wes Madiko —quien fue producido por los propios Deep Forest.

Enigma debutó en 1990 con su estilo tan reconocible como copiado hasta la saciedad: ritmos cercanos al trip hop, ambientes etéreos, melodías evocadoras con flautas shakuhachi sintetizadas y multitud de samples de cantos gregorianos. Pero la cosa no se quedó ahí, y en los años siguientes aumentó la calidad de su producción y su complejidad. De eso surgieron auténticos collages sonoros con muchos más samples y cantos étnicos, lo que dotó a sus siguientes discos de una experiencia más rica, cinematográfica y orgánica, muy por encima de sus imitadores.

Aunque tiene una discografía bastante irregular, sus primeros álbumes fueron toda una epifanía para mí y sonaron en bucle multitud de veces. La trilogía inicial es una maravilla, pero quizás su segundo lanzamiento es el más destacable. The Cross of Changes (1993) nos muestra el mejor periodo de Cretu como creador: suficientemente profundo dentro del new age, pero suficientemente fresco y accesible antes de su deriva más pop. A menudo se disputa como el mejor trabajo de su carrera, y no es descabellado.

Si hilamos fino, su título encierra una idea conceptual con doble significado: no solo alude al peso de los cambios vitales, sino también a las contradicciones de la historia. «La cruz de los cambios» funciona en lo personal y antropológico, llevándonos a terrenos espirituales pero también a sucesos violentos y estigmas, sacando a la superficie las eternas preguntas del ser humano. Incluso tantea cuestiones que podrían interpretarse como la reencarnación, o al menos el conjunto de vidas pasadas, presentes y futuras. Esto nos mete en una música reflexiva, donde los sonidos del mundo y de otras épocas producen algo místico.


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Pero conviene saber quién es Enigma… o, mejor dicho, qué es. Se trata del proyecto musical del productor rumano-alemán Michael Cretu, quien estuvo detrás de algunos temas europop de los años 80. Empezó a ser conocido como solista por su canción Samurai (1985), pero quizás el primer pelotazo llegó produciendo a Sandra Lauer. No solo tendría éxitos como (I’ll Never Be) Maria Magdalena (también de 1985), sino que la relación laboral les llevaría al matrimonio.

Bajo el paraguas de Enigma, Cretu se rodearía de otros artistas para labores de producción. Participaron varios músicos de apoyo, e incluso la propia Sandra Lauer prestó su voz con un registro sedoso. Aunque Cretu intentaba mantenerse en el anonimato por motivos artísticos y prácticos —el nombre Enigma no fue casual—, su identidad se reveló tras varias demandas judiciales por el uso de diversos samples.

Al igual que otros discos, creó The Cross of Changes en su estudio personal, al que llamó A.R.T. Era muy vanguardista para la época y estaba integrado en la mansión de Ibiza donde residía, ubicada en la cima de Corrals d’en Guillem —cerca del mirador Las Puertas del Cielo—. Aquella emblemática y polémica edificación, construida en un entorno protegido, acabaría demolida en 2009 tras años de pleitos.


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The Cross of Changes mantiene la estructura clásica de Enigma, con introducción, nudo y desenlace desarrollados a través de la mezcla continua. Es decir, de principio a fin la obra evita los silencios entre canciones, empatando una con otra, construyendo una atmósfera y conectando las diferentes ideas que van surgiendo. Como en su debut, la mayoría de voces femeninas corrieron a cargo de Sandra Lauer y Louisa Stanley, resultando casi indistinguibles.

Empieza con la pequeña intro Second Chapter, donde un sonido misterioso brota de las profundidades, hasta que se escucha la «melodía Enigma». Esta melodía es uno de sus samples característicos, usado como firma en casi todos sus trabajos, y fue extraída de la canción Not Forgotten de Leftfield. En escasos 2 minutos hace cambios de tonalidad, introduce los cantos étnicos de fondo, y la sensual voz lanza el mensaje principal:

We came out from the deep
To help and understand, but not to kill
It takes many lives, ‘til we succeed
To clear the debts
Of many, many hundred years

Con The Eyes of Truth nos metemos de lleno en el exotismo, y los diferentes samples vocales crean un conjunto que debe leerse como un todo. El canto principal corresponde al folklore mongol, donde narra la visión de las estepas, los animales y los hijos. También escucharemos voces extraídas de las misiones espaciales de la NASA, conectando con esa idea del universo, y el detalle de la frase «The Eyes of Truth are always watching you». Conociendo este tipo de música, sugiere lo divino o algo superior que rige el mundo.

Esa mirada omnipresente se abre a un sonido etéreo y a un carro de caballos que pasa a lo lejos, introduciendo su canción más conocida: Return to Innocence. Fue un fenómeno en la MTV y el máximo exponente del éxito comercial de la new age. Una emotiva melodía combina varios elementos que la hacen mágica, como la fusión perfecta entre la voz de Andreas Harde y los cantos tradicionales Amis taiwaneses. Estos cantos, al parecer, suelen interpretarse en celebraciones positivas como bodas, nacimientos, reencuentros o cosechas. La letra es una invitación a recuperar la esencia y fuerza de voluntad perdidas con los años. En su lectura más profunda plantea la visión de una vida rebobinándose, desde la muerte hasta el nacimiento, como una nueva oportunidad. Esta metáfora es la que se usa en el videoclip, rodado en España por cierto.

Bajo un título que parece estúpido, I Love You… I’ll Kill You esconde una gran canción con varias capas, una letra tan oscura como sugerente, y un cambio en la mitad que se acelera lanzando un espléndido riff de guitarra eléctrica. Está armada alrededor de varios samples, como un ritmo sacado de Genesis, detalles de Led Zeppelin y una armónica de Black Sabbath. Enigma consigue que todo fluya entre pads, mientras la suave voz canta acerca de las delgadas líneas que separan el amor del odio, y cómo la traición lleva al camino del desprecio.


La misma idea se desarrolla de otro modo en Silent Warrior, donde los sonidos de la naturaleza abrazan el ritmo extraído de Genesis, con cantos y tambores tradicionales de los nativos americanos. En esta ocasión canta el propio Michael Cretu, con una letra explícita sobre la historia y la conquista de culturas aborígenes. ¿Realmente Dios querría someter a esa gente en su nombre? ¿Qué pensaría el Creador si viese que el resultado directo fue la persecución de riquezas y la alienación entre pueblos?

Luego llega la pequeña The Dream of the Dolphin, que sirve como interludio para reconducir el hilo. Es bastante apreciada por los fans, con una bonita melodía y un mensaje que parece inspirarse en las alegorías chamánicas y animistas. Bajo ese filtro, intenta explicar cómo formamos parte espiritual de un todo:

In every color there’s the light
In every stone sleeps a crystal
Remember the shaman
When he used to say:
«Man is the dream of the dolphin»

Volvemos al corazón de este álbum con Age of Loneliness (Carly’s Song). El sample vocal recupera los cantos tradicionales mongoles, que aquí hacen referencia a las colinas en la estepa de Toson. Sandra canta el resto de frases, donde aconseja abrazar el destino de la vida, sobreponiéndonos al miedo que genera.

Out From the Deep es para mí la más especial, ya que fue la canción con la que conocí a Enigma. Cuando era niño ponían bastante su videoclip en el canal alemán VIVA, que podía ver gracias a una antena parabólica, y recuerdo que mi madre estaba embarazada de mi hermano. En él, un buzo se pierde en las profundidades del océano mientras explora las antiguas ruinas de una ciudad sumergida; una fuerza le hace desmayarse, y cuando despierta descubre que puede respirar sin escafandra. Allí observa varias pinturas con un estilo renacentista, y cuando las toca cobran vida. Todo empieza a desmoronarse, mientras el mar se agita en una tormenta. Al final descubrimos que el propio buzo acaba siendo parte de las pinturas, como si quedase plasmado para siempre en ese lugar.

Es la pista más rock de la colección, con una bonita melodía que parece tener una clara inspiración en Dear Prudence de los Beatles, y un riff final para quitarse el sombrero. Michael Cretu canta de nuevo, esta vez con tono esperanzador, y recuperando el mensaje que inició el disco: llegamos al mundo de la nada, desde las profundidades de algo, y nuestra misión es transitar la vida por el camino correcto. Por eso estamos aquí. Todos nuestros fallos acumulados, tanto individual como colectivamente, solo se enmendarán con el paso de cientos de años, aunque tenemos una deuda pendiente con la historia. El sentido de la trascendencia, un tiempo que no podemos abarcar y unas «profundidades» que son tratadas literalmente en el videoclip.

El final lo marca la homónima The Cross of Changes, otra pequeña pieza muy tranquila cuya melodía me recuerda a Vangelis. La suave voz lanza la moraleja final, invitándonos a la reflexión antes de que los cantos étnicos se pierdan en la lejanía:

If you understand or if you don’t
If you believe or if you doubt
There’s a universal justice
And the Eyes of Truth
Are always watching you


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Sin duda este álbum es una joya del new age, pues su calidad y construcción son notables. Fue el primer vinilo que compré en la mítica tienda Discos Portobello de A Coruña, en su edición original alemana. Luego frecuentaría el local y tendría una pequeña amistad con su dueño Jaime, con quien era difícil aburrirse hablando sobre música. Con su muerte en julio de 2019 y el cierre de la tienda muchos quedamos huérfanos de aquel pequeño templo.

Allá donde estés, gracias por todos los buenos momentos. Nos vemos en la eternidad.

Canciones destacadas

Out From the Deep es mi favorita, ya que fue la primera que escuché, y I Love You… I’ll Kill You es una muestra de complejidad. Para quien desee conocer su gran éxito y su ADN, Return to Innocence es una parada obligatoria.

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