(…) Vamos, señor Jones, debe usted aceptarlo. Permítase el lujo de no torturarse más. Usted, como otros de su época, heredaron un mundo que estaba lejos de su control. No ha fallado en la vida, no es que fuera menos valioso… sencillamente tuvo mala suerte, como muchos otros. Comprendo la frustración, ese desasosiego, la falta de raíces, las dudas… Pero ahora debe limitarse a vivir el presente, y construir un futuro.

Verá; hace muchos años que trato a gente como usted. He estudiado en profundidad esos casos, y créame que le soy absolutamente sincero. Porque la verdad, Jones… la verdad no le devolverá nada, pero le hará libre.
A comienzos de los años 20 la gente comenzó a tener acceso a las inteligencias artificiales, y créame que era la tecnología punta del momento… pero fue totalmente inoportuno. En una época obsesionada por la perfección, por la estética y por las vidas modélicas, la fotografía dejó de tener sentido. O más bien, dejó de atesorar los recuerdos reales de la gente, y pasó a retratar las fantasías más esquizofrénicas. Solo así, me temo, serían capaces de vivir el resto de sus vidas sin que el fantasma del fracaso les soplase en la nuca.
Una foto casual, un amor, un viaje, una buena casa, lugares paradisíacos. Todo empezó a ser manipulado con IA porque todo debía ser perfecto, y las barreras se difuminaron. La gente ya no trabajaba para construir una vida propia: trabajaba para aparentar, su imagen social debía estar a la altura de lo que imaginaban, el teatro debía ser creíble.
Y así empezaron a surgir grandes historias, gente que se había superado a sí misma y había conseguido sus sueños, curiosos observando en las redes aquello que deseaban tener. Y ahí, mi estimado Jones, todo se torció para los que llegaron después.
Los hijos empezaron a dudar de sus padres. ¿Aquellas fotos de familia eran reales? ¿Por qué no recordaban ciertos momentos, ni ciertos lugares, ni ciertos detalles? ¿Por qué en el día a día parecía todo tan mediocre, y por qué su existencia se siente rota?
¿Cree usted que sus padres no sabían que aquellos vídeos nostálgicos eran falsos? Por supuesto que lo sabían. Pero la verdad, Jones, es que les aliviaba de una carga pesada: el sufrimiento de no ser como deseaban, y la profunda soledad que sentían con quienes los rodeaban. La ambición les comió a ellos, Jones, no a usted. Les comió con la misma voracidad con la que ellos fantaseaban. No lo veían a usted como lo que era, sino como lo que debía ser según su época. Y fue cruel, por supuesto, pero comprenda que ya no podían dejar de hacerlo.
Entiendo que es duro saber ahora que todos esos recuerdos digitales no existieron. Es difícil encajar, porque, de algún modo que no podía explicar, en el fondo siempre lo supo. Sí, Jones. Lamento decirle que la mayor parte de su vida es una mentira, como la de sus padres, la de sus amigos, la de su pareja o la del barrendero. Esto fue así para todos, Jones, no se martirice, no luche contra lo imposible.
Supongo que a partir de ahora deberíamos intentarlo bajo otro enfoque. Créame, la verdad existe, se lo digo como terapeuta y amigo. Confíe en mí: volverá a estar completamente seguro de sí mismo, de lo que ven sus ojos, de aquella luz del atardecer y del olor a café de verdad por las mañanas.
Imagen creada en Inkscape, recurso gráfico extraído de Public Work