Mi top 5 de distribuciones desaparecidas

La historia de Linux está llena de distribuciones que brillaron y por desgracia cesaron su actividad, siendo parte del legado de este gran sistema operativo. Ya fueran grandes o pequeñas, muchas tenían un carácter especial del que guardo buen recuerdo, porque este top alberga un matiz personal. En algún momento fui usuario de ellas, permitiéndome conocer más a fondo otros terrenos y ampliar mis conocimientos. Trazaron el camino que tomé hasta ahora, influyendo de manera notable en características que buscaba.

5. Foresight

La más rara de todas las que tenía como segunda opción. Una distro independiente con escritorio GNOME y un peculiar sistema de paquetes llamado Conary. ¿Por qué? Pues resulta que podía instalar y actualizar usando lo que hoy llamamos «deltas», o sea, pedazos de paquetes. No necesitaba bajar el software entero, solamente aquellas partes que iban actualizarse y luego las integraba. Esto lo hacía un sistema muy rápido y peculiar en el momento, a pesar de la oferta limitada en sus repositorios. Creo que fue de lo más limitado que usé y sin embargo nunca me olvido de ella. Me hubiera gustado ver hasta dónde podrían llegar con tal propuesta que, posteriormente, incorporó Fedora en YUM y luego en DNF. El equipo decidió ir migrando poco a poco la plataforma pero quedó en una obra sin terminar, suponiendo la muerte del proyecto.

4. Sabayon

La tuve como principal algún tiempo con la versión 5.2. Engendrada en Italia con un nombre peculiar, su propuesta era ofrecer una distro basada en Gentoo que fuese sencilla de instalar y usar. Estaba muy bien, ya que permitía tener todo el poder de Portage en un ambiente cómodo sin grandes quebraderos de cabeza, pudiendo experimentar una de las ramas más duras de Linux sin morir en el intento. La usé tanto con KDE como con GNOME. Dicen que no ha desaparecido, que simplemente tiene un sucesor espiritual llamado MocaccinoOS (vaya nombre también…) basado en contenedores y portabilidad. Obviamente no es lo mismo.

3. Mandrake/Mandriva

Fue mi primer contacto con Linux, aunque no la primera que instalé para uso diario. Posteriormente sí se convirtió en un mi distro principal con la versión 2008 KDE y estuve involcrado en su comunidad. De origen francés y nacida como un fork de Red Hat, ofrecía herramientas de configuración automáticas y un amplio soporte de hardware. Su apoyo corporativo detrás la hizo el primer Linux para seres humanos antes de la llegada de Ubuntu. Quizás no era la que más paquetes tenía, pero sí que gozaba de una buena colección de software. Contaba con la edición Free (sólo software libre), la One (orientada al uso común, con varios códecs cerrados) y la Powerpack (de pago, enfocado al uso profesional con soporte para empresas). Un titán que empezó a desaparecer allá por 2011 tras varios problemas económicos que le hicieron agonizar. A día de hoy su sucesora más exitosa es Mageia.

2. Chakra

Una de mis favoritas. De origen alemán, sucedió a Mandriva como mi sistema doméstico. Ofrecían una distro muy adelantada en su momento: base Arch y KDE puro, poseía un instalador propio (Tribe) y algunas herramientas de configuración que la hicieron pionera en su ámbito. Poco a poco fue adquiriendo más carácter y apoyos, y tuve la enorme suerte de pertenecer al equipo como diseñador de su artwork. Recuerdo con gran cariño la versión «Benz». Fue la primera en adaptar GFXBoot a un Arch, y sirvió de inspiración para otras distros posteriores como Cinnarch/Antergos, Manjaro y KaOS. Su fin llegó tras una serie de desafortunados acontecimientos que poco a poco mermaron al equipo y su comunidad, dando como resultado el abandono silencioso que terminó en olvido. Una gran pérdida, su vida fue corta pero increíblemente exitosa.

1. Antergos

De origen gallego y desarrollada entre 2012 y 2019, fue la distro perfecta para aquellos que quisieran instalar Arch sin complicarse la vida, y de hecho mi instalación actual viene de ella. Su filosofía era simple: base Arch pura, centrado prioritariamente en GNOME, sólo un repositorio para algunos paquetes propios y una configuración out of the box. Lo mejor era la cantidad de opciones que brindaba de forma fácil: varios entornos, posibilidades de incorporar software adicional a la carta y la fantástica instalación en línea gracias a Cnchi. Una de las mejores distros que han parido los últimos años y sin duda una de las que más ha dolido despedir, porque ganarse la popularidad y el respeto de una comunidad no es fácil.

¿Echas de menos alguna?


Más: ¿Para qué sirven tantas distros Linux?

5 comentarios en “Mi top 5 de distribuciones desaparecidas”

    1. Ambas eran fantásticas pero Chakra tendrá siempre un lugar especial. También me sentí muy a gusto en su comunidad y era una distro excepcional.

      Gracias por pasarte!

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