Aprovechando la reciente instalación de Fedora en el estudio y el lanzamiento de la versión 44 de la distro, he decidido trasladar mis notas a un tutorial. En él veremos cómo se comporta el nuevo instalador Anaconda y cómo hacer las particiones. Aunque es una configuración bastante básica, me servirá de referencia para instalaciones futuras y espero que sea útil para los que quieran dar el salto a una de las mejores distribuciones Linux. Esta guía está basada en mi experiencia con los Intel NUC, y he replicado la instalación en GNOME Boxes (Cajas) para tomar las capturas de pantalla.
Índice
- Preparar el medio de instalación
- Reinicio del PC y arranque de Fedora
- Bienvenida
- Método de instalación
- Particionado
- Configuración de almacenamiento (cifrado)
- Revisar e instalar
- Nuestro Fedora: primeros pasos
- Comprobar fuentes de software y actualizar
- Notas adicionales
1. Preparar el medio de instalación
Lo más importante para el proceso es, obviamente, conseguir la ISO de instalación: podemos descargarla de su página oficial. En mi caso siempre uso la versión principal Workstation, enfocada en el escritorio GNOME y perfecta para el usuario novato/intermedio. Se pueden escoger otras versiones y arquitecturas, aunque en general la instalación se hace de la misma manera. Los requisitos mínimos de Fedora son 20-40 GB de disco/SSD y 4 GB de RAM, que son bajos para los equipos actuales.
Con la ISO de instalación debemos crear el Live USB, que nos lanzará el entorno de prueba y el instalador. Para eso debemos tener un pendrive de al menos 4 GB de capacidad y usar alguna herramienta de grabación como Fedora Media Writer, que tiene versiones para Windows y macOS.
Es muy sencillo: enchufamos nuestro USB a un puerto (cuanto más rápido mejor), lanzamos el programa, seleccionamos la ISO en su carpeta de descarga, marcamos la unidad USB y grabamos —esto borrará cualquier cosa que tuviera antes—. También podemos descargar directamente alguna ISO, ahorrándonos la molestia de hacerlo por nuestra cuenta si ya sabemos lo que buscamos.
Ahora tenemos lo básico para empezar, y si estamos listos reiniciamos el PC.
2. Reinicio del PC y arranque de Fedora
Cuando reiniciemos, necesitaremos que la BIOS arranque de forma prioritaria el sistema desde el USB. Esta opción suele venir activada de fábrica, pero en ocasiones no es así. Si eso ocurre, debemos conocer la tecla para acceder al menú de arranque y poder iniciar el Live USB. Con una búsqueda en la web es suficiente, por ejemplo: «boot menu key + nuestro modelo de PC». Muchos fabricantes usan la tecla F10 o F12 para abrir ese menú. Tras esto comenzará el arranque de Fedora en modo consola… pero que nadie se asuste.
Veremos que aparece un menú de tipo texto con algunas opciones: es el GRUB de arranque. Por lo general, si tenemos hardware compatible, no tocamos nada y dejamos que se inicie en la opción por defecto, la cual recomiendo: Test this media & start Fedora-Workstation-Live.

Tras unos momentos se ejecutará en modo texto para verificar la integridad del USB —que todos los datos estén bien copiados— y luego, si no encuentra errores, cambiará a modo gráfico. Todo lo que vemos a partir de ahora es un entorno completamente cargado en la RAM que facilita probarlo sin hacer cambios en el PC, pero que también carga el instalador. Lo habitual en Linux.

Aviso: no especifico nada sobre secure boot porque, a día de hoy, Fedora lo gestiona correctamente. Hace unos años era recomendable desactivarlo para instalar Linux, ya que podía crear conflictos. Como Fedora y otras distros ya gestionan las firmas digitales, recomiendo dejarlo activado como medida de seguridad. Además, la instalación resulta mucho más sencilla y directa.
3. Bienvenida
Fedora nos dará la bienvenida destacando la opción de instalar. A veces no detecta el idioma y se muestra en inglés, pero solo necesitamos un nivel básico para entenderlo; es un detalle que se corregirá más adelante. Simplemente le damos a «Instalar Fedora Linux…» y lanzará su instalador Anaconda, que no es complicado, aunque sí un tanto peculiar.
Lo que veremos será su nueva interfaz basada en tecnología web, y aunque está muy pulida esconde ligeramente ciertas opciones. Anaconda es muy simple por defecto, así que la instalación consta de solo 4 pasos:
- Bienvenida (para seleccionar el idioma)
- Método de instalación (aquí seleccionamos el disco y lo gestionamos)
- Configuración de almacenamiento (para cifrar los datos y reforzar la seguridad)
- Revisión e instalación
Si nos fijamos bien, el grueso de nuestras acciones estará en el paso 2, ya que requiere un poco de planificación, y el resto es simple «papeleo». Yo me enfocaré en una instalación básica, usando todo el disco y haciendo un particionado sencillo pero eficiente.
Lo primero que nos pide es el idioma y la distribución del teclado. A estas alturas, probablemente, ya habrá detectado la localización y nos ofrecerá por defecto el español, aunque si lo deseamos podemos modificar ambos.

A menudo necesitamos cambiar la distribución del teclado: por defecto suele estar en US (estadounidense), pero si hacemos clic en «Modificar distribución de teclado del sistema» nos llevará a la Configuración de GNOME.
Es más fácil de lo que parece: en «Input Sources» (Fuentes de entrada) hacemos clic en el botón «+» para añadir, y seleccionamos «Spanish (Spain) > Spanish > Add». Ahora solo tenemos que situar al español en el primer puesto de la lista. Podemos hacerlo de varias formas, aunque recomiendo eliminar el inglés directamente —menú de tres puntos > Remove—. Cuando lo tengamos el cambio será automático. Volvemos al instalador y comprobamos que ya tenemos el teclado en español. Esto es VITAL para nuestras contraseñas y el uso de caracteres propios.
Tras este pequeño trámite, manos a la obra.
TRUCO: Como curiosidad sobre el nuevo Anaconda, al basarse en lenguaje web permite hacer clic derecho para desplegar varias opciones interesantes, como hacer una captura de pantalla o ejecutar un chatbot de IA. Parece que aprovecha el motor de Firefox (se despliega una barra lateral como la del navegador). Esto puede ser muy útil si estamos conectados a la red y queremos asistencia durante el proceso.

4. Método de instalación
Ahora viene lo importante, ya que escogemos en qué unidad se va a instalar y cómo. En el apartado “Destino” se selecciona la unidad por defecto, aunque si tenemos varias podremos modificarla.

También muestra un segundo apartado llamado «¿Cómo desea realizar la instalación?», con tres posibles opciones: «Reinstalar Fedora» (en caso de tenerla previamente en nuestro PC), «Compartir disco con otros sistemas operativos» o «Utilizar todo el disco». Yo me centro en la tercera opción, para tener Fedora como el único sistema del PC, formateando toda la unidad.
Por defecto, si escogemos «Utilizar todo el disco», Fedora configurará de forma automática las distintas particiones y el volumen Btrfs. No es un mal método, ya que tiene una disposición efectiva, pero en mi caso añadiré un subvolumen extra para el almacenamiento de datos personales de gran tamaño. Veremos que es fácil.
Para refrescar cómo funciona Btrfs y los subvolúmenes dejo el artículo que le dediqué. Además, doy por supuesto que la mayoría de máquinas actuales tienen UEFI, así que me centraré en ellas.
5. Particionado
Por defecto, Fedora particiona así:
- Partición EFI para el arranque de la máquina.
- Partición de /boot en un robusto formato EXT4. Es una elección muy fiable, ya que instala el kernel separado del resto.
- Partición Btrfs con dos subvolúmenes: uno para el sistema y otro para nuestro usuario.
Seguiremos ese esquema, pero añadiremos un subvolumen «datos».
Situándonos de nuevo en «Método de instalación» de Anaconda, nos dirigimos al menú de tres puntos en la parte superior derecha. Ahí se encuentra la opción que buscamos: «Iniciar el editor de almacenamiento». Saltará un llamativo aviso indicando que es una herramienta avanzada y que los cambios se aplican de forma inmediata.
Se mostrará una lista en forma de árbol con nuestras unidades y particiones. La zona derecha de la ventana incorpora algunas notas con requisitos y recomendaciones, pero ya las he tenido en cuenta para esta guía.
EXTRA: Si necesitamos formatear todo el disco para hacer la instalación, sólo tenemos que hacer clic en el icono de nuestra unidad. Nos llevará a un apartado donde podemos ver el controlador y las particiones que contiene. Haciendo clic en el menú de tres puntos junto a «Controlador de disco duro», podemos escoger la opción «Crear una tabla de particiones». Esto eliminará todo y podremos seguir con nuestro disco totalmente limpio.

El proceso siempre es igual: haremos clic en el menú de tres puntos sobre el espacio libre que tengamos en el disco, y escogeremos la opción deseada.
La primera partición que haremos será /boot/efi, con formato EFI y un tamaño de 600 MB. Este espacio es muy generoso para lo que ahí se ubica: los cargadores de arranque, las firmas digitales del secure boot y las actualizaciones de firmware. Ahí estará el GRUB.
Para la partición /boot escogemos el formato EXT4, un viejo confiable. Lo ideal sería asignarle 1 o 2 GB, a nuestro gusto. Tengamos en cuenta que ahí se ubican los kernels, y Fedora suele guardar los 3 últimos que tuvimos instalados, así que con 1 GB es suficiente para la gran mayoría de usuarios. No recomiendo asignarle más de 2 GB, ya que estaremos desperdiciando espacio.
Ahora vamos con el sistema. Usaremos todo el espacio restante para crear una partición Btrfs, sin más. No tendrá punto de montaje, de eso se van a encargar los subvolúmenes que crearemos a continuación.

Los subvolúmenes usan todo ese espacio de Btrfs, y tienen cada uno su punto de montaje. A efectos prácticos se comportan como cualquier otra partición, con la ventaja de que no les asignamos un tamaño específico. De esta forma sólo tendremos que preocuparnos por gestionar el espacio general de Btrfs.
El método es similar al de las particiones: en el subvolumen Btrfs libre, abrimos el menú de tres puntos y seleccionamos la opción “Crear un subvolumen”. Solo nos pedirá el nombre y el punto de montaje de cada uno.
- Subvolumen con punto de montaje /, que será el sistema (root). Podemos etiquetarlo como «fedora», por ejemplo.
- Subvolumen con punto de montaje en /home, donde irán los usuarios. Yo lo etiqueto sencillamente como «home».
- El subvolumen opcional, con punto de montaje en /datos. Yo lo etiqueto como «datos», sin más.
Resumiendo, nuestro particionado completo queda así:
- /boot/efi (formato EFI, 600 MB)
- /boot (formato EXT4, 1 GB)
- Volumen Btrfs (formato Btrfs, espacio restante)
- ↳ Subvolumen / (root)
- ↳ Subvolumen /home
- ↳ Subvolumen /datos

6. Configuración de almacenamiento (cifrado)
Este apartado del instalador hace muy accesible la opción de cifrar el disco, un gran consejo de seguridad. Sin embargo podría no aparecer si hemos particionado manualmente nuestra unidad, como en el paso anterior.
Sobre el cifrado, para instalaciones caseras o un PC de escritorio no lo considero necesario. Mi argumento para rechazar el cifrado completo en esos casos se basa en tres detalles: comodidad, rapidez y recuperación de datos. Así no necesito introducir una contraseña adicional al arrancar, el sistema va más fluido sin esa capa extra, y si el PC falla puedo leer el disco externamente para recuperar lo que necesite. Si queremos cifrar ciertas carpetas sugiero usar una aplicación como Vaults, que nos permite tener la máxima seguridad solo donde lo requiera. Me parece más eficiente para un uso estándar
El cifrado completo de disco solo me parece una opción interesante para portátiles que salen de casa, entornos de trabajo empresarial o gusto por la máxima seguridad. Aunque, insisto, en la mayoría de instalaciones hogareñas no suele ser necesario.
Por tanto no voy a meterme en ese aspecto, simplemente señalo que existe la opción.
7. Revisar e instalar
Este último apartado es un puro trámite para revisar que todo está OK. Echamos un último vistazo y le damos al botón de «Instalar». A partir de aquí todo es automático y solo hay que esperar unos minutos, aunque tardaremos más o menos dependiendo de nuestro hardware.
El instalador tiene un patrón lógico: prepara el almacenamiento, instala el software, configura el sistema (arranque) y termina. En la pantalla final simplemente nos avisa de que todo ha ido bien, que debemos salir del instalador y reiniciar. Además nos proporciona un código QR, generando un informe de la instalación por si queremos compartirlo con la comunidad de desarrolladores.
Salimos del instalador y reiniciamos el PC. Cuando podamos, quitaremos el pendrive USB para que la máquina, ahora sí, arranque Fedora desde nuestra unidad.
8. Nuestro Fedora: primeros pasos
El primer booteo es el más lento de todos, pues Fedora ejecuta ciertos procesos de configuración y se prepara para recibir al usuario. Es notable su integración con GNOME, así que en Workstation todo va fluido.
En la configuración de bienvenida nos pide confirmar el idioma y el teclado, por si hubo algún despiste. Luego nos pide ajustar la configuración de privacidad: ubicación geográfica y reportes de telemetría. Con la primera activaremos o desactivaremos la geolocalización, y con la segunda el envío automático de informes técnicos. Es nuestra decisión qué escoger aquí, aunque por defecto yo desmarco ambas.
En la zona horaria escribimos la que corresponda (Madrid o cualquier otra capital del mundo), y luego nos ofrece una recomendable opción para activar repositorios de terceros. Si los marcamos, Fedora obtendrá software muy útil para códecs, soporte de componentes y el acceso a Steam. A cambio tendremos un sistema menos libre, pero más funcional. Con esto se activan los famosos repositorios de RPM Fusion sin necesidad de pasos adicionales. Es la opción menos purista, pero la más práctica y con la que sacaremos todo el partido al hardware.
El siguiente apartado nos permite configurar nuestro usuario con nombre y contraseña. Este campo, por cierto, tiene un medidor de eficacia para comprobar la seguridad. Con esto hemos terminado y solo nos queda pulsar «Empezar a usar Fedora Linux». Arrancará directo en nuestra sesión.
Por último aparecerá el tour de GNOME, un repaso visual por sus características y cómo se usan. Es opcional pero recomendable para los novatos, aunque la mayoría lo omitimos si sabemos de qué va.
Ya estamos en nuestra propia instalación de Fedora… sin embargo, es recomendable un paso adicional: comprobar las fuentes de software, actualizar todo y efectuar un segundo reinicio para aplicar los cambios. Con esto nos quitamos una parte pesada y estaremos al día. Es tremendamente fácil: de forma visual solo necesitamos abrir la aplicación «Software».
9. Comprobar fuentes de software y actualizar
En la zona superior derecha de la ventana de Software veremos un menú de hamburguesa, con dos opciones interesantes: «Repositorios de software» y «Preferencias». Con el primer apartado podemos activar y desactivar repositorios; con el segundo configuramos el comportamiento de las actualizaciones y la verificación. En general, las opciones por defecto están bien y no recomiendo tocarlas, pero nunca está de más echar un vistazo.
Como dije antes, con los repositorios adicionales tendremos acceso a bibliotecas de firmware, a Flathub (la mejor fuente de Flatpak) y a los drivers de Nvidia. Sin embargo, si queremos instalar componentes muy específicos debemos recurrir a la línea de comandos, ya que no suelen aparecer listados en la app Software. Hace unos años publiqué una guía al respecto.
Y, por fin, nuestro sistema está listo para usar. A partir de aquí podemos añadir nuestras aplicaciones habituales, ajustar el escritorio a nuestro gusto o empezar a sacarle todo el partido. La potencia y versatilidad de Fedora son adictivas.
10. Notas adicionales
Algunos detalles que me gustaría compartir:
La tabla de particiones usada en esta guía puede ser replicada en cualquier instalación Linux.
En el punto número 9 —fuentes de software— siempre desmarco el repositorio de Google Chrome (google-chrome), ya que ni lo uso ni me interesa tenerlo activado. Soy fiel al navegador Firefox, y Fedora ya lo trae integrado de serie.
La terminal que incorpora Fedora (enfocada al uso de contenedores) no me convence. Siempre la sustituyo por una más minimalista y tradicional: Console. Es ligera, limpia y efectiva.
*** NOTA TÉCNICA
Un último detalle sobre el subvolumen /datos: lo encontraremos ubicado como una carpeta en esa ruta. Si usamos el explorador de archivos podemos arrastrarla hasta el panel lateral, así crearemos un acceso directo a ella. Por defecto el propietario de dicha carpeta es el sistema, limitando la lectura y escritura, así que necesitamos cambiarlo para que seamos nosotros. Abrimos una terminal y escribimos la siguiente orden:
sudo chown -R tu-usuario:tu-usuario /datos
Tendremos que poner nuestro nombre de usuario donde corresponda, y al ejecutar el comando nos pedirá la contraseña. Con este cambio podremos usar ese subvolumen como si fuera una carpeta personal.
La imagen de cabecera la creé con Drawing (Dibujo), usando recursos oficiales de Fedora, y la edité posteriormente en gThumb.
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