Parece que quedaron atrás aquellos años donde había una diversidad inmensa en las distribuciones Linux. Hemos aceptado que muchas de ellas eran forks cosméticos respondiendo a ciertas modas. A día de hoy solamente las veteranas han quedado en la mayoría de PCs de los usuarios, contribuyendo a ese ambiente de estabilidad que llevábamos tiempo soñando. De forma natural se dio un proceso de selección donde sólo las mejor adaptadas y más fiables han sobrevivido… aunque pequeños proyectos novedosos les pisan los talones ofreciendo una visión y funcionamiento muy avanzados, bajo la tutela de desarrolladores cualificados que programan herramientas y configuraciones que nada deberían envidiar a distros patrocinadas por empresas.

Los sistemas comunitarios son la gran apuesta de un porcentaje elevado del mundo Linux. Debian y Arch tienen un éxito sin precedentes que asegura su supervivencia, no en vano llevan 30 y 20 años respectivamente entre nosotros sin dar signos de fatiga. Sin embargo sus filosofías a veces las vuelven un tanto conservadoras, siendo reacias a cambios profundos de funcionamiento o a correr riesgos con algunas tecnologías. Por ello han sido madres de multitud de proyectos paralelos y forks que han intentado llevar sus fórmulas un paso más allá, enfocándose en el usuario final y una experiencia más intuitiva y cómoda. Ahora llega también la innovación.
Vanilla OS y Crystal transitan ese camino: quieren ser agradables para el usuario mientras les brinda una serie de utilidades avanzadas. Sus propuestas no van tanto en el terreno del aspecto sino en el funcionamiento, y es ahí donde podrían crear escuela. Puede que no inventen nada, pero son dos de las distros más interesantes de los últimos años: en cierto sentido se han inspirado la una a la otra, tomando pequeñas ideas que las acercan en diversas herramientas.
Vanilla OS
Creada por Mirko Brombin, desarrollador centrado en GNOME, Vanilla OS es una carta de amor a este escritorio y a tecnologías recientes que pueden resultar útiles a un segmento de usuarios en busca de las últimas novedades linuxeras. Desde su base Ubuntu inicial está transicionando hacia Debian Sid, y su propuesta e ideas resultan tan llamativas como su sencillo pero cuidado artwork.
Se enfoca en dar un GNOME vanilla (de ahí su nombre) para una experiencia lo más pura posible, teniendo un gestor de paquetería propio llamado apx centrado en contenedores de diferentes formatos —Snap, Flatpak, Appimage, Nix— . También goza de pequeñas herramientas creadas especialmente para seguir el diseño y lenguaje visual de GNOME, como su instalador, el gestor de bienvenida, el centro de control o su interfaz gráfica para apx. Todo ello puede apreciarse en su repositorio GitHub, muy activo y apoyado.
Contiene a su vez la posibilidad de activar subsistemas para manejar Pacman, RPM y otras paqueterías tradicionales, muy similar a los subsistemas Linux que podemos ver actualmente en Windows. Esto la convierte en un todoterreno muy interesante para el desarrollo o bien para no renunciar a casi ningún aspecto de nuestro querido mundo del pingüino. Por otro lado habría que comprobar si tantas opciones podrían ser un exceso perjudicial para una instalación a largo plazo, ya que ese aumento de complejidad podría requerir mayor mantenimiento por parte de los usuarios.
Crystal Linux
En el otro lado del escenario tenemos a Crystal Linux, un proyecto modesto y pausado pero que considero rival para EndeavourOS. Es fácil de justificar: ofrece casi lo mismo que éste pero de forma mucho más cuidada y sencilla pagando la moneda de ser un poco más «experimental». Su juventud y falta de popularidad lastran un desarrollo que, en mi opinión, debería estar mucho más acelerado por su propuesta tan atractiva hacia un gran sector de usuarios de Arch.
Crystal es una vuelta de tuerca a la filosofía KISS. También centrado en GNOME, sobre él aplican una configuración personalizada llamada Onyx que brinda un aspecto más familiar y directo para los nuevos usuarios. La barra del sistema ubicada en la parte inferior toma ideas de Budgie, y los botones clásicos de ventanas (minimizar, maximizar, cerrar) vuelven a tener presencia explícita. Retocan a GNOME lo mínimo para atraer a los más escépticos con la propuesta de su Shell, tan amado como odiado.
Pero el punto fuerte son sus funcionalidades propias:
- Su instalador (similar a Vanilla OS) es muy sencillo y permite aplicar otros escritorios en caso de que no nos guste Onyx o GNOME.
- Amethyst es la herramienta ofrecida para manejar la paquetería. Es un sustituto de otras similares como yay, permitiendo gestionar repositorios oficiales y AUR.
- Malachite pone en bandeja la gestión de repositorios tanto externos como propios, y de igual forma tanto en red como locales. Algo que podría ser útil para los más diestros o bien para desarrolladores.
Todo esto, sin embargo, no genera el revuelo suficiente para llamar la atención de forma masiva. Como ya he dicho antes, este proyecto es más pequeño y a veces da la sensación de estar en el limbo o, como mínimo, ser especialmente lento. Tras pasar de GitHub a su propio repositorio GitLab parece que el seguimiento ha descendido. Sólo espero equivocarme en esta impresión, ya que las veces que la he probado me ha convencido y espero que continúe con buen pie.
Inmutabilidad o KISS: elige tu equipo
La batalla del futuro en las distros evolucionará. Quizás el rolling release acabe siendo mucho más frecuente y se abracen dos vías para llevarlo a cabo: la inmutabilidad o las minimalistas KISS. Las primeras tienen a su favor una robustez «por ley», mientras las segundas dejarán al usuario la tarea de mantener simplificados sus sistemas. Las primeras tienen gran futuro en entornos de producción o aquellas instalaciones muy centradas en las apps; las segundas quizás serán para los que disfrutan teniendo un Linux más clásico en el que poder cacharrear y fiarse de sus habilidades. El paso lógico sería preguntarnos qué tipo de usuarios somos y cuál iría mejor con nosotros.
Quiza te hayan faltado las dos opciones de Micro OS y las inmutables de Fedora, estoy de acuerdo con tu articulo : inmutabilidad por un lado, KISS y Rolling por el otro..
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Cierto, hay más ofertas de inmutables por parte de grandes como openSUSE o Fedora, pero no dejan de ser proyectos secundarios porque aún no han dado el salto definitivo para que sea su rama principal. Es por eso que no los he incluído y me he centrado en Vanilla OS por ser la primera gran apuesta de calidad. Crystal me parece una gran revelación para el panorama Arch y las distros KISS en general.
Gracias por pasarte!
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[…] Llegó con Ventanas™ 10 instalado, pero ¿quién quiere eso teniendo Linux? Así que tras asegurarme de que todo iba bien con el sistema de Microsoft me dispuse a instalar nuestro querido pingüino. El candidato inicial era, obviamente, Arch (BTW): seis años de instalación robusta en el XPS avalan lo magnífica que es. Sin embargo archinstall me daba problemas con las particiones, desconozco si debido a fallos que tiene ese instalador con determinadas configuraciones o porque yo me volví torpe. Me negué a la instalación clásica de Arch porque ya no tengo ni tiempo ni paciencia para eso, y cambié a Crystal. […]
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[…] sobre la versión candidata de Crystal Linux, la distribución basada en Arch que ya nombré en otra ocasión como una de las más interesantes del panorama en los últimos […]
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