Lucha por el futuro

A veces me sorprende lo mucho que ha cambiado la opinión pública respecto a internet en los últimos 15 años. Recuerdo el revuelo que montaba cualquier cosa que atentase contra una privacidad y unos derechos que, viniendo del mundo desconectado, dábamos por sentados. Cosas como la Ley Sinde-Wert (con el bonito nombre de Ley de Economía Sostenible), la Ley SOPA o la detención de Julian Assange abrían portadas de telediarios. Incluso yo mismo asistí a alguna manifestación en contra de estos atropellos, en las que había un buen número de personas. La intrusión informática sin juicio previo, la vigilancia o el P2P eran temas discutidos. Esos asuntos preocupaban.

Estamos en 2023 y como ya he escrito en alguna ocasión, parece que esos temas están destinados a gente fanática de los gorros de papel de plata, pero no es así. Poco a poco se ha cedido y normalizado una intrusión en las comunicaciones que ha culminado con la recogida de datos por parte de las big tech, y es quizás lo más debatido hoy, pero es sólo la punta del iceberg. Lo cierto es que los gobiernos también aprovechan este tipo de cosas, y China es el caso más evidente con su control sobre la población a través del reconocimiento facial o WeChat, algo así como el equivalente a WhatsApp pero vitaminado… algo como lo que justamente quiere hacer Elon Musk con X, si es que consigue sacarlo adelante.

Estos días me acordé de todos esos movimientos de protesta y los busqué. Muchas de esas iniciativas han muerto, mientras otras sobreviven llevando su crítica hacia nuevos frentes. La tecnología debe ser un medio para proteger la libertad, no coartarla: es un mantra con el que estoy de acuerdo, y defender nuestra soberanía tecnológica como individuos me sigue pareciendo importante hoy en día. Difícil con el panorama que tenemos, cierto, pero no imposible.

Yo simpatizaba mucho con la Internet Defense League, y aunque no sigue activa como tal sí que lo está su movimiento matriz: Fight for the Future. En esa web —con un bonito diseño, por cierto— siguen creando y promoviendo proyectos y protestas de esa índole. Siguen apoyando la neutralidad de red, oponiéndose a la recolección y abuso de datos, o incentivando la prohibición del reconocimiento facial en eventos públicos y el entrenamiento de las IA con ese material.

Por otro lado, hacen una defensa del cifrado de las comunicaciones o de las criptomonedas. Éste último es un tema muy controvertido en nuestros días por el mal uso y especulación que se ha generado a su alrededor, culpa de los criptobros y demás fauna. La presión de los grupos ecologistas también ha hecho daño, obviando las mejoras que se hacen de cara al consumo energético. Sin embargo recordemos que fue bien recibido por sus implicaciones en la privacidad y el código abierto. Es un tema relevante de cara al futuro y cómo interferirá en nuestras vidas el control digital del dinero, una vez que el físico desaparezca o esté limitado.

Una página muy interesante para recordar y aprender sobre todos esos asuntos que un día, con razón, nos preocupaban. Y debería seguir haciéndolo.

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