No valgo para videojuegos AAA

En los últimos meses estuve jugando al Diablo IV. Era un lanzamiento esperado porque, como buen adolescente en los 2000, deseaba volver al estilo mítico de Diablo II que me tuvo pegado a la pantalla con su adictiva jugabilidad. Por las imágenes y reseñas parecía mejor que la desastrosa tercera entrega, pero la realidad se impuso: tras un buen comienzo con el pasar de las horas se me hizo largo, repetitivo y hasta aburrido. Es un título AAA, y como tal adolece de los mismos defectos que lleva arrastrando este sector desde hace años.

No es el único con el que me ocurre; jugar a estos productos es un déjà vu constante. Porque están hechos para consumir en masa, para no frustrar a nuevas generaciones, incorporando todo lo que pueda por miedo a no tener algo. De eso se trata: meter cosas para que parezca que tienen «contenido». Y «contenido» quiere decir toda esa lista de chorradas que llenan inútilmente un juego, hasta hacer que cada partida sea un laberinto de procrastinación disfrazado de «exploración». ¿Qué he hecho en estas dos horas? ¿Dónde estoy? ¿Cuánto me queda todavía? Es como estar perdido en una selva donde no veo el final ni puedo orientarme.

Antes podía intuir por dónde iba en un juego debido a su escalado de dificultad. O siguiendo la historia cuya estructura clásica de presentación, nudo y desenlace brindaba naturalidad, unos tiempos bien marcados cuya gracia estaba en cómo te lo contaban. Calidad, no cantidad. Ahora te sueltan en un mundo grande, lleno de nada en concreto pero excesivo hasta la saciedad. Su lema oculto: «haz lo que quieras, pero por favor no te vayas». Una falta de personalidad que, como ya nos tiene acostumbrados estos tiempos, busca la aprobación ajena constante.

A pesar de ciertas excepciones soy de la vieja escuela. No todos los juegos se me dan bien, no todos me gustan y no todos son perfectos, pero los de hace unos años cumplían correctamente su tarea. Se limitaban a ser más concretos, a trabajar con lo que eran, acotaban sus funciones. No tenían que durar cientos de horas, ni tener decenas de trofeos, ni personalizaciones estéticas. Simplemente eran una propuesta jugable que intentaba diferenciarse de los demás, con mayor o menor atino.

Por eso mi lugar está en juegos que no pude descubrir de chaval. También en los indies actuales que recuperan la esencia de antaño, con menos presupuesto pero más cariño por la obra. En las propuestas de nicho, porque no todos los jugadores somos iguales y no todos queremos la fórmula repetitiva a la que estamos abocados, solo para rentabilizar las faraónicas inversiones de los estudios. Lo vemos en el cine y también en la industria del videojuego: el riesgo no es bienvenido y esto se trata de cantidades —cuanto más mejor—. Un aspecto que no va conmigo.

Imagen de Rawpixel

5 comentarios en “No valgo para videojuegos AAA”

  1. Me pasó lo mismo hace unos años: pasé a juegos indies y complementé con emuladores para lo que me perdí en su día, y estoy mejor así. Suelo definirlo como que prefiero los juegos «con inicio, nudo y desenlace» frente a los «agujeros negros de tiempo». Yo busco juegos «que me digan algo», que me inspiren una sensación… y una industria AAA prácticamente monopolizada en un puñado de grandes grupos, que únicamente están pendientes de los beneficios de sus inversores no me lo dará.

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    1. «Agujeros negros de tiempo», no podría haber una definición mejor.

      Yo también busco juegos que me aporten algo. O en caso contrario una jugabilidad que sea adictiva por su simplicidad: los matamarcianos y cosas así.

      Ahora se lían demasiado y al final ni aportan una cosa ni la otra, al menos la mayoría.

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  2. Excelente post, concuerdo en todo , en mi caso los juegos actuales no me gustan ninguno me motiva porque son todos iguales , horas y horas dando vueltas haciendo secundarias sin sentido y nada de historias profundas que te sumerjan en la historias y con los personajes, me quedo con los juegos que me aportan y lo retro que siempre estará ahí para enseñar como se hacen los buenos videojuegos y jugarlos una y otra vez sin cansarnos.

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  3. Absolutamente acertado este artículo concuerdo en todo y estoy seguro de que la mayoría de los que conocimos la época dorada de los videojuegos también y porque no alguno que otro más joven pero que halla tenido la oportunidad de ver las joyas de esa época también como por ejemplo mi hijo, menos mal que como dicen en el artículo y en los comentarios siempre podemos contar con los indies y con algún renegado además de poder volver a esas joyas y rejugarlas en mi caso cansado de los nuevos juegos estoy revisando Dragón Age Origins que por cierto los recomiendo mucho sobre todo si te gusta el rol y las buenas historias. Feliz juego!

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