«Against the Sky»
Llega el otoño, mi estación favorita del año. Termina el calor, el bullicio, la gente, los días largos… y viene el frío, la tranquilidad, los colores tierra y la noche. No sé si mi personalidad hace que me decante por esos ambientes o si son, justamente, esos ambientes los que moldean mi personalidad. Tampoco sé si es herencia cultural por ser gallego, pero ese toque gris me agrada. No creo que a Harold Budd y a Brian Eno les pasara algo similar cuando hicieron The Pearl (1984), pero no evita que este tremendo álbum sea mi sonido otoñal por antonomasia.

El descubrimiento de este disco cambió mi vida de alguna forma. Llegó en esa época rara y solitaria, mientras vivía apartado en un piso junto a la playa. En otoño de aquel año, por caprichos del destino, escuché íntegramente por primera vez el álbum que traería paz a esos extraños momentos. The Pearl se convirtió en la banda sonora de unos días en los que me quedaba embobado mirando la puesta de sol en el mar desde los grandes ventanales del salón. De cómo el agitado día se tornaba en la refrescante tarde-noche bañada por las olas de la playa. Era octubre de 2020, y quizás tampoco era casualidad que ese álbum empezase con una canción llamada Late October. A lo mejor tampoco fue casualidad que Budd muriese 2 meses después. De vez en cuando una cadena de detalles marcan las experiencias, como si todo se conectase de alguna forma.
El disco se convirtió rápidamente en uno de mis favoritos. Me parecía uno de los mejores de ese género y buscando en internet pude comprobar, con satisfacción, que es considerado una obra maestra. Tildado por algunos como el mejor álbum ambient de todos los tiempos, poco a poco revisité muchos otros para contrastar lo especial que resultaba: cálido y coherente, por primera vez parecía que un sonido ambiental se comía el protagonismo de todo durante 43 minutos. Sencillamente mágico.
Brian Eno y Harold Budd ya habían trabajado en compañía. Cuatro años antes, en 1980, cuando Eno perfeccionó sus técnicas sonoras, contactó con Budd —pianista experimental— para crear el impresionante Ambient 2: The Plateaux of Mirror. Daniel Lanois también había estado con ellos en labores de producción. Se notaba un trabajo ágil e inspirado, un estilo bastante sofisticado que cala hasta los huesos, pero con The Pearl dieron una vuelta de tuerca hasta hacerlo único. Fue grabado en sólo 2 semanas aunque, sin embargo, solo fue el principio: el material obtenido de las sesiones con Harold se trató en estudio durante un año, buscando la mezcla sonora perfecta y decidiendo los cortes, como si se tratase de una obra sesuda y meticulosamente buscada.
A lo largo de sus 11 canciones nos sumergimos en un viaje profundo, una tranquilidad y exquisitez diametralmente opuestas a la energía que irradiaba un año 1984 lleno de música synth pop y cajas de ritmos. Aquí no hay nada de eso, solo el sonido etéreo que lo envuelve todo en una elegancia envidiable. Un sonido adelantado a su tiempo y más propio de una producción documental.
El álbum me evoca multitud de cosas y sensaciones, desde su comienzo con Late October consigue captar mi atención y me hace desconectar del mundanal ruido. Esos sonidos ambientales de sintetizador se funden con el piano de Harold y las grandes reverberaciones. La bella A Stream With Bright Fish sigue la misma línea transmitiendo esa sensación de nocturnidad donde casi puedo imaginar el brillo de los peces en el agua, y The Silver Ball vuelve al piano más minimalista para deleitarnos con su misteriosa melodía.
Sin embargo la cosa embellece aún más con Against the Sky y su piano rhodes, dejando un delicado rastro de pads que llena el espacio de una magia difícil de describir. Una composición ambient para enmarcar, una lección de cómo se hacen las cosas cuando consigues captar la atención con tan poco.
Lost in the Humming Air y Dark Eyed Sister retoma ligeramente el estilo del Ambient 2: The Plateaux of Mirror, y puede verse claramente con el séptimo corte Their Memories. Éste es una reinterpretación más etérea y calmada de The Chill Air, tema que apareció en el citado disco de 1980.
La canción que da nombre al álbum, The Pearl, nos trae de nuevo un sonido minimalista para meternos de lleno en una melodía bastante experimental. Foreshadowed será la última ocasión en la que escuchemos un piano como absoluto protagonista.
An Echo of Night es la segunda parte de Against the Sky, llevando la melodía a un ámbito muy tenue mientras se rodea de sonidos que se pierden en la distancia, emergiendo como los ecos a los que hace referencia. La experiencia acaba con Still Return donde ahonda todavía más en lo sintético, mientras un leve piano parece flotar y sostenerse. Consigue dejarme una especie de vacío, como si me robaran el sonido del mundo: nunca una obra ambient consiguió que le prestase tanta atención, y eso que tiene rivales dignos de mencionar. The Pearl es único, prácticamente perfecto.
Canción destacada
La pareja Against the Sky / An Echo of Night me parece lo más sobresaliente del álbum. Solo unos pocos acordes son suficientes para revolverme algo por dentro que no puedo explicar. El mejor ejemplo de cómo el minimalismo condensa y destila algo muy profundo, cómo consigue que se frene la realidad para acariciar la mente. ¿Puro ambient? No, puro arte.
PD: la canción Cedars of Lebanon de U2 se basó en Against the Sky. A ese nivel estamos.
[…] sintiendo el fresco y la suave luz. Tengo algunos discos fetiche para esas situaciones, de hecho el año pasado reseñé el maravilloso The Pearl. Ahora le toca a su hermano pequeño y, en cierto sentido, […]
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