Ambient 2 (1980), de Harold Budd y Brian Eno

The Plateaux of Mirror

No puedo evitarlo, con la llegada del otoño hay algo en mí que desea escuchar música ambient. Desconozco el por qué, es un sentimiento profundo que me permite conectar con mi estación del año favorita, como si fuese la melodía perfecta para un cambio tan mágico. Con frecuencia suelo ponerme este tipo de música mientras doy paseos por la naturaleza o me quedo mirando los atardeceres, sintiendo el fresco y la suave luz. Tengo algunos discos fetiche para esas situaciones, de hecho el año pasado reseñé el maravilloso The Pearl. Ahora le toca a su hermano pequeño y, en cierto sentido, predecesor.

El nombre completo de este disco de 1980 es Ambient 2: The Plateaux of Mirror, y también fue creado por Harold Budd y Brian Eno. Éste último, considerado padre de la música ambiental, ya había lanzado el famosísimo Ambient 1: Music for Airports en 1978. Con él sentó las bases de la sofisticación de este género, e impactó con una mítica (y preciosa) portada donde mostraba el detalle de un mapa físico. En los sucesivos discos de esta colección repetiría la fórmula, refinando una y otra vez la experiencia.

Puede que el nombrado Music for Airports se lleve la fama de la saga Ambient, pero personalmente prefiero su segunda parte. The Plateaux of Mirror fue la primera colaboración de Budd y Eno, mezclando una sonoridad tan especial que se adelantaría al ya reseñado The Pearl de 1984, al que remito para no repetirme demasiado. Solamente puedo decir que el delicado piano experimental de Budd encajaba a las mil maravillas con las etéreas atmósferas de Eno, y por este motivo el disco que hoy ocupa este artículo es tan importante en mi colección.

La idea conceptual de la serie Ambient es muy singular: un viaje en avión, o el mundo visto desde las alturas. Si su primera parte estaba dedicada a las salas de espera del aeropuerto, esta segunda aventura nos lleva a imaginar que sobrevolamos una planicie. La sencilla y fascinante portada continúa el artwork basado en mapas, pudiendo exponerse como una decoración que jamás pasará de moda. Desde sus colores hasta la tipografía, condensa la perfección del sonido que contiene sus casi 40 minutos divididos en 10 canciones.


Su estilo tranquilo se refleja en todos y cada uno de sus cortes. First Light nos introduce con la idea del amanecer a través de un piano tocado por Budd, y donde sus reverberaciones rebotan llenando el espacio. El interludio Steal Away continúa en la misma línea bajando el ritmo en apenas minuto y medio.

El tema principal, The Plateaux of Mirror, me parece maravilloso a todos los niveles. Con un ambiente de ensueño y lleno de misterio, el piano sintético está salpicado de sonidos que parecen algún tipo de chasquido típico de algunos pájaros. Above Chiangmai sigue ese estilo, mientras los sonidos de fondo pasan a ser algo más exóticos.

An Arc of Doves juguetea con un piano y un sonido etéreo que parece transmitirnos el suave vuelo de las aves, mientras Not Yet Remembered nos lleva a sonoridades en escala menor y unos coros sintéticos que contrastan con lo que hemos escuchado hasta ahora.

The Chill Air es una preciosa y minimalista melodía de piano adornada con un efecto reverse reverb, y que volveríamos a escuchar (de forma evolucionada) en el álbum The Pearl bajo el nombre Their Memories. Para mí es como una especie de marca personal que une ambos discos, y por eso los considero hermanos espirituales.

Among Fields of Crystal me parece maravillosa, ya que tiene una armonía nostálgica y extraña que me recuerda a músicos impresionistas como Claude Debussy. También me recuerda muchísimo a ciertas piezas de la banda sonora del videojuego Hyper Light Drifter, donde no desentonaría. Probablemente su título se refiera a sobrevolar lagos o algo así (metafóricamente «campos de cristal»).

Wind in Lonely Fences continúa con la experimentación, pues incorpora tenues sonidos metálicos que parecen campanas de viento; también desplaza al piano para dejar paso al sintetizador como protagonista absoluto con su melodía etérea y sus notas sostenidas. Failing Light nos despide retomando la primera canción del disco, aunque bajando la tonalidad de las notas y haciendo el sonido del piano algo más sintético.

Canción destacada

The Plateaux of Mirror es probablemente la mejor para escuchar como adelanto del álbum. Me encanta esa canción, junto con Above Chiangmai la ponía muchísimas veces paseando por un gran juncal que hay cerca de donde vivo, mientras la luz del otoño se difuminaba a través de las cañas mecidas con el viento. Una canción muy especial para mí.

…aunque Among Fields of Crystal también merece mucho la pena.

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