En el mundo de la música electrónica hay un puñado de personalidades que merecen nuestra atención y nuestros oídos. Artistas que por su audacia, experimentación y estilo único son una clase magistral de creatividad con la que divisar nuevos horizontes. El alemán Jan Jelinek es uno de ellos: su camaleónica personalidad lo hace a mi parecer uno de los músicos más interesantes de este siglo XXI, y supuso una epifanía en mi búsqueda de nuevos sonidos. También se ha convertido en uno de mis artistas favoritos de los últimos años, devorando cualquier material nuevo que saque a la luz.

Digo que Jan Jelinek es camaleónico porque durante su carrera ha firmado con varios pseudónimos, y aún con todo ha creado una obra homogénea e inconfundible. Sus tres primeros álbumes, de hecho, para mí forman una trilogía perfecta con la que sumergirse en el avant garde post-2000: accesibles para aquellos acostumbrados a ritmos house, pero totalmente alejado de lo bailable. Un cóctel a priori extraño pero que incorpora múltiples elementos clicks & cuts como los que hicieron famoso a Oval, aunque con más artesanía y amor por lo analógico. Por cierto, no lo busquéis en internet: su presencia online queda relegada a la web de su estudio/discográfica y las pocas entrevistas que hace. Por lo demás es un fantasma que parece huír de la vida conectada. La poca información que hay de él se encuentra en Wikipedia y algunas páginas que analizan su trabajo.
¿Y si dijera que este hombre hace conciertos en festivales artísticos y de jazz? Pues es cierto. Jelinek tiene una influencia jazz en sus creaciones, cada vez más patente cuanto más avanza en su carrera. Y ni que decir de cierta fragancia a lo John Cage. Estructuras algo extrañas y minimalistas, ritmos suaves, mucho groove y samples orgánicos. Una técnica y fusión ambiental que hace de sus obras uno de los sonidos sintéticos más elegantes jamás vistos. Auténticos paisajes sonoros tan indeterminados que, despojados de cualquier contexto, hacen volar nuestras sensaciones.
Ya sea firmando como él mismo, como Farben, Gramm, The Exposures o colaborando con artistas como Triosk o Masayoshi Fujita, Jelinek imprime su carácter único en todas y cada una de sus grabaciones. Sin embargo me gustaría hablar de sus mejores trabajos, los cuales recomiendo al 100% si alguien quiere adentrarse en un nuevo mundo. Uno al que solamente Jan puede ponerle título a través de sus líricos nombres y bonitas portadas que, seguro, no dejarán indiferente.
Personal Rock (1999)
Firmando bajo el pseudónimo de Gramm, Jan Jelinek lanzó su primer álbum. Una colección de canciones que desarrolla el estilo que venía cultivando en sus primeros EP, surgidos de todo ese movimiento alemán de clicks & cuts a finales de los 90.

Puede que no sea el más conocido, pero es sin duda mi favorito. Muy accesible, sus 8 canciones de más de 6 minutos de duración son la mejor carta de presentación que el artista podría darnos. Todos sus tracks me parecen perfectos con esos ritmos, pequeñas melodías y un sonido siseante que llena el espacio, como si estuviésemos escuchando una cinta magnética. Sampleado, resampleado y chasquidos por doquier. Y sin embargo es tan rítmico y ambiental que llama la atención. Ya sea para poner de fondo o maravillarse con los auriculares, Personal Rock es la piedra angular sobre la que pivotarán sus primeros trabajos. Un disco que se me hace corto y podría escucharlo en bucle una y otra vez.
Recomendar algunas canciones sueltas se me hace difícil, pero las hipnóticas Legends/Nugroove™, Type Zwei, Non-Relations o Ment me parecen un orgasmo sonoro.
Loop-Finding-Jazz-Records (2001)
Jan Jelinek firma su segundo LP como él mismo, y esta vez estamos ante uno bastante más conocido. De hecho está considerado un álbum de culto y su mejor trabajo. Evoluciona su sonido a algo más ambiental —que será progresivamente más importante en los últimos años— y, sin embargo, no deja el sendero trazado con Personal Rock. Mención especial a su preciosa y elegante portada minimalista.

Con una estructura similar al anterior, nos encontramos de nuevo ante 8 canciones que rondan o superan los 6 minutos de duración. Suena como una legítima segunda parte, la segunda pieza de la trilogía a la que hice referencia más arriba. Con preciosos groove como los de Rock in the Video Age, Tendency o quizás la más famosa, Do Dekor. El resto de piezas son más tranquilas y evocadoras, coincidiendo bastante bien con el título del disco: mucho loop y mucho tratamiento de micro-samples extraídos del jazz.
Textstar (2002)
Para su tercer álbum Jelinek retoma un pseudónimo con el que empezó su carrera, Farben. Un LP mucho más cercano a su fórmula original y, por consiguiente, a la ópera prima Personal Rock. De nuevo estructura muy similar: 9 canciones con sus habituales 6 minutos de duración.

Para mí este disco es como una mezcla de los dos anteriores, desarrollando cada característica aún más. A saber: los micro-samples jazz, unos ambientes más trabajados y un estilo ligeramente más house. No quiero decir que sea el mejor de los tres, sino que es donde más los desarrolla. También muy accesible para aquellos que vengan de ritmos más movidos, no defrauda. Un broche final perfecto para una trilogía perfecta, tiene unas ediciones especiales con canciones descartadas llamadas Starbox y Textstar +.
¿Temas que destaco? Live at The Sahara Tahoe, 1973, la preciosa y enigmática Silikon o Love Oh Love.
Otras recomendaciones
Pero ahí no acaba la cosa, ya dije que Jan Jelinek tiene una discografía muy interesante. Habría que echar un vistazo a La Noveulle Pauvreté (2003) firmando como The Exposures para escuchar algo más electrónico. O sus incursiones serias en el jazz con 1+3+1 (2003) junto al grupo Triosk, con canciones tan geniales como On The Lake y Munmorah. También sus lanzamientos más experimentales como Zwischen (2018) donde trabaja fuertemente con micro-samples vocales tomados de entrevistas radiofónicas a famosos, o el reciente SEASCAPE – polyptych (2023) donde recupera el ambient más abstracto y el glitch. En fin, que su carrera es una escuela para aquellos amantes de la electrónica deseosos de una frescura alejada de los grandes focos.
[…] antiguo espacio que tenía en Tumblr al que llamé 70gr. en homenaje a una canción de mi querido Jan Jelinek. [1] Volver a bucear en él muchos años después me hizo recordar mi estilo y afirmarme en mis […]
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