La época dorada de OBK (2000-2003)

«Sombras de ayer dándome calor. Mírame bien: todo terminó»

Siempre tuve una relación complicada con la música pop española. Las letras y producciones suelen parecerme bastante naif comparadas con otros países, a excepción de honrosas obras que merecen la pena. OBK por otro lado es (o era) un grupo catalán fanático de Depeche Mode que querían sonar a ellos, pero a veces no pasaban de ser una parodia low cost. Además sus instrumentales y líricas están en ese terreno donde frecuentemente no sé hasta qué punto es hortera y hasta qué punto genial, al igual que otros del mundillo tecnopop. Pero aún con todo OBK tiene trabajos excepcionales que suenan bien y son dignos de reivindicación.

A principios de su carrera ya tenían algunos temazos escondidos entre su colección que pecaba de irregular, con predecibles letras estancadas en la temática amorosa. Pero había ejemplos muy interesantes y divertidos como la genial Oculta realidad (1991), la inocentona pero entrañable Entre líneas (1995) o la deliciosamente techno A contrapié (1996). Hasta el instrumental Tan sólo un momento, que es un intento descarado de sonar a Depeche Mode en Violator, tiene su mérito.

A pesar del amor-odio por OBK conseguían llamar mi atención por esos pequeños detalles, de chaval no quería perderme su música deseoso de que sacaran un disco que realmente mereciera la pena. Y llegó en el año 2000. Asistidos por un mejor productor como es Carlos Jean consiguieron su primer discazo donde, por fin, demostraban que habían madurado y se lo tomaban en serio. Vale, seguían teniendo su punto kitsch, pero es que menudos trabajos lanzaron esos años.

Antropop (2000)

Antropop (cuya portada ilustra este artículo) fue su exitazo en el panorama español. El público lo recuerda por la empalagosa El cielo no entiende, pero yo siempre lo recordaré por Tú sigue así. También nos regalaban himnos como Yo sé que no, Eterna canción, Lo tengo que dejar o No me arrastraré (con un instrumental muy notable). Ahí empezó a verse que el dúo podía hacer cosas mucho mejores, si excusamos algunas pasteladas que empañaban un poco la colección.

El salto de calidad en las letras también se nota aunque siguen apegadas a su fórmula. Falsa moral jamás me gustó, y siempre me pareció terrible cerrar el disco con dos baladas. Pero no seré yo quien diga que es un mal álbum porque me lo compré en su momento. Para la realización de los videoclips comenzaron una estrecha relación con J.A. Bayona, actual famoso director de cine.

Babylon (2003)

Babylon destaca por ser más pesaroso y duro, con fuerte presencia de guitarras eléctricas y baterías acústicas. La parte electrónica es típica de aquellos años, con un sonido muy digital e incluso unos tempranos arreglos de voces y autotune exagerados —heredado de artistas pop como Madonna o Cher y su canción Believe de 1998 que reveló al mundo el secreto de esta técnica—.

El single Lucifer también llegó a los primeros puestos de los 40 Principales y no me extraña, en parte por su soberbio videoclip que fue una sacada de chorra en la época. En el medio también había cosas fantásticas como Sálvame, La herida, Oigo el silencio o Quiéreme otra vez (con un estilo que a veces me recuerda a Fangoria pero bien hecho, amén del provocativo videoclip).

Aspiraban a ser un buen grupo de pop y creo que ahí lo consiguieron a su manera, no se les podía negar la evolución. Más tarde sacarían el tema inédito Ni te das cuenta para el recopilatorio especial Sonorama (2004) y alguna que otra pieza. Sin embargo creo que volvieron a una senda no tan atractiva, dejándolos relegados como un grupo español más. No obstante admito que esta etapa de OBK fue muy buena en su panorama/contexto, quedándose con mi respeto. Aún a día de hoy sigue gustándome y de vez en cuando me pongo estos discos con cierta añoranza.

EDITADO: Me hice una lista en Spotify con las mejores canciones del grupo según mi criterio. Creo que quedó un recopilatorio genial.

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