On A Day Like Today (1998), de Bryan Adams

«If I was blind, you could make me see / If I was down, you could comfort me»

Este verano me he dedicado a escuchar viejos discos que me influyeron mucho en esas fechas, cuando por fin con las vacaciones podía sumergirme en la música. Recuerdo especialmente las sensaciones que me produjo el año 1999, ya que fue una buena época de mi infancia donde un inesperado casete de Bryan Adams llegó a mi vida. A este tío ya lo conocía por su temazo Heaven, que desde siempre despertó mis simpatías con esa melodía épica y sus reverberaciones. Y aunque su exitoso álbum Reckless de 1984 ya es una pieza de culto, personalmente me quedo con On A Day Like Today donde se deshacía de esa pretenciosidad y nos regalaba un álbum cálido, tranquilo, profundo, bonito y con una producción mucho más sencilla. El resultado fue soberbio.

La historia de cómo conocí este disco es un tanto simpática. Por aquel entonces vivíamos en un piso y la vecina de abajo lo escuchaba a un volumen bastante alto, aunque no me molestaba. Un día por la mañana, recién empezadas las vacaciones, fui a jugar con su hermano (con el que mantenía cierta amistad) y cuando llegué a su casa asalté inesperadamente a la pobre Lucía:

—Me gusta el disco que pones siempre.

—…¿Qué?

—El que pones siempre a todo volumen, ¿cual es?

—…Bryan Adams…

—¿Me grabas una copia?

Y, efectivamente, conseguí un casete virgen para que me lo grabase. Mi vecina Lucía no volvió a poner la música alta porque se murió de vergüenza, y yo conseguí una cinta súper chula que además gustó a mis padres. Todo ventajas.

Años más tarde lo conseguí en CD, también por la hermana de un amigo y también en verano. Un día estaba cotilleando su colección de discos y en cuanto asomó Bryan Adams tuve un pálpito. Al ver por primera vez la carátula pensé «un buen álbum tenía que tener una buena portada». Me encantaba la fotografía y el detalle del elefante que le añadía ese elemento extraño tan chulo.

—Tu hermana tiene un discazo.

—¿Cual?

—Este —lo saco de la estantería y se lo enseño.

—¿Bryan Adams? Chris, eso es una mariconada.

—Te digo que mola mucho. Hazme una copia.

—¿En serio?

—Sí.


Y lo decía totalmente en serio: considero que este disco es uno de mis favoritos de todos los tiempos. Creo que suena muy bien, sus letras son bastante buenas y es inevitable la nostalgia que me provoca. Conecto mucho con él, y a pesar de sus 14 canciones no se me hace pesado. Me encanta como empieza con How Do Ya Feel Tonight donde nos introduce lentamente en su estilo y brilla por su letra extraordinariamente íntima. C’mon C’mon C’mon es otro temazo con esas guitarras y una historia honesta sobre las proposiciones de una sola noche (ya sabéis a qué me refiero).

Gateway y la bonita On A Day Like Today son algo más pop, aunque la perfecta Fearless recupera el estilo maduro y una letra sobre las relaciones fuera de la pareja. Luego van otras 3 más poperas: I’m A Liar, la genial Cloud Number Nine con su estilo tan de los 70, o la destacable When You’re Gone. En esa los coros corren a cargo de Melanie C, famosa por ser una de las integrantes de las Spice Girls. Me gusta su aporte y la canción se me hace pegadiza. No obstante con los años, escuchándola atentamente, han crecido mis sospechas de que su voz fue manipulada con técnicas de edición (noto ciertos efectos raros en algunos tramos).

Inside Out es una balada decente y nos da uno de los sonidos más suaves de la colección, aunque If I Had You mejora la propuesta con su bonito ambiente etéreo, su batería tan sencilla, sus guitarras tan sexys y su letra tan sensible. Before The Night Is Over y I Don’t Wanna Live Forever nos da al Bryan Adams de siempre pero mejorado, a las que siguen las baladas finales. No me gusta que acabe con dos piezas tan suaves, aunque le tengo cariño a Lie To Me.

Da lo que se propone: ser un buen disco de soft rock, sencillo pero hecho con buen gusto y una madurez vital detrás. Creo que Adams dio con la tecla en este lanzamiento, y a sus 40 años demostró que podía ser algo más que un ídolo de adolescentes. El resto de su carrera no está mal aunque tampoco llama poderosamente mi atención, exceptuando esta entrañable maravilla. Un álbum con mucho buen rollo, desde luego.

Canción destacada

If I Had You siempre se quedó en mi memoria como la canción favorita del disco. Una buena melodía y una letra que encapsula mis dulces recuerdos de los veranos luminosos (the sun is up, the sky is blue), los paseos después de la playa, mis primeras gafas de sol y los inocentes amoríos propios de un chaval a punto de entrar en la adolescencia.

…y si todo falla Fearless está ahí para levantarnos la autoestima. Me encantaba entonces y me sigue encantando ahora.

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