Google Gemini, compañero de aventuras

Con el tema de la IA dando bandazos, me preguntaba si la tecnología de moda realmente servía de algo para el común de los mortales. Quiero decir, más allá de las búsquedas en internet, hacer memes, crear imágenes chorras o aprender sobre alguna materia, dudaba que una IA me convenciese para algo más. Era escéptico en cuanto a su «productividad» y comodidad, y durante mucho tiempo me negué a usar los asistentes genéricos. ChatGPT, aunque es popular y potente, tiende a ser demasiado zalamero con las respuestas, lo que no hace ningún favor a los errores habituales que cometen estas herramientas. ¿Era posible ir más allá de Perplexity y encontrar algo para propósitos generales que no fuera el «Yipití» de siempre?

Aunque aún espero una IA de código abierto que compita con las propuestas corporativas, no me cierro a probar cosas para experimentar el estado actual de la industria. Era reticente a usar Gemini el asistente de Google, no el protocolo web, pero me llegaron noticias de que era una red neuronal muy eficiente y natural, un segundón prometedor que en muchos casos adelantaba al famoso ChatGPT. Me picó la curiosidad y empecé a trastear con él.

El gran reto de estas inteligencias artificiales es la coherencia: deben dar información lo más veraz posible, saber contrastarla, adaptarla a lo que se pide, recordar los contextos y, sobre todo, comunicarse de una forma desenfadada que haga cómoda la experiencia conversacional. Para ello deberían contar con un historial que evite repeticiones, aclaraciones y órdenes redundantes en los prompts, retomando datos y consultas en cualquier momento sin que la máquina pierda el hilo o se líe con las conversaciones del pasado. Perplexity está enfocado a las búsquedas web y el estudio, así que no me servía. Gemini, sin embargo, parecía el candidato más firme por sus características. Ya lo usaba de vez en cuando para extraer descripciones de imágenes, así que lo escogí cuando comprobé sus buenos resultados.

Ayudante de videojuegos

Hace unas semanas tuve un ataque de nostalgia y me planteé jugar otra vez a la segunda generación de Pokémon (la de Game Boy Color). Hacía muchos años que no me ponía a sus mandos y me surgían dudas sobre la edición, ciertas criaturas, ataques, tipos, etc. Estos juegos son muy profundos y personalizables, y aunque sepas sus mecánicas es necesario ojear las wikis porque es difícil recordarlo o saberlo todo. Había la complejidad suficiente para Gemini, así que le pedí ciertas opiniones y le di una lista de cosas sobre mi estilo de juego. Como si se tratase de un amigo friki con toques de psicólogo, la IA me hizo una serie de preguntas que resultaron ser esclarecedoras: decidimos qué edición iba a jugar, cuáles iban a ser los Pokémon de mi equipo y qué táctica implementar. Todo ello fue la hoja de ruta que seguiría a lo largo de la partida y Gemini iba a ser mi compañero de juego, resolviéndome dudas y haciendo de consejero en todas mis decisiones.

Puedo decir que, en términos generales, lo hizo muy bien. Su acceso a la información es notable, puede conocer perfectamente las mecánicas del juego, plantear combinaciones de elementos, generar estrategias, ver puntos débiles no tan evidentes, etc. Es un verdadero maestro Pokémon, una wiki interactiva. De vez en cuando comete algunos fallos, mezclando información o detalles de otras ediciones, pero si se lo hacemos notar lo corrige tras una verificación.

Lo mejor de todo es su memoria a lo largo de la partida. Puede recordar qué Pokémon y ataques llevaba conmigo, en qué punto estaba, y todas las opciones que barajamos sobre diversos temas. Tiene algunos despistes o errores, aunque por lo general sigue muy bien el hilo. Incluso en diferentes sesiones y diferentes días, Gemini consigue retomar las cosas donde las habíamos dejado, recordando detalles concretos y generando avisos para ciertos eventos.

Jugar así ha sido nuevo y gratificante. No he dado vueltas innecesarias que alargarían una partida desenfadada como esta y, además, tuve un compañero virtual con el que «hablar» de frikadas y comprender mejor las mecánicas. Me ha sorprendido lo mucho que aprendí, y la experiencia ha sido tan divertida que me he embarcado en otro juego usando el mismo sistema. Para ocasiones como esta, donde ya conocemos los juegos o necesitaríamos echar mano de wikis, es un gran complemento. Además, a veces hace comentarios muy simpáticos, llenos de chascarrillos que no pasan desapercibidos para un ambiente lúdico.

Soy el Señor Lobo, soluciono problemas

Gemini tiene más cualidades positivas como ayudante. Me ha servido para trazar problemas con el hardware de mis equipos informáticos, solucionar errores de software, buscar piezas compatibles y elementos adecuados. Por norma general es efectivo allá donde se le invoque y, para más inri, podemos especializarlo gracias a los Gems.

Los Gems no son más que «compartimentos estancos» a los que recurrimos cuando una materia es bastante específica. Con ellos podemos cargar prompts y roles muy concretos que hacen de Gemini un ayudante especializado y personal, ciñéndose a esas normas predefinidas para que no se desvíe de su cometido. El único límite es nuestra imaginación y nuestro ingenio para establecer los prompts adecuados, y que así se meta en el papel requerido en ocasiones donde necesitamos un plus de detalles. Google ha entendido muy bien que la IA más eficiente es aquella que se especializa en algo, y que una herramienta tan genérica como Gemini disponga de configuraciones para eso la hace una navaja suiza difícil de superar.

Al César lo que es del César: la gran G empezó muy blanda con esta nueva tecnología pero, sin ser la opción más popular, ha conseguido un producto realmente destacable. Si merece la pena usarla o no, ya es elección de cada uno.

6 comentarios en “Google Gemini, compañero de aventuras”

Deja un comentario (puedes usar Markdown)