Como es habitual en estas fechas Fedora ha lanzado una nueva versión (ya van 41). Y como siempre no me limitaré a dar la noticia en sí, ya que hay páginas como MuyLinux que lo hacen mucho mejor, sino a comentar un poquito de qué va esta actualización y cuáles son mis impresiones como usuario habitual de la distro.

Fedora 41 llega con kernel 6.1.1, systemd 256, Mesa 24.2, PipeWire 1.2 y DNF 5, aspectos importantes para el progreso tecnológico y la estabilidad, pero que como usuarios comunes apenas notaremos diferencias importantes. Lo visible llega con GNOME 47 y su aspecto más pulido, con mejoras en la fluidez y la personalización, aunque ya lo estaba disfrutando en mi instalación de Arch desde hace un mes.
Lo que me ha pillado de sorpresa es que han cambiado a una nueva terminal llamada Ptixys, la cual está especialmente orientada a contendores y se encuentra publicada en Flathub. Tiene su lógica porque Fedora está apostando fuertemente por Flatpak y ese tipo de tecnologías que están de moda, pero esperaba que se decantasen por Console para mantenerse fieles a GNOME vanilla.
El fondo de pantalla me ha gustado porque en su sencillez me recuerda al de su séptima edición, que también lucía globos aerostáticos, aunque es obvio que no llega al nivel de calidad técnica de otros artworks que ha lucido a lo largo de su historia. El diseño predeterminado es algo muy importante porque la primera impresión cuenta, y en ese aspecto Fedora tradicionalmente lo ha hecho bastante bien… aunque tiene sus épocas sosas. Creo que esta vez no impresiona pero me parece decente.
La actualización del sistema ha sido tan sencilla e impecable como nos tiene acostumbrados la distro de Red Hat, y por el momento no he tenido ningún problema. Para quien necesite la imagen de instalación puede (y debe) recurrir a su web.
Que no haya mucho más que comentar me parece una buena noticia: sigue siendo un sistema Linux estable y muy fiable, donde la ausencia de grandes cambios no le resta méritos. Puede que no sea una edición destacable pero es una roca. Será en versiones futuras donde se enfrentará a cambios importantes como la incorporación de su nuevo instalador, que ha retrasado en varias ocasiones para no poner en entredicho la estabilidad que le caracteriza.