No estoy en contra de los libros electrónicos, de hecho hace 6 años me compré un Kindle y le metí caña, leyendo bastante en él. Este tipo de cacharros son realmente cómodos para los viajes, para ahorrar espacio en casa, o para poder descargar libros de forma gratuita. Creía que había encontrado un gadget ideal para leer pero, con el tiempo, sorprendentemente (o no), he vuelto al formato físico.

Para ser sincero, a veces un libro electrónico es algo engorroso: hay que cargar la batería, depende de software y de formatos, moverse por la interfaz es algo lento debido a su pantalla de tinta electrónica, las ayudas a la lectura (como la búsqueda de palabras o Wikipedia) son demasiado básicas… y para colmo el Kindle no puede apagarse, sólo desconectar la pantalla mientras el cacharro sigue funcionando en segundo plano y gastando batería. Estás condenado a mantenerlo, lo uses o no.
Hay otro aspecto que no me convence: los metadatos. Herramientas como Calibre nos permite editarlos fácilmente, agregarle portadas y algunas cosas más, aunque a la hora de la verdad no se disfrutan. No vas a poder admirar su arte ni su información más allá de la biblioteca de tu Kindle. Si a eso añadimos que Calibre es una herramienta bastante pesada para un trabajo tan básico, entonces no creo que sea rentable gastar recursos del PC. Tampoco merece la pena invertir tiempo en algo cuyo impacto es mínimo para la experiencia de lectura.
Cambio de aires, nuevas decisiones
Este último año he estabilizado mi vida. Gracias a la nueva casa tengo que despreocuparme de mudanzas, y tengo bastante espacio para guardar cosas que colecciono. También quise centrarme más en aspectos de la vida desconectada, desarrollando algunos hobbys fuera de la tecnología digital, y ahí tiene sentido dos elementos: los vinilos y los libros; el disfrute de la música y la lectura en un formato tradicional/analógico.
Los libros de papel, al igual que los discos de vinilo, siguen teniendo su magia con sus portadas, olores, colores y tipografías. Son aspectos que le dan un toque orgánico y decorativo, un valor físico por sí mismo que permite abstraerse (en el buen sentido). Que estén visibles en la biblioteca de casa dice mucho de quién eres, como narrando una historia vital que susurra por ti, fundiéndose con tu espacio personal. También pueden ser coleccionables, ya que hay tal cantidad de ediciones que nos permite escoger a nuestro gusto.
Por todo eso he decidido volver al papel. No voy a deshacerme del Kindle, aunque definitivamente me decanto por el formato físico tras unos años de experiencias que me llevaron por este camino. En los últimos meses recopilé varios títulos que me gustan, a menudo comprados de segunda mano por un precio casi simbólico. Tengo un affair muy fuerte por los clásicos y las ediciones de los años 70, 80 y 90, lo que les da un toque aún más especial para mí. La idea es continuar llenando esta nueva colección, desenterrando viejas joyas y dándoles el valor que siempre tuvieron. Es hora de hacer mi propia biblioteca real, esta vez en serio.
Imagen: Unsplash
Yo uso moonreader en una tablet de 8″ con el apk modificado , antes tenía todo en papel , ahora por ahorro coy al epub, pero no pago ni uno , ahora me aprovecho yo del sistema
Me gustaMe gusta
He tomado la misma decisión.
Me gustaMe gusta
Comprendo y envidio. Pero cuando superas los 50 y la presbicia llama fuerte a tu puerta (para acompañar a la miopía y astigmatismo de cuna, más el reciente desprendimiento de vítreo en ambos ojos), el libro físico se convierte en un tormento.
En esos casos, el Kindle (antiguo) es una opción para libros breves. Para textos largos, no queda otra que una tableta de 10 pulgadas, con filtro de luz azul, letra grandecita y modo lectura (para texto en ByN) o modo Ebook (si hace falta algo de color). La otra herramienta es la resignación 🙂
Me gustaLe gusta a 1 persona
En casos como ese es donde el libro electrónico tiene un enorme sentido y es una gran herramienta.
Me gustaMe gusta
¿Por qué poner límites a la bondad divina? Leer en papel es fantástico. Leer en cualquier dispositivo es maravilloso. Lo importante (para mí) es leer, no el soporte.
Me gustaLe gusta a 1 persona
Por supuesto! Aunque mis impresiones al respecto es que el libro físico es un soporte de lectura, cultural e incluso artístico/de diseño que merece la pena conservar y tener.
Un saludo!
Me gustaMe gusta
que tal,muy buenas desde México.
tengo mas bien poco (unos 9 años) que tome el habito de la lectura, por diversas circunstancias leia mucho PDF, luego me regrese a mi ciudad natal y tome los libros en fisico, pero se vino la pandemia, y me daba mucho mieddo el sacar los libros de mi casa, mas que nada por la cuestion de desinfectarlos, entonces me regalaron un kindle y fue una cosa maravilosa porque ya podia leer sin preocuparme demasido por maltratar el libro, el kindle lo desfinfectada igual que la laptop, el celular, etc y sin problemas.
A día de hoy sigo con el kindle, aun que libros que no e podido encontrar en kindle si que me los he comprado en fisico.
como comento otra persona, el formato da igual, lo imoirtante es leer.
Saludos
Me gustaLe gusta a 1 persona
Me parece una reflexión muy cercana y honesta, la comodidad del ebook no ha borrado el vínculo emocional y sensorial del libro físico
Me gustaLe gusta a 1 persona
Cierto! Quién me iba a decir que volvería a amontonar libros?
Me gustaMe gusta