Errare Digital Est (2002), de Sin

«I feel higher than you / Devil bless me»

El siguiente disco es una rareza, casi desconocido y bastante difícil de encontrar (aunque hoy en día más accesible gracias al streaming). Fue un álbum que me acompañó en las sombras desde chaval, siempre en la recámara como algo que merecía la pena saborear cada cierto tiempo. ¿Qué nos encontramos? Pues una electrónica muy orientada al industrial, llena de distorsiones y voces desgarradas. En ocasiones me suenan como una mezcla de Nine Inch Nails aderezado con el toque melódico de Alice in Chains, bases sintéticas crudas y errores de procesado digital.

Sin es (o fue) una pequeña banda francesa —concretamente de los suburbios de París— nacida en 1993 pero que no consiguió sacar un álbum de estudio hasta 1998. Tras su debut volvieron en 2002 para repetir la jugada con el que dedico este post, el genialmente bautizado como Errare Digital Est. Fue el penúltimo de su carrera por varios motivos que incluían proyectos paralelos y, sobre todo, la muerte del cantante en un accidente de coche. Aun así, de vez en cuando sacaron material para bandas sonoras o anuncios publicitarios.

Los descubrí de pura casualidad: escuché su canción Hard EBM jugando unas partidas con los colegas a Need For Speed Underground 2 (PlayStation 2), me gustó y la busqué en internet como un loco. Como dije al inicio, no fue fácil encontrar el disco, el cual resultó bastante diferente a como me había imaginado. No tuvo mucha repercusión y es una pena, porque es muy interesante y lo reivindico tanto para aficionados de la electrónica como del metal industrial.

Siempre me encantó el título, la futurista portada con ese arte glitch, sus colores y las tipografías. Vamos, que tenía todos los ingredientes para darle las oportunidades necesarias hasta congeniar con él. Y bueno, cuando estoy dedicándole esto en el blog es que efectivamente me gusta mucho. Tiene buena calidad para algo tan underground.


Encontrar información de la banda es tremendamente difícil. Lo poco que hay disponible viene de un escueto artículo de la Wikipedia francesa y algunas reseñas de la época, todo lo demás queda en el más absoluto misterio. Ni siquiera las búsquedas mediante IA, como Perplexity, arrojan resultados concretos. Sin nunca tuvo gran alcance comercial, y tras el cese de su carrera parece haber quedado en el olvido.

Las letras de sus canciones son prácticamente imposibles de conseguir, aunque si entendemos un poco de lo que escuchamos podremos intuir sus temáticas: no hay duda del ambiente oscuro y opresivo, metiéndonos de lleno en una atmósfera sucia y desgarrada donde el sonido encaja como un guante.

Sus inspiraciones también son una incógnita, aunque intuyo que los citados Nine Inch Nails (con buen éxito comercial), el grunge de Seattle, el trip hop y el metal gótico tienen mucho que ver. Las pocas pistas directas que dan sobre ello las encontramos en sus covers de los temas Army of Me de Björk y Something to Do de Depeche Mode, lo cual tiene sentido por su experimentación industrial. Más allá de esos rastros e intuiciones, todo queda en el aire.


Con tan poca información nos encontramos ante un disco que roza el lost media, o al menos corre peligro de serlo. Esto, aunque desesperanzador, también le insufla un aire con cierto misticismo: los fanáticos de este género podrían encontrar algo que merece la pena, guardándolo como oro en paño. Al menos en esa posición me encuentro yo, donde la copia original de aquella época sigue guardada en mi disco duro.

Desde su inicio con A Little Rest queda claro el rollo, con unos pads sintéticos y unos susurros que poco a poco despiertan una bestia industrial donde se mezcla secuencias, efectos, baterías reales y potentes percusiones electrónicas. La agónica «tranquilidad» se convierte en una pieza pseudo-metal que acelera su ritmo en varios tramos. El final es una auténtica orgía de distorsiones, sin saber cuándo termina la guitarra eléctrica y dónde empieza el sintetizador.

There’s Nothing nos da las primeras pistas de esas melodías vocales heredadas del grunge, mientras las viste con sonidos metálicos. Dub01 me parece una pieza notable, con cambios salvajes que endurecen todo hasta el límite, y dejando que el vocalista Franck Renou despliegue sus gritos antes de bajar el tempo.

Otra canción notable es The Day I Killed Myself, una de las más relajadas aunque no por ello menos oscura, de hecho es de las que más me gustan. Por momentos me recuerda a piezas de Lunatic Calm en su disco Breaking Point, también del 2002.

Things You Love también mola, ya que me parece que posee un gran instrumental mezclando de nuevo lo más suave con lo más duro. Además incorpora experimentos, como los cortes bruscos intencionados en la canción, donde parece que el disco se para o deja de funcionar. Save… también va en una línea similar, aunque es una de las más duras y tétricas, donde Renou vuelve a darnos sus mejores gritos.

El resto de canciones siguen la línea, y podremos encontrar instrumentales como la citada Hard EBM (con un estilo más techno) o Sinker. Para los que tengan el disco original les espera una sorpresa en la última pista, pues tiene una duración total de 21 minutos: A Little Rest (Ecstatic Dub) acaba a los 5 minutos, y tras un largo silencio comienzan a escucharse diversos sonidos y samples, resultando en una jam session escondida con lo más ambiental y oscuro.

Como dije, es un álbum suficientemente complejo y experimental como para prestarle atención. Creo que mezcla lo mejor de varios géneros a través de la electrónica dura de principios de los 2000. Un producto de su tiempo que ha envejecido mucho mejor de lo que podría esperarse y al que, paradójicamente, el streaming ha salvado.

Canción destacada

Hay varias muy buenas: me cuesta escoger entre el cuarteto Dub01, The Day I Killed Myself, Things You Love y Save… Es muy difícil, así que recomiendo esas cuatro, o en su defecto una al azar. Cualquiera de ellas es una auténtica ruleta rusa con la que acercarse a este disco.

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