Jar of Flies (1994), de Alice in Chains

«Yeah, hey yeah / Tears that soak a callous heart»

Nunca estoy realmente seguro de cuál es mi segundo grupo favorito, pero Alice in Chains anda muy cerca de ese puesto. O, al menos, se disputa siempre el lugar de mi grupo de rock favorito. El grunge (y todo lo que surge de él) es uno de mis sonidos predilectos y ejerció una influencia tremenda. Más allá de ser percibido como moda fugaz en los 90 creo que fue, genuinamente, el último gran movimiento musical del siglo XX. En su momento fue visto como una especie de sacrilegio al punk y al metal, pero el tiempo acabó instaurándolo como un pilar fundamental de la música alternativa, y Alice in Chains me parece la mejor banda de su tipo —muy por encima de Nirvana—.

El punto fuerte de Alice in Chains reside en su característico sonido y sus estilosos armónicos, mucho más cercanos al heavy metal que otros de su generación, y que lo asemeja a algunas agrupaciones como Soundgarden. Son recordados por sus potentes guitarras, y personalmente esa faceta la destaco en el disco Black Gives Way to Blue de 2009 a pesar de que ya no contaban con el fallecido cantante original, Layne Stanley… pero es de justicia escribir sobre alguno de sus álbumes clásicos con él.

Jar of Flies (1994) es técnicamente un EP, aunque no estoy de acuerdo con esa etiqueta. La diferenciación entre LP y EP reside en si supera la media hora de duración, y en este caso estamos ante un trabajo de apenas 31 minutos con 7 canciones. Sin embargo, es tan diferente y tiene tanta personalidad que yo lo considero un álbum con todas las de la ley, un trabajo muy coherente surgido en un momento mágico, retomando esas épocas donde un disco no se definía tanto por su extensión como por su espíritu.

Esta grabación fue concebida como una búsqueda de tranquilidad para la banda, donde querían experimentar un poco más con el sonido acústico. A ello había que sumar la incorporación del nuevo bajista, Mike Inez, quien venía de trabajar con el mismísimo Ozzy Osbourne. Jar of Flies no fue más que una prueba para ver si todo encajaba en esa nueva etapa, surgiendo de ello una naturalidad y buena química más que evidentes. El resultado fue lanzado al mercado y recibido entre elogios, y solo así se comprende tanto el sonido de su álbum posterior como el Unplugged de MTV.

Además tengo que destacar la preciosa portada por su composición, sus vibrantes colores, la penetrante mirada del niño y el inquietante jarro de moscas reales, sumando una maravilla más al portfolio e iconografía de la banda. El trabajo fue totalmente artesanal, obra de su habitual fotógrafo Rocky Schneck.


Cuando me sumergí en la discografía de Alice in Chains este trabajo era el que menos llamaba mi atención, pues era demasiado suave para lo que buscaba de ellos. Un día saltó en mi lista de reproducción mientras hacía unas tareas en casa, y me gustó tenerlo de fondo mientras lo descubría en profundidad. En las semanas siguientes me lo puse de manera habitual, quedando prendado una y otra vez de varios tracks hasta el punto de guardarle un cariño indescriptible, pues a pesar de su aparente tranquilidad se esconden las habituales letras íntimas y pesarosas, aunque en esta ocasión los instrumentos parecen brillar en toda su sencillez dándoles un contraste único. Sobre la voz de Stanley poco puedo añadir que no se haya dicho ya: impresionante e icónica. Junto con los coros y la guitarra a cargo de Jerry Cantrell asistimos a una de las mejores facetas de este grupazo.

El comienzo con Rotten Apple tiene una buena línea de bajo como presentación del nuevo integrante, marcando el ritmo general tan tranquilo de este trabajo, con una sencilla letra que parece jugar con la idea del pecado original y la degradación. Nutshell es una de las más famosas y bonitas, una balada muy sentida acerca de la soledad y las luchas personales.

La cosa se pone muy buena con I Stay Away, donde elevan un poco el tono e incorporan arreglos de cuerda. La canción va cambiando entre las habituales armonías de la banda, donde predominan las progresiones ascendentes pero intercalan partes descendentes que provocan cierta tensión. Me encanta la pasión que le pone Stanley en la segunda mitad, así como su introspectiva letra sobre mantenerse alejado de las personas y situaciones que nos hacen mal.

No Excuses es otra de las mejores, con una juguetona batería luciendo técnica y equipamiento. Tiene un ambiente más alegre aunque su letra toca los habituales temas de problemas personales, esta vez como si fuera una súplica por aceptarlos y seguir adelante. Después aparece el único instrumental que tienen en su carrera, Whale & Wasp, donde la melancólica guitarra hace un sonido similar al canto de las ballenas y los arreglos podrían recordar al vuelo de las abejas. Creo que el propio Jerry Cantrell la describió así.

Don’t Follow es sencillamente preciosa, una balada donde destaca esa armónica que le da un toque tan norteamericano, y donde Cantrell pone la voz principal mientas Stanley hace los coros y la secundaria. Una emotiva letra habla sobre las despedidas y separaciones, el paso del tiempo y los problemas no resueltos.

Swing on This es la última pieza, basándose en un estilo a medio camino entre el jazz y el blues, aunque el estribillo gira temporalmente hacia una atonalidad que ya es característica de Alice in Chains. El bajo mantiene un juguetón patrón rítmico, dándole cierta relevancia y espacio para lucirse.

Como dije al principio del post es el lanzamiento más tranquilo de toda su carrera, y contrasta muchísimo con la enorme potencia que desprenden de manera habitual. Pero es una colección de canciones tan diferente y bonita que destaca, sonando siempre a ellos mismos a pesar de los experimentos. También he visto por ahí que hay un montón de gente que lo considera uno de los mejores álbumes de los años 90, asi que no sé… algo tendrá para que enamore a tantos, ¿no?

Canción destacada

I Stay Away es mi preferida y todo un temazo. Me encanta todo lo que la hace posible, sus cambios y su temática. Además su videoclip se me antoja muy noventero, hecho con caricaturescos monigotes en stop motion y con un estilo tan de la MTV que despierta simpatías a quienes vivimos esa generación.

2 comentarios en “Jar of Flies (1994), de Alice in Chains”

  1. Gran grupo y gran disco… pero lo siento «muy por encima de Nirvana» no te lo compro. Nirvana es grunge, los demás son buenas y grandes bandas, que se «aprovecharon» de un fenómeno que estalló, pero no es lo mismo…. Pero obviamente es sólo mi opinión.
    Gran disco.

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    1. Creo que evolucionaron desde géneros diferentes, al final la escena de Seattle era bastante variada pero tendía a ciertos sonidos llegado un momento.
      Nirvana quizás fue un rollo más punk/alternativo desde el principio, Soundgarden (de los primeros en la escena) evolucionó desde el metal experimental/sludge tipo Melvins, y Alice In Chains encontró su sonido después de pasar una etapa tipo glam en la que aún no estaban la mayoría de miembros futuros. Cuando se incorporó Jerry Cantrell la cosa tomó forma, y justamente en el primer disco «Facelift» su sonido se asemeja todavía a las producciones heavy de los 80, con mucho reverb en la batería y ese tipo de cosas.

      Considero que Alice In Chains y Soundgarden eran superiores a Nirvana por su complejidad y sonido más profundo, aunque Kurt sabía darle un toque sencillo que molaba mucho.

      Un saludo!

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