Greatest Hits II (1991), de Queen

«Oh yes, we’ll keep on tryin’ / We’ll tread that fine line»

Hay recopilatorios que son auténticas joyas, de hecho ya reseñé algunos que me encantan y los tengo como álbumes top de mi colección. Discos que son un auténtico no parar de temazos y me emocionan cada vez que suenan, cuya portada ya se quedó en mi ideario particular, transportándome a momentos muy concretos de mi vida. A pesar de que no soy seguidor de los míticos Queen tienen en su haber una gran carrera, una impronta en la Historia de la música moderna y, sobre todo, un recopilatorio increíble. Greatest Hits II llegó un mes antes de la muerte de Freddie Mercury debido al SIDA para darnos lo mejor de su segunda etapa, así como el mejor final posible.

Se ha hablado tanto y tan bien de Queen que no tengo nada que añadir sobre ellos, ni tampoco puedo contarlo mejor. Eso se lo dejo a los fans y entendidos que, sin duda, siempre hicieron una labor magnífica relatando sus vidas, su música y su discografía. Y es que no son pocos los blogs, magazines o documentales que pusieron sobre la mesa información para adentrarse en esta banda; hasta existe la película biográfica Bohemian Rhapsody (2018) que recomiendo encarecidamente. Queen no necesita presentación a estas alturas, sobre todo entre varias generaciones de personas que probablemente ya peinan canas: fueron respetados y alabados hasta decir basta, son un icono de la cultura pop.


Entre sus discos de estudio no hay ninguno que llame mi atención de manera especial, al menos hasta ahora. Todos los intentos de conectar con alguno fueron bastante estériles, y si acaso podría quedarme con el último llamado Innuendo, también de 1991. Quizás es que ahí refinaron casi todo lo que me gusta de ellos, quizás es la evidente despedida de Mercury… pero no se ha ganado un lugar especial de momento. Aunque, de forma paradójica, este Greatest Hits II sí es parte de mi vida.

No recuerdo muy bien cómo llegó a mi casa, pero cuando era chaval un buen día mi padre apareció con un CD pirata bastante bien hecho (grabado por algún colega suyo) que tenía hasta la carátula impresa y todo. Dicho CD aún lo conservo y lo sigo llevando en el coche, muestra más que suficiente del cariño que le tengo, pues lo escuché tantas veces que perdí la cuenta.

Obviamente conocía a Queen, y como suele ocurrir en estos casos la portada me gustó desde el primer momento. No necesitaba mucho más para ponerlo en mi flamante PC IBM en el que pasaba tardes enteras jugando y escuchando música, una de esas máquinas que me ayudaron a conquistar mis hobbies y cultivar mis gustos particulares. Greatest Hits II sonó muchísimo en ese ordenador de mi cuarto, e incluso me acompañó todo un verano sin parar.

La maravillosa carátula muestra el legendario símbolo de la banda diseñado por Freddie Mercury, y que está inspirado en el escudo de armas de la corona británica, modificado con los símbolos zodiacales de los miembros del grupo (Leo, Virgo y Cáncer). Si bien este tipo de portada ya fue usada más veces en su carrera, esta vez aparecía con una calidad sobresaliente. Además, ese contraste entre el azul y el amarillo/dorado junto con la tipografía serifa me parece de una elegancia inigualable. Es tan buena que fue reutilizada en recopilatorios posteriores variando la paleta de color.


Seguro que hay un montón de gente que prefiere a los Queen de los años 70, pero yo me quedo con su sonido posterior que aquí se recoge abarcando trabajos desde 1981 a 1991. Creo que hicieron muchas cosas interesantes con los sintetizadores y cajas de ritmos, explorando sonidos y efectos nuevos que incorporar a su particular rock progresivo, a veces dándole un toque bailable, por no hablar de la mayor profundidad.

Ejemplos de eso los encontramos en la genial A Kind of Magic, las icónicas Radio Ga Ga y I Want to Break Free, así como en otras más desconocidas como Breakthru, The Miracle o The Invisible Man. A las baladas también les benefició ese rumbo, con preciosidades como la clásica It’s a Hard Life —cuya intro está extraída del aria Vesti la giubba, de la ópera Pagliacci—, la épica y nostálgica Who Wants to Live Forever (que apareció en la película Los Inmortales) o Friends Will Be Friends.

Pero aún había grandes piezas de hard rock con un buen guitarreo como I Want It All, Headlong o Hammer to Fall. Otras mezclan todas las facetas para llevarnos a terrenos más profundos como Innuendo, I’m Going Slightly Mad o ese himno llamado The Show Must Go On (con su gran videoclip tributo que me calcé muchas veces).

En total encontramos 17 canciones, esta es la lista con su orden:

  1. A Kind of Magic
  2. Under Pressure (con David Bowie)
  3. Radio Ga Ga
  4. I Want It All (versión single)
  5. I Want to Break Free (versión single)
  6. Innuendo
  7. It’s a Hard Life
  8. Breakthru
  9. Who Wants to Live Forever (versión editada)
  10. Headlong
  11. The Miracle
  12. I’m Going Slightly Mad
  13. The Invisible Man
  14. Hammer to Fall (versión single)
  15. Friends Will Be Friends
  16. The Show Must Go On
  17. One Vision (versión single)

La única pega que le pongo es que, en mi opinión, el disco debería haber cerrado con The Show Must Go On por motivos más que obvios: fue la canción de despedida de Mercury con una preciosa ironía. ¿En qué estarían pensando para no hacerlo?

Canción destacada

Aunque hay muchísimas que me encantan, creo que siempre consideré a Innuendo mi canción favorita del grupo. Potente, larga y compleja, con cambios de tonalidad que transitan desde lo oscuro a lo épico, con esos coros tan geniales de Queen y con un fragmento maravilloso de flamenco. Su letra trata temas como la libertad personal, lo auténtico y hacer frente a las dificultades del mundo, siempre con un punto de vista esperanzador. El artístico videoclip lleno de técnicas de animación y antiguas imágenes de archivo me dejó embobado muchas veces frente al televisor.

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