Culto a IBM

Existen pocas marcas que despierten mi fascinación, pero hay una que siempre consideré especial: IBM. Conocida por ser la corporación que definió la informática de alta calidad en entornos profesionales, su influencia llegó hasta los PC domésticos tal y como los conocemos actualmente, a imagen y semejanza de su exitoso IBM PC de 1981. Aunque intentó controlar su porción de mercado mediante una BIOS propia, al emplear piezas estándar en su fabricación abrió la veda para los famosos clónicos. Estos ordenadores de la competencia imitaban las características de los IBM, usando BIOS alternativas hechas mediante ingeniería inversa. Como resultado, de manera imprevista, la informática se democratizó.

Sea como fuere, el histórico titán de la computación dejó un legado cultural muy interesante. Era la referencia de los ordenadores; su calidad y fiabilidad estaban fuera de toda duda, y ese halo de entorno corporativo los hacían muy atrayentes tanto por sus características como por sus diseños. Su lenguaje tan definido les llevó a tener auténticos iconos como el citado PC original, los ThinkPad, los ThinkCentre, los NetVista o el único ordenador que tuve de ellos, un 300PL en su versión de sobremesa (creo que era la 6862, fabricado en torno a 1997).


Me fascinaba el diseño tan original del 300PL, con esa llamativa carcasa blanca, esa enorme pseudo-rejilla y sus detalles en azul, casi respetando el espíritu del logo. Una máquina de la que estaba enamorado, e incluso me permitió jugar a algunos videojuegos como los Final Fantasy VII y VIII. A mediados de los 2000 se quedó obsoleto y el disco duro no dio más de sí, teniendo que retirarse. No recuerdo cómo me deshice de él, pero siempre me arrepentiré de eso.

Considerado uno de los mejores PC de su época, la construcción era de muy buena calidad, con acabados notables y algunos detalles muy curiosos, como el de la llave de seguridad que permitía bloquear la apertura de la carcasa. Si no me equivoco, estoy casi seguro de que mi unidad era un Pentium III a 128 MB de RAM y 4 GB de disco. A día de hoy estas especificaciones parecen una broma, pero este cacharro me dio todo lo necesario para desarrollar muchos de mis hobbys por aquel entonces.

El IBM PC 300PL

Hasta la llegada de mi Dell XPS 13 no tuve otra máquina tan buena. IBM era sinónimo de productos para el trabajo, duraderos, estandarizados, fiables, relativamente fáciles de mantener y reparar. Ya sean sus teclados retro, sus veteranos ThinkPad —que muchos aficionados siguen usando— o su merchandising, todo lo que lleve el icónico logo diseñado por Paul Rand me despierta una fuerte simpatía y amor por lo retro. Echo de menos su presencia, sus curiosas y elegantes carcasas, su fascinante mezcla de negro, blanco y azul. Echo de menos esas 3 letras que daban tanto carácter a los PC y ese sentimiento casi religioso por sus productos.

A día de hoy ya no fabrica hardware para el consumo doméstico, y esa división de la compañía fue comprada por Lenovo en 2005. Ahora IBM se enfoca en los equipos especializados para empresas y centros de datos, expandiéndose a otro tipo de negocios relacionados con ese ámbito. Incluso está muy relacionado con Linux, adquiriendo compañías de código abierto tan importantes como Red Hat. Ya no es lo mismo, y en cierto aspecto a veces parece que mancha lo que toca, pero es indudable la huella que dejó para la historia y un buen puñado de geeks. Imposible no guardarle cierto cariño.

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6 comentarios en “Culto a IBM”

  1. Sobre el 99 y el 2000 trabajé en cierto banco que tenia muchos 300GL y 300PL (Pentium 2 y Pentium 3) con OS/2 Warp 3. Máquinas muy sólidas, pero salvo la BIOS poco cambiaba respecto a un ordenador clónico.

    Y tienes razón, a nivel de software todo lo que toca IBM lo «mancha». En el caso de RH, me cuentan cositas, y parece que poco a poco se la está cargando, absorbiéndola dentro del grupo IBM. Parece llevar el mismo camino que en su tiempo tomó Lotus (spoiler: acabó mal).

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    1. La fabricación era su puntazo, me parecían máquinas bestiales.
      Hace unos cuantos años estuve a punto de hacerme con un IBM NetVista precioso, de esos de color negro, que curiosamente también había pertenecido a un banco. Por desgracia cuando propuse mi oferta ya se lo habían llevado.

      Y sí, también he visto que IBM últimamente hace algunas guarradas, parece. Espero que no la caguen con movimientos turbios enfocados a resultados macroeconómicos, todo para contentar a juntas de accionistas. Si estropean Red Hat (y por consiguiente Fedora) sería una auténtica desgracia.

      Siempre es un placer verte por aquí, Nevat! Un saludo.

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  2. Ibm te Ia cosas buenas y malas , la mayoría malas, pero es justo darle el crédito que se merece por el PC , el legado aún permanece en las rutinas de base de las BIOS , el que estaba muy enamorado de IBM era Peter Norton, parecían amantes en sus libros

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