Rescatando el lector CD/DVD de mi viejo portátil

Continuando con la idea de rescatar hardware antiguo para mi setup personal, esta vez presté atención a un componente casi olvidado: el lector-grabador de CD/DVD. En plena era del streaming y los pendrives, el mercado de este soporte físico ha caído en picado, pero aún es muy funcional. Tiene varias ventajas: poder recuperar y escuchar música que hayamos comprado, visualizar películas DVD, ripear contenido multimedia, acceder a discos de datos personales, grabar copias offline que podrían durar décadas, etc. Estoy seguro de que no soy el único que aún atesora decenas (sino cientos) de discos de todo tipo, incluso aún conservo muchos vírgenes. Sería un añadido útil para mi faceta «archivista».

Mi unidad fue extraída de un antiguo portátil, un Acer Aspire 5736Z color rojo que exprimí sin piedad. Fue mi PC principal durante unos años, hasta que lo sustituyó el Dell XPS 13 porque su hardware quedó obsoleto. La unidad aún estaba en muy buen estado, y extraerla fue extremadamente sencillo: sólo había que quitar un tornillo de la carcasa y desenganchar el lector. La pieza resultante es algo como la imagen que encabeza este artículo, de aspecto desnudo e industrial. El frontal de plástico también puede quitarse, aunque yo decidí dejarlo por estética y para tener el botón más accesible.


Ni siquiera me planteé buscar una carcasa, simplemente necesité el conector adecuado para usar en mis PC actuales. Este componente es muy ligero y solo necesita un conector Slimline SATA de 13 pines con salida USB, cuyo precio ronda los 9 euros. En concreto yo me compré una versión con dos USB: uno principal para datos, y otro secundario para darle más potencia si fuera necesario. Esto encaja de lujo con mis Intel NUC, ya que en el frontal tienen dos puertos USB, uno de los cuales está pensado para dar servicio de energía (el de color amarillo). Con un USB debería ser suficiente, aunque quise asegurarme la vida útil de este cacharro.

Con esta configuración puedo usarlo como lector-grabador portátil, y guardarlo cuando no lo necesite. He descubierto que una pieza común de entonces ahora es un lujo para acceder a formatos físicos. Además, tiene una ventaja para las copias personales: cada CD/DVD virgen cuesta unos 50 céntimos, un precio ridículamente económico si tenemos en cuenta que ahí guardaremos nuestros datos offline por muchos años, reduciendo la dependencia de servicios en la nube.

Resucitando al mítico Brasero (y compañía)

Un componente de este tipo ya podría considerarse bastante retro, así que el software dedicado para él actualmente es limitado. En primer lugar, necesitaremos las librerías necesarias para poder leer y grabar los discos. Por lo general, las distros Linux llevan esos paquetes instalados por defecto, así que no deberíamos preocuparnos mucho por ese tema. Además, cuando instalemos algún software dedicado instalará las dependencias adicionales necesarias.

En concreto yo recuperé un programa gráfico que muchos amamos en GNOME: Brasero. A día de hoy no tiene un desarrollo activo y luce una estética más tosca, pero sigue funcionando perfectamente. De hecho aún se encuentra disponible en la gran mayoría de repositorios. Con él tendremos una suite completa para gestionar discos de audio, video, datos, copias e imágenes ISO. Volver a él me ha dado una agradable sensación nostálgica, y es una herramienta muy completa.

Para quien use el escritorio KDE, el quemador K3b sigue siendo una alternativa directa e igualmente funcional. Incluso Xfburn, nativo del escritorio XFCE, puede ofrecernos algo muy similar. Y si estamos interesados en ripear CDs de música, entonces Láser es una recomendable app moderna para usar con el actual GNOME.

El disco físico aún no está muerto, y tengo la sensación de que se cocina una especie de revival, de igual forma que ocurrió con los vinilos y los casetes. Cuando vuelves a él te das cuenta de que es una tecnología apartada por el mercado actual, pero muy apreciada en diversos grupos que se niegan a abandonarlo. Y es que, seamos sinceros, ha sido tan querido y mítico que es difícil olvidar.

6 comentarios en “Rescatando el lector CD/DVD de mi viejo portátil”

  1. Seguramente ya te lo han comentado, aunque los discos «quemados» se degradan con el tiempo, por lo que de pronto un día ya no se pueden leer.

    Pasó con el video de nuestra boda hace 10 años, que aunque el disco se ve sin un solo rasguño, ya tiene problemas para leerse (lo bueno es que tenemos respaldo por ahí en un disco magnético tradicional)

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    1. Es cierto. Como todos los formatos físicos, no es imperecedero. Aún así, si no estoy equivocado, hay diferentes calidades de CD y DVD, y comprando los buenos se supone que deberían durar.

      Además, siempre se pueden hacer varias copias por si acaso… 😛

      Gracias por comentar, me alegro de verte por aquí. Un saludo!

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