Desde su lanzamiento hace unos meses, Mission Center ha tenido pequeñas actualizaciones que marcaron la diferencia. Continúa siendo un monitor de sistema básico, pero le han corregido numerosos errores mientras que unos sutiles añadidos refuerzan su utilidad. Ya no uso el monitor nativo de GNOME porque se ve anticuado, y no creo que tarde mucho en eliminarlo de mis distros.
Junto a un bonito icono nuevo y la traducción al español, por fin vemos funcionar decentemente la lista de procesos abiertos, pudiendo detenerlos haciendo clic derecho sobre ellos. Distingue procesos en segundo plano de aplicaciones normales, todo un detalle cuando queremos ir directos a por una app. En la pestaña de rendimiento tenemos pocas novedades, exceptuando la temperatura del procesador y la posibilidad de trazar el impacto del kernel en los recursos de la CPU (denominados kernel times, representado en línea de puntos como puede verse en la imagen).
Puede que no sea el monitor más completo, puede que haya empezado como una copia de su homólogo en Windows 11. Pero oye, a mí me encanta y hacía mucho tiempo que nadie se tomaba en serio algo así en GNOME. ¿Se atreverán a proponerlo como una app del núcleo?

