Seamos sinceros: empezar en algo denso —que no difícil— como Linux impone cierto respeto. La cantidad de cosas nuevas que el usuario debe aprender es superior a Windows o Mac, sin embargo todos pasamos por eso y tras un periodo de adaptación razonablemente corto es posible manejarse con soltura. El principal componente de un buen aprendizaje es sin duda las ganas y/o la curiosidad, además de la práctica.

Linux requiere una dosis de cultura informática que puede estar al alcance de cualquiera. Su funcionamiento —tanto del sistema como de la gran comunidad que lo desarrolla— tiene diferencias con otros modelos, y el novato debe conocer su jerga para ubicarse. Entender los conceptos de Linux (el lore) es imprescindible para progresar correctamente sin agobios, y por eso he decidido simplificarlos. Así que vamos allá con mi guía personal para iniciarse en este fantástico y versátil SO.
Índice
- ¿Qué es Linux?
- ¿…y qué es GNU?
- Entendiendo las distribuciones
- Sistema de paquetes y repositorios
- Entornos de escritorio
- Distribuciones recomendadas para probar e iniciarse en Linux
- Algunas consideraciones
- Ventajas y desventajas
- 100%
1. ¿Qué es Linux?
Linux como tal es un núcleo de software con el que ordenadores o productos tecnológicos similares pueden funcionar. Sin embargo se le denomina de forma genérica a cualquier sistema que lleve incorporado dicho núcleo, llamado «kernel«. Sobre él se montan las diferentes partes que acaban formando un sistema operativo usable, con escritorio y aplicaciones. A esos sistemas operativos ya montados se le llaman «distribuciones» (también conocidas como «distros»). Su nombre viene del hecho de que antiguamente se usaban diskettes o CDs para distribuir las copias.
El desarrollo de Linux es comunitario y global, incluyendo empresas, asociaciones, grupos, programadores independientes y voluntarios que, con ánimo de lucro o no, colaboran para mejorar el sistema. Esto es posible gracias a que Linux y todo lo que integra es principalmente de código abierto.
Hay grupos e individuos que se dedican al núcleo, otros a las herramientas, otros a los escritorios, otros a las aplicaciones etc. A veces incluso se dedican a varias áreas. La idea es que todo este software sea compatible entre sí, dando como resultado todo el ecosistema. Si Apple, Google o Microsoft tienen distintos productos para su propio «mundo», Linux tiene algo muy similar sin depender de una entidad o empresa matriz concreta.
2. ¿…y qué es GNU?
Frecuentemente podemos ver «GNU» de la mano de Linux, ya sea en el nombre (GNU/Linux) o en referencia a diversas cuestiones como las licencias. Simplemente aclarar que GNU es un proyecto informático nacido en los años 80, cuya idea es crear y promover un SO de código abierto bajo consideraciones éticas centradas en el usuario. Toda esta filosofía o «política» de programación impregna Linux, siendo un pilar fundamental en su desarrollo y manera de ver la tecnología.

3. Entendiendo las distribuciones
Imaginemos que todo lo que rodea a Linux es un juego de tangram. Una pieza sería el kernel, otra pieza sería la línea de comandos, otra el servidor gráfico (lo que dibuja las ventanas), otra el escritorio, otras los programas, etc. Si con el tangram podemos disponer las piezas para crear figuras (un gato, una casa, una persona, etc), haciendo lo mismo con los diversos componentes de Linux se crean distribuciones, cada cual con su nombre. La elección de las piezas determina el tipo de sistema que es, y por tanto el tipo de distribución. Por ejemplo, algunas están especializadas en máquinas con bajos recursos, otras en servidores y otras en ordenadores corrientes. A su vez unas enfocadas al uso normal, otras en la seguridad o en entornos concretos. La diversidad de criterio es lo que permite que la oferta sea grande.

Las distribuciones son creadas por grupos, empresas o individuos, que «ensamblan» todo el software para que tome forma, pudiendo ser instalado cómodamente por los usuarios de igual manera que un Windows. No sólo las crean, sino que también distribuyen copias de ellas (gratis o no), se encargan del soporte a los usuarios, de traer novedades y programas, etc.
El abanico de distros es amplio, y decidir cuál vamos a usar depende de nuestro nivel de conocimientos, tipo de máquina, comodidad de uso, programas disponibles o necesidades propias. No será lo mismo una distro dedicada a un uso básico que otra que podremos aprovechar para jugar a videojuegos, por ejemplo. Cada una tiene su enfoque, y la habilidad del usuario para explotar sus posibilidades es clave.
¿Cuál es la mejor? No hay una respuesta correcta, simplemente deberíamos hablar de recomendaciones según el tipo de usuario. Sólo aprendiendo con varias llegaremos a saber cuál nos gusta y nos hace sentir cómodos. No debemos desanimarnos si saltamos de una a otra con frecuencia (a esto se le conoce como distrohopping), porque nunca perdemos el aprendizaje. Lo que vamos conociendo de unas puede ser usada en otras, haciendo más fácil manejar nuevos Linux. El funcionamiento es igual o al menos muy similar en la mayoría, y podremos ir configurando los sistemas gracias a la personalización que ofrecen.
4. Sistema de paquetes y repositorios
Los sistemas operativos necesitan algún método para instalar y quitar software. Por ejemplo los archivos .exe de Windows, los .apk de Android o una tienda de apps. Linux también dispone de varios, siendo los más populares los paquetes .deb (de las distribuciones tipo Debian), los .rpm (de las más veteranas que se basaron en Red Hat), los .tar (paquetes básicos) o cosas como Flatpak (similar a los contenedores).
Para poder instalar o quitar debe usarse un gestor de paquetes. El gestor no es más que una herramienta que automatiza el proceso y que dispone de sus propias reglas. Existen varios tipos y lo óptimo sería conocer el funcionamiento de los más famosos, aunque las distros disponen de interfaces similares a una AppStore que lo hace mucho más visual y accesible.
El gestor de paquetes se encarga de lo que su nombre indica: gestionar. Es la herramienta que permite que nuestro Linux esté siempre actualizado, compruebe la firma de los paquetes, resuelva problemas relacionados, etc. Por ejemplo, si instalamos un programa que necesita un componente que no tenemos, el gestor se encargará de obtener todo lo necesario para que funcione. Esto se conoce como «dependencias», y conociéndolas podemos intuir el funcionamiento de un programa o su tipo. No es obligatorio saberlo, pero los linuxeros con práctica entienden qué está cambiando en su sistema simplemente viendo las dependencias. Es tan friki como útil.
¿Y de dónde salen todos esos programas que maneja el gestor? Pues de los repositorios. Los repos no son más que servidores en red que contienen casi todo el software disponible y soportado para una distro. Son la biblioteca de la AppStore, por decirlo así. Lo normal es que sean varios: uno lleva los componentes esenciales del sistema, otro lleva librerías, otro lleva programas comunes, otro lleva drivers, etc. Todos trabajan conjuntamente para que sea fácil mantener el software de nuestro sistema. Suelen diferenciarse por un tema de logística, modularidad y transparencia.

5. Entornos de escritorio
El escritorio es un básico para el uso común y Linux dispone de varios, con todo tipo de propuestas. No obstante lo recomendable es no complicarse y escoger entre los clásicos GNOME o KDE Plasma. El primero se enfoca en la sencillez y puede recordar a MacOS, el segundo ofrece una interfaz más similar a Windows con gran personalización. Con eso es suficiente a no ser que te guste algo específico.
Por defecto las distribuciones suelen centrarse en un entorno de escritorio, pero hay ediciones preparadas con otros diferentes o pueden darnos la opción de escogerlo en el momento de la instalación.
6. Distribuciones recomendadas para probar e iniciarse en Linux
Ubuntu: la más famosa y apoyada a día de hoy, una distro correcta para los recién llegados. Tiene muchos usuarios activos, comunidades y documentación. También tiene un buen soporte de hardware y software, con lo cual la hace una candidata perfecta. Se centra en un escritorio GNOME personalizado. // Link de descarga.
Fedora: producto del apoyo de Red Hat, ofrece la última tecnología en Linux. Es amigable, sin embargo su posicionamiento bastante ortodoxo con el software libre podría limitar por defecto algunos componentes que alterarían ese «código ético» —como los drivers privados de tarjetas gráficas—. De todos modos es posible instalarlos en pocos pasos haciendo uso de un repositorio extra como RPM Fusion. Se centra en el escritorio GNOME ofreciendo su versión más pura. // Link de descarga.
openSUSE: bastante independiente, bajo el paraguas empresarial de la extinta Novell y con apoyo de AMD. Tiene una colección de software muy aceptable, siendo el público objetivo quien quiera un sistema Linux moderno pero lo suficientemente robusto. Puede que no destaque mucho a día de hoy, pero tampoco se le puede poner pegas. Su comunidad es amigable y posee buena documentación. Por defecto se centra en el escritorio KDE. // Link de descarga.
Empezar a probar una distro es muy fácil debido a que las imágenes del sistema suelen ser live cd/usb, ya que se pueden arrancar y usar sin necesidad de instalarlas en una máquina, aunque perderemos cualquier cambio una vez apaguemos el ordenador.
7. Algunas consideraciones
Las distros tienen su propio ciclo de lanzamientos. De igual forma que Android o iOS tienen una versión anual, las distribuciones Linux suelen lanzarse en ciclos de 9 meses. Para pasar a una versión posterior podremos hacer un upgrade de todo el sistema. Por otro lado existen otros dos modelos:
- Las versiones llamadas LTS, cuyo soporte sigue por varios años sacrificando los lanzamientos más nuevos del software, con el objetivo de ganar estabilidad.
- Las conocidas como rolling release, que se actualizan de manera constante. Obtendremos el último software a costa de poder experimentar posibles bugs, aunque ya no es tan frecuente que ocurra.
8. Ventajas y desventajas
Como toda la tecnología, usar Linux tiene sus cosas buenas y no tan buenas:
- Pros: es más rápido porque consume menos recursos, es personalizable, es más seguro y además es transparente en su funcionamiento. Tendremos gran control sobre nuestro sistema y nos beneficiaremos de su privacidad. Como puntazo la biblioteca de software disponible es enorme por mucho menor coste y frecuentemente gratis, desincentivando la piratería debido a las licencias abiertas.
- Contras: debemos aceptar el hecho de que habrá ciertos programas y juegos que no están disponibles, teniendo que usar alternativas o bien tirar de algún tipo de virtualización o emulador. Tampoco podría satisfacer el rendimiento si tenemos hardware bastante cerrado, especialmente todo lo que tiene que ver con gestión de gráficas. Ocurre con las tarjetas de Nvidia, que muchas veces no alcanzan todo su potencial debido a que la compañía no pone fácil la implementación de sus componentes. Si usamos software cerrado en nuestro sistema obtendremos más funcionalidad pagando con la moneda de volverlo más «opaco».
Si usamos hardware de Intel tenemos asegurado el buen funcionamiento, ya que la compañía trabaja estrechamente con Linux. AMD también ofrece por lo general una buena experiencia. Habrá accesorios que por cuestiones de drivers podrían no ser reconocidos instantáneamente, teniendo que hacer instalaciones o modificaciones manuales. Por otro lado, otras veces nos sorprenderá al descubrir que ciertos componentes pueden funcionar mejor que en Windows o Mac.
Y hablando de Mac, el soporte de productos de Apple es la norma, aunque debido a las políticas cerradas de la compañía a veces podría llegar más lentamente. Por ejemplo el funcionamiento con los chips Apple Silicon no está totalmente desarrollado al momento de escribir este artículo. Con frecuencia la compatibilidad se obtiene mediante ingeriería inversa, lo que supone un laborioso proceso.
9. 100%
Y ahora empieza a cacharrear sin excusas. Puedes probar con un tutorial de instalación de una distro y una máquina virtual.

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