Impresiones sobre Fedora

Hace casi un mes que estoy usando Fedora gracias al NUC. Me parecía una solución rápida, fácil y de calidad, bastante ajustada a mis gustos y a esa estabilidad que buscaba para lo que iba a ser un equipo casual. Los buenos resultados han hablado por sí mismos.

No utilizaba tanto Fedora desde su versión 8 —nombre en clave «Werewolf», año 2007—, y por aquel entonces corría sobre un PC de pruebas que había montado a base de piezas viejas. Estaba destinado al cacharreo, pero una vez que la instalé se convirtió durante muchos meses en ese equipo al que recurría para descansar. Es decir, era un ordenador visiblemente más viejo y desfasado que el mío principal, y casi no tenía archivos personales… pero funcionaba tan bien me encantaba usarlo para, sencillamente, navegar por internet, atender al blog que tenía por aquel entonces, escuchar música. … ¡Un momento, casi lo mismo que ahora!

¿Qué tendrá esta distro que siempre acaba cautivándome? No es especialmente diferente a otras en la superficie, pero creo que podría definirlo en algo así como «fiabilidad». Además, aunque sea un detalle tonto, por norma general —salvo algunas excepciones como esta versión 38— siempre me ha gustado el artwork que luce por defecto. Creo que su equipo de diseño suele acertar con los conceptos y el variado estilo que presentan sus fondos de pantalla, algunos de ellos hechos con Blender. Tiene espíritu propio, tan modesto como bien ejecutado, y que contribuye a unas buenas impresiones iniciales.

Tras la sutil chapa y pintura se encuentra todo lo demás: un GNOME vanilla cocinándose en su propia salsa, una apuesta firme por tecnologías abiertas y un camino lleno de novedades arriesgadas pero bien metidas. Fueron pioneros en un montón de cosas que a día de hoy son normales en una distro Linux, y su currículum puede presumir de tener en lista a Plymouth, Noveau, systemd, Btrfs, PipeWire o Flatpak entre muchos otros. Fedora marca el camino de lo que vendrá, lo que serán a grandes rasgos los sistemas libres del futuro. Quizás es por ese motivo que sigue al pie del cañón y con más salud que nunca, mientras otras grandes como Ubuntu han visto días mejores.

Elegirla fue todo un acierto para mí, ya que no difiere de cómo uso Arch desde hace unos años. El sistema base está gestionado desde los repositorios, como toda la vida, mientras que muchas apps de uso diario corren a cuenta de Flatpak. Cualquiera podría decir que es éste último quien se mantiene más actualizado, pero Fedora ha mejorado hasta tal punto que su paquetería es casi tan reciente como en Arch y a veces le supera. No encuentro grandes diferencias entre ambas y me sorprende, siendo su ciclo de vida lo más destacado (lanzamiento periódico vs rolling release).

Como únicas pegas estarían DNF, GNOME Software y la gestión de las actualizaciones, pero sería buscar mucho el detalle. Es obvio que DNF no es tan rápido y versátil como Pacman, que GNOME Software no es tan fluido como debería y no lista todo lo disponible en los repos, o que eso de reiniciar para aplicar las actualizaciones recuerda a Windows. No obstante en líneas generales todo funciona de manera notable, y a cualquier distro le sienta bien un reinicio para ciertos cambios en el sistema. Quejarse por estas cosas sería un vicio innecesario teniendo en cuenta la eficiencia de Fedora, dispuesta a adaptarse fácilmente a cualquier cosa que le pidas.

El último punto que me falta es comprobar el upgrade una vez liberadas las nuevas versiones, en este caso la 39 y siguientes. Sé que puedo esperar buenos resultados porque ya que lo hice en el pasado, también activando la rama de desarrollo Rawhide (de la que salen las futuras versiones). Por tanto en ese aspecto estoy tranquilo, sin expectativas de encontrarme algún tipo de percal que suponga un problema. Confío en esa calidad que persigue el proyecto con cada lanzamiento habida cuenta de lo cosechado hasta ahora.

No tengo más remedio que seguir amando a esta distro. Una vez que estás en ella es fácil recomendarla, y creedme que lo hago aunque sea un pesado con Arch.

2 comentarios en “Impresiones sobre Fedora”

  1. […] Hace poco comentaba que uno de los aspectos que más me gustan de Fedora es su artwork. Por norma general el equipo de diseño saca de la manga wallpapers alucinantes, especialmente notables cuando son creados con herramientas como Blender. Las ediciones 37 y 38 fueron un poco decepcionantes porque parecían bocetos a medio hacer, echándose de menos los sobresalientes trabajos presentados años atrás. Pero del Olimpo linuxero ha venido Jakub Steiner —diseñador de GNOME— y nos regala uno de los mejores trabajos originales presentados en una distro: el fondo que traerá Fedora 39, cuyo lanzamiento está planeado para octubre. […]

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  2. […] Con la adquisición de mi Intel NUC hace meses volví a un clásico como es Fedora, distro a la que siempre tuve un cariño especial. La instalé para no complicarme la vida y porque creía que no le daría tanto uso, aunque el tiempo me ha dado una lección: no sólo es un PC muy importante en mi día día, sino que Fedora se ha convertido en mi SO de cabecera. La sorpresa ha sido máxima porque su funcionamiento ha sido muchísimo mejor de lo esperado. […]

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