«This is not what you wanted, not what you had in mind»
Los comienzos de la década de 2010 fueron unos buenos años para la música electrónica, ya que surgieron un montón de grandes discos que hicieron las delicias de los aficionados al género. Nuevos artistas, autopublicación, pequeñas discográficas que se beneficiaron de internet… En un efervescente 2013, con mi vida entre miserias y vinilos, llegó el bendito segundo álbum de Moderat. Es un imprescindible para esta sección musical, pues me enamora tanto por su portada como por su contenido.

Moderat nace de la unión de tres músicos alemanes: el dúo Modeselektor y el compositor Apparat (de ahí el nombre), todos relacionados con el microhouse, el minimal techno y el IDM. Mientras los primeros tienen una carga más rítmica, el segundo pone las letras y la experimentación ambiental. El resultado ya se podía ver en 2009 con su primer disco, donde la mezcla sonora encajaba a la perfección: buenos ritmos sazonando la inconfundible carga lírica de Apparat. Sin duda un excelente comienzo que apuntaba maneras.
Pero a veces las segundas partes demuestran ser incluso mejores. Esto ocurrió con II, donde se dejaron llevar por ambientes más relajados y una mayor presencia melódica. Un disco de 11 canciones y casi 55 minutos que se me hace corto, pues es muy ameno y coherente. No me cabe duda que su tono íntimo y nostálgico jamás pasará de moda, conservando la elegancia. Da igual si lo escuchamos en su momento, ahora o dentro de 20 años: sonó, suena y seguirá sonando bien. Electrónica bien ejecutada, con delicadeza.
El disco arranca con la intro ambiental The Mark pero golpea fuertemente con el que fue su primer single, Bad Kingdom. Una canción que enlaza el sonido del primer álbum con éste, dándonos una pequeña letra sobre el exceso de ambición y su fatal destino. El videoclip es tan hipnótico como crítico.
Tras la contemplativa Versions llega una de mis favoritas: Let in the Light. Atrapa desde el primer momento por su dulzura y la singular distorsión de voz de Apparat, dividiéndola en dos canales (uno en tono grave y otro en agudo). Luego volvemos a lo contemplativo con la minimalista y rítmica Milk, que llega a los 10 minutos de duración.
Therapy sigue la misma línea intrumental pero con ritmos y sonidos ligeramente más agresivos, mientras Gita nos devuelve la voz de Apparat y sus introspectivas letras empaquetadas en un estilo más pop, convirtiéndose en uno de los mejores tracks. El intermedio Clouded nos da un respiro antes de las percusiones de Ilona, la última canción «potente» del álbum.
Damage Done nos regala otra letra de Apparat donde habla de nuestros errores imperdonables, mientras que el bonito instrumental This Time se encarga de prepararnos para el inevitable fin del disco. La última oportunidad para conectar con esa intimidad que transmite… antes de que lo volvamos a poner desde el principio para repetir este viaje.
Ante la excelente recepción de este lanzamiento, más tarde sacarían como single la descartada Last Time, haciéndole justicia a este precioso temazo que no entró en el álbum original… sin embargo la incluirían en la edición deluxe. ¿De qué habla su letra? Pues de un lamento, de alguien que se ve apartado del mundo y se ha perdido cosas en la vida.
Canción destacada
Me veo obligado a respetar el lanzamiento original y dejar de lado Last Time. Y aunque Bad Kingdom o Gita siempre entran bien y son auténticos himnos, Let in the Light creo que define mejor el carácter del álbum y para mí es una de las mejores canciones de la banda. Sólo por la distorsión de la voz ya me encanta, una pena que la parte lírica no sea más extensa.