Reconozco que desde que descubrí el software libre y me incorporé al mundillo la figura de Richard Stallman se me atragantaba. No tanto por su marco teórico-filosófico con la informática, sino por lo que orbitaba a su alrededor. Por ejemplo siempre creí que sus posturas en muchas cosas eran demasiado radicales, simplistas y faltas de contenido, cuando no paradójicas. También le achaco una excesiva ideologización en vez de un mayor pragmatismo, y ya ni digamos todo ese grupo de personas «demasiado GNU» que sigue sus postulados con los mismos problemas, lo que lleva a darse contra una pared dogmática con la que a veces es difícil lidiar.

Cualquiera que haya visitado un blog de Linux en su época dorada sabrá a lo que me refiero: constantes discusiones sobre la libertad llevadas al absurdo o la mítica batalla «se dice GNU/Linux, no Linux». No sé vosotros, pero siempre que aporto mi granito de arena a este ambiente doy por supuesto que los integrantes son lo suficientemente listos como para saber determinados principios, y sobre todo que entenderán la economía lingüística —popularmente decir «Linux» incluye de manera implícita componentes GNU, ya que se construye sobre ellos—. Esa estúpida obsesión por sobredimensionar detalles tan triviales creo que ha lastrado el entendimiento y convivencia de una comunidad que, si no fuera por eso, no se vería obligada a diferenciar «código abierto» de «software libre». Al fin y al cabo la moral y la ética son detalles dinámicos que desde siempre fue un quebradero de cabeza en la filosofía general.
A veces me da la sensación de que Stallman tiene cierto miedo a que no se reconozca su labor dentro del nacimiento de Linux, o que no adherirse a GNU es el germen para su olvido. Sin embargo esto no es así y a lo largo de toda su carrera se demostró: nadie en su sano juicio, con un mínimo de conocimiento sobre el tema, dudaría de su inmenso aporte. Stallman personifica ese pensamiento hacker nacido en los años 70 y que se conserva hasta hoy. Sus batallas sirvieron como ladrillos para las licencias Creative Commons, la Wikipedia o, por qué no, la small web (de hecho la propia página de Richard es una pionera). Cuando hay tantas licencias libres es porque las formas de pensar sobre este tema, así como su puesta en práctica, tienen muchas aristas en el mundo real y cotidiano.
Ahora bien, como digo, sus puntos de vista y la de Free Software Foundation son interesantes. Si no fuera por ellos quizás no tendríamos a nadie que metiera tanta caña en nuestra relación con la tecnología, o de cómo el usuario debe tener el poder total sobre ella individual y colectivamente. De hecho para ellos cualquier tipo de usuario es importante, desde el programador hasta el el simple consumidor, pasando por los traductores y llegando a los blogueros: nadie está excluido y aporta según sus conocimientos. Tanto es así que la comunidad sigue viva hasta el día de hoy con una tasa de éxito nada desdeñable.
Quien no ha sobrevivido tan bien es el propio Stallman. Víctima de la ideología y el bienquedismo colectivo, se vio apartado de la FSF en algunas ocasiones e incluso pidieron deshacerse de él. Como siempre los padres de la revolución son devorados por sus hijos, un fenómeno que se da cuando el postureo moral parece más importante que lo práctico y plausible. Una figura tan compleja, con manías y ciertas «incoherencias», es el primero en ser echado por la borda cuando «la imagen del grupo» es más importante que la persona. Parece que esa broma suya comparando el software libre con una religión a veces se hace verdad, lo cual es irónico.
Estos días estuve viendo algunas de sus charlas en YouTube, donde le sigo viendo las costuras. No parece tener muy desarrollados ciertos temas, pero hay que reconocer que el tío es bastante entrañable y va hasta las últimas consecuencias con lo que cree. Acertó respecto a cómo el código propietario y que no entendemos dominaría internet y pondría en peligro la privacidad de los usuarios, y es todo un logro. Me pregunté que, cuando él falte, ¿quién será el que siga metiendo caña con unas reflexiones tan importantes? ¿Quién será capaz de dedicar su vida incansablemente a tal labor? ¿Alguien podrá tender puentes con el código abierto para que siempre tengamos en cuenta la dimensión ética en la informática y su progreso?
A veces las personas que ponen cimientos de pensamiento no deben ser perfectas, sino reales. Así que, después de más de 15 años, me reconcilié con este hombre. A pesar de mis diferencias y sus lagunas, a pesar de su inocencia y que a veces parece un Don Quijote contra los molinos, es una figura de referencia. Y puede que cuando ya no esté (espero que dentro de muchos años) lo echemos de menos. Yo el primero.
Relacionado:
El individuo y la comunidad en el software
Software libre: beneficios más allá de la informática
Imagen encontrada en Mastodon y retocada con gThumb
Entiendo tu punto de vista. Stallman puede ser un grano en el culo… pero un grano necesario.
Ha hecho de su vida un modo de vida en conjunción con el software libre, sí defiendo ese término frente al código abierto, por lo de filosofía que implica.
Su lucha incansable y sin atajos ha sido necesario para no transigir, primero con un detallito aquí y otro allá. Terminando al final por tener una criatura distinta a la que se suponía que se había creado.
Si hay que modificar algo, vamos a pensarlo bien, vamos a ver a largo plazo cómo funcionaría y si es necesario se modifica, pero no por plegarse a modas o lobbies de presión, que seguro ha habido varios…
Hay que saber donde ir, y él lo tiene claro. Fijado el rumbo haremos lo posible por llegar. Y qué bien que se suma más gente. Un poco como los catellets de Cataluña. Mucha gente de base aguantando los distintos niveles para conseguir el objetivo. En este caso no de una persona si no de toda una comunidad.
Y sí, es necesario seguir reivindicando la parte de GNU en nuestros sistemas, porque muchas personas han querido y quieren eliminar esa parte.
Tenemos software libre porque él sentó las bases de lo que debería ser y siguen siendo válidas sus licencias que protegen el software que usamos.
Se debe seguir manteniendo el rumbo, por más cantos de sirenas que escuchemos…
Saludos!
Me gustaLe gusta a 1 persona
Crear un sistema operativo y que luego ni lo nombren debe ser duro e injusto cuando es parte principal de ese sistema. Si yo hago un software contigo y le pongo de nombre c3po y ni te nombro, qué te haría sentir mientras van pasando los años?… Creo que lo de Richard es similar. Se entiende el llamar al sistema únicamente de una manera, es más fácil y todo lo que siempre se ha dicho tras los años (que vaya discusiones trajo todo esto y sigue trayendo) pero creo que su contribución es muy importante y desde mi punto de vista, para hacerle justicia, hay que hacer mención a lo que creó. Pero ya depende de cada uno hacerlo o no. Se va a entender siempre de todas formas, eso sí. Pero el tiempo también hace olvidar.
Me gustaLe gusta a 1 persona
@victorhck y @c3po, gracias por los comentarios y aportar vuestros puntos de vista!
Me gustaMe gusta
[…] Reconciliándome con Richard Stallman […]
Me gustaMe gusta
Un filósofo, a decir de éste como un martillo que cae una y otra vez sobre el entorno que las tecnologías van armando al crecer, y con esa incomodidad obliga a la reflexión. Fundamentalista hasta el hartazgo, pero totalmente pragmático. Una antinomia caminando. Castigado por la ola cancelatoria que apesta todo lo que toca con su «nueva/vieja» moral de santainquisisción supo arreglárselas para que el oscuro grupo que los desplazó de la FSF lo reincorporara a expensas del retiro de Red Hat (hoy propiedad de IBM) . Algunas de sus opiniones fuera del Sofware Libre son del todo cuestionables, debatibles, discutibles, lo que no invalida su obra. Una personalidad fiel a sí misma que más de una vez se muerde la cola. Lo recuerdo pidiendo que alguien le preste un teléfono para hacer una llamada urgente; él no tenía móvil…había estado hablando sobre el panóptico intrusivo que tales adminículos prestaban a los intereses, nunca santos, de las mega corporaciones y gobiernos… eso sí aceptó de buena gana el ofrecimiento que alguien le hizo de su aparato y se despachó un buen rato de charla telefónica. Entiendo la reconciliación con esta inocultable figura que en su medida hizo posible el uso del software tal como se maneja el mundo actual, y recalco lo de figura, no de la persona porque eso, para mí, va por otro lado.
Me gustaLe gusta a 1 persona
Desde luego si, es una figura clave en el mundillo y como tal debe ser respetado.
Me gustaMe gusta