Escribir para la posteridad

Hay una frase bastante popular que siempre me gustó:

Quien planta un árbol, siembra una esperanza; quien lee un libro, cosecha conocimiento; y quien tiene un hijo, planta una vida.

Esta frase, proverbio o lo que sea, a menudo simplificada, incide directamente en el instinto del ser humano por perpetuarse y trascender, por dejar un legado y un futuro. A veces se cambia la parte de «leer un libro» por «escribir un libro», lo que le da aún más fuerza si cabe. Quiero centrarme especialmente en la idea de leer y escribir, ya que es un motor de transmisión de conocimiento desde tiempos muy antiguos. Dejar por escrito algo se veía como un arte y un tesoro para los que vendrían después.

Internet fue planteado como una especie de biblioteca enorme donde compartir conocimiento y experiencias fuera algo enriquecedor a largo plazo. A día de hoy está de moda crear contenido en formato vídeo, mientras que el texto ha perdido fuelle y los blogs son una rareza. La razón es que crear algo es visto como consumo actual, una tiranía del «aquí y ahora» que intenta traducirse en visibilidad, likes, monetización y reconocimiento instantáneo.

Poca gente quiere crear para dejar un legado. Pocos se centran en el medio adecuado, pocos piensan en algo más allá de ellos mismos. Desean recoger los frutos ahora y dejan de lado las posibilidades futuras. Cuando antiguamente se escribía un libro o se creaba una obra los autores eran plenamente conscientes de que perduraría y su efecto debía verse a largo plazo. Sí, hubo «creadores» famosos en su momento, pero no se pensaba en el éxito tal y como se piensa hoy.

Esto me lleva a reflexionar para qué escribimos un blog. Creo que no podemos confiar en el éxito del formato debido a que no es objeto de disfrute masivo como lo era antes (la lectura en sí misma no lo es) pero sí debemos confiar en su durabilidad. Muchos de nosotros nos hemos topado con antiguos escritos que nos han servido, nos han entretenido o nos han enseñado algo nuevo. La lectura conlleva un ejercicio de abstración que ejercita la mente y el conocimiento, forzándonos a entender los mensajes más allá de las apariencias. Por eso leer es importante, por eso escribir tiene valor, y más en un Internet que parece hincharse a pasos agigantados mutando hacia lo homogéneo, superfluo, y previsiblemente lleno de bots y contenido generado por inteligencia artificial.

El texto ya no es mainstream pero es duradero. No es excitante a simple vista pero sí puede ser apasionante porque hace al lector partícipe directo de las palabras. Creo que escribir es dejar un legado ligero pero efectivo en el tiempo, donde el objetivo está más en el futuro que en el presente. Un medio donde la exposición de la imagen se omite para dejarle el protagonismo a las ideas. Escribimos para los lectores del futuro, para dejar las impresiones de lo que somos ahora y el tiempo en el que vivimos. Incluso para revisitarnos a nosotros mismos.

Quien escriba un blog (o un libro) con el objetivo de la gloria presente considero que está equivocado. En todo caso debería manejar una visión a largo plazo y la idea de unos frutos que quizás no recoja ahora. Es paciencia y es maduración, es dejar un trozo de nosotros (unos pocos megabytes) en el mar del contenido, es un mensaje en una botella. No está hecho para todo el mundo, pero creo que el mundo agradecerá lo que se deje por escrito.

4 comentarios en “Escribir para la posteridad”

  1. La época de los blogs y los foros como fuentes de información mainstream ya pasó. Ahora con la IA veremos si la lista no se amplia con buscadores, webs o video tutoriales.

    Escribo en el blog como una forma de expresar aquello que me apetece contar en ese momento. No tengo en cuenta si tendré visitas o no, no me importa. Si algo que pongo allí le sirve a alguien, mejor todavía.

    También me sirve para releerme tiempo después y ver como he cambiado yo (y la tecnología). Es una pena que perdiera los blogs que escribía en 2005, era muy gracioso (y a veces bochornoso, para que negarlo). Es la versión digital de los diarios que escribía la gente.

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    1. Creo que esa es la actitud adecuada, la que permite crear libremente e incluso experimentar. Es el lado más humano de estas cosas y la que añade un valor que difícil replicar con intereses comerciales o inteligencia artificial. Puede ocurrir en otros formatos, pero el texto es sin duda uno de los grandes olvidados pero no menos importantes.

      Un saludo!

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