Hace unos días eapl escribió un artículo muy interesante donde reflexionaba acerca de sus 4 años frente al blog. Estuvimos intercambiando impresiones por Mastodon, y decidí copiarle la iniciativa para plasmar mi experiencia e ideas sobre el futuro. Me parecía un momento perfecto porque este espacio cumplió 3 años el día 26 de febrero, y está sufriendo cambios que evolucionan en paralelo con mi vida.
Al igual que eapl, quiero exponer cómo veo todo esto basándome en mi experiencia y en el análisis que hace la IA sobre esta bitácora. De ahí saco conclusiones enriquecedoras. Tener un blog personal a día de hoy es bastante raro, y jugar en esta liga significa aceptar otras normas que, a menudo, toman un camino muy diferente al contenido actual de Internet. Ya escribí varias veces sobre temas similares, pero ¿cómo lo veo en estos momentos?
Los cambios
Vayamos al fondo del asunto. Tener un blog personal da mucha libertad en todos los sentidos y es un ejercicio fantástico de creatividad. Sin embargo, es un hobby, y por tanto es sensible a un factor determinante en nuestras vidas: el tiempo libre. Espacios como este no tienen intenciones de monetización ni nada por el estilo, así que tiene que hacerse un hueco entre todas las actividades que hacemos diariamente.
Últimamente he tenido cambios en el trabajo (y parece que se acercan algunos más…), y me he enfocado en actividades offline como tocar la guitarra, jugar a videojuegos y disfrutar de mi casa. Todo eso es parte de un cambio natural (y necesario) en mi vida, así que toca hacer malabares con la disponibilidad. Hay etapas donde las cosas solo están listas cuando todo fluye, y eso es lo especial de los blogs. Hay otro ritmo, un pacto implícito entre el escritor y el lector, donde la inmediatez queda a un lado para dejar paso a un compromiso: se escribe y se lee cuando se puede. El escritor debe estar listo para publicar, y el lector aficionado a estos espacios suele delegar la tarea en lectores RSS. No hay necesariamente sincronía en el tiempo, y eso tiene mucha magia.
En un mundo dominado por las redes sociales y la inmediatez, este timing a la vieja usanza no está hecho para todos, pero es lo que lo mantiene vivo. Creo que los que estamos en este mundillo lo aceptamos, y deberíamos estar contentos con ese público minúsculo pero fiel. Yo, al menos, lo estoy. De igual forma, agradezco y admiro a la gente que sigue escribiendo a pesar de todo. Todos esperamos por todos, y es un rasgo que se sale del consumismo actual para confiar en quien está al otro lado de la pantalla.
Estilo, público objetivo y análisis de la IA
El estilo y el público de este blog sigue prácticamente intacto, aunque he relajado las publicaciones por los motivos que expliqué anteriormente. No tengo planes de dejarlo porque aún hay mucho que contar, pero ahora lleva otro ritmo por pura necesidad. Sigue tratando una amalgama de temas que orbitan alrededor de la cultura tecnológica, Internet, el software libre, la cultura audiovisual y la filosofía futurista. O como le gusta describirlo a la IA, un blog tecnológico con un fuerte componente cultural, íntimo, expresivo y de ética digital. Coincide conmigo en que se enfoca en gente afín a estos temas y no al gran público, sobre todo de ciertas edades.
La IA puede ser una herramienta muy útil para desentrañar las ideas de un blog, y una ayuda ocasional perfecta para el análisis de información o apoyo en la corrección de textos. Lo que me sorprende es que, en varias ocasiones, ha tildado a este espacio de «algo pesimista y negativo», lo cual no creo que sea del todo cierto. Es obvio que tiene algunos tintes, pero esa aura me parece simplista. En ocasiones soy muy crítico con la actualidad y me centro mucho en elementos retro/vintage, pero es parte del ADN de mis ideas, experiencias, gustos y enfoque relacionado con la libertad del software. Pero, honestamente, creo que hay muchas más entradas optimistas que pesimistas.
De todas formas es cierto que he relajado el tono, aunque va acorde con mi evolución sobre lo que quiero escribir. En ocasiones simplemente me apetecen cosas ligeras, o estoy inmerso en otras áreas de interés durante un tiempo, pero el propósito sigue siendo el mismo: una colección de escritos sobre mi relación con la tecnología y aspectos de la misma que marcaron mi vida. Prefiero verlo como una especie de material documental, más que un panfleto «pesimista y nostálgico» que se posiciona de manera estática.
Mi relación con la IA va cambiando con el tiempo, explorando posibilidades y seleccionando aspectos de ella que realmente considero útiles. Quiero imprimir una idea más realista sobre ella, sin dejar el lado crítico, pero intento no ser tan pesimista como otros blogs similares. Por ejemplo, no me importa que usen el contenido para su consulta o entrenamiento, es parte de la filosofía Creative Commons del blog, y no discrimino entre humanos y máquinas.
Detalles recientes (y futuros)
Con todo, no abandono las ideas que siempre tuve y plasmé en los escritos. A veces las reviso, evoluciono, complemento o, si es necesario, las cambio con criterio personal. Que a nadie le sorprenda si de vez en cuando sigo escribiendo positivamente sobre la IA, pero jamás dejaré de lado la temática de Linux, el Internet abierto y la defensa de una tecnología más práctica. Tampoco dejaré de lado la música o el material del siglo XX, un aspecto que me apasiona y me une a toda esa gente de generaciones similares.
Por lo pronto he añadido dos banners a la barra lateral: uno apoyando la iniciativa ¡Blog! ¡Blog! de Matizeta (se lo debía), y otro apoyando el manifiesto de Contralgoritmia. Al primero le puse un filtro duotono para adaptarlo a mi gusto y al diseño del blog. Con el segundo he escogido la chapa 01, que significa que este blog recopila ciertos datos para el uso personal y de estadísticas, pero respetando la privacidad todo lo que sea posible.
Y esto es todo por ahora. Aquí seguiré, aunque a veces tarde un poquito. Intento publicar un artículo semanal porque normalmente escribir un texto de los míos me lleva varias horas de trabajo y corrección. Sigo creyendo que merece la pena.
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