El brutalismo es un estilo de diseño arquitectónico donde a grandes rasgos predominan los acabados duros (comúnmente hormigón de obra y otros materiales sin lucir), con un claro enfoque al minimalismo, los edificios de gran tamaño, la geometría y el abaratamiento de costes. Fue popular tras la Segunda Guerra Mundial, siendo una solución práctica y de bajos recursos a las necesidades de la época. O lo amas o lo odias, pero no deja indiferente a nadie ante la basta «desnudez» y exageración que irradia allá donde esté.

Rara vez se observa en otras áreas del diseño, aunque parece que hay gente que rescata sus principios para aplicarlos al arte de la programación web. Y no me estoy refiriendo a mi querida small web, con la que comparte ciertas similitudes, sino a otro estilo alternativo: las webs brutalistas no están especialmente enfocadas al ahorro de ancho de banda o a la carencia de CSS/JavaScript, pero sí que buscan ser más simples y «sin pulir», impactando con cierto espíritu monumental y vanguardista.
Aunque lo mejor es leer la descripción del propio portal de Brutalists Websites, donde ofrece un variado portafolio de ellas:
En su rudeza y falta de preocupación por parecer cómodo o fácil, el brutalismo puede verse como una reacción de una generación más joven a la ligereza, el optimismo y la frivolidad del diseño web actual.
A través de su extensa galería podemos navegar por diferentes páginas donde disfrutar de sus colores puros, sus aristas y líneas rectas, sus tipografías generosas, la fuerte presencia de imágenes y mucha experimentación. Un minimalismo tosco y exagerado para darle ese aspecto colosal.
Al igual que la small web parece que busca romper los moldes de las páginas actuales, sus normas de diseño popularmente aceptadas y la constante homogeneización que están sufriendo.