«So messed up, I want you here / In my room, I want you here»
Hay discos que parecen traspasar los ecos de las décadas para buscarnos, para tocarnos una fibra que no podemos describir pero que sin duda es especial. Me ocurrió con este al que llegué por curiosidad buscando las raíces de la música que me gusta. Creo que los años 60 y 70 del siglo XX fueron apasionantes, un cambio de era donde asomaba la posmodernidad: hippies, drogas, liberación sexual, rebeldía, EE.UU. y, sobre todo, una incorrección política que acabaría rompiendo los moldes y sembrando la semilla del punk y el heavy. Ahí nacieron y crecieron los Stooges, de ahí surgió el mítico Iggy Pop y la contracultura a la propia contracultura.

En su primer disco los Stooges fueron la versión alternativa de los hippies, una indiferencia a todo ese movimiento que podría (salvando los detalles de sus respectivos contextos) recordarnos a lo que hoy asociamos como woke. Emergía una idea alternativa de libertad que se desmarcaba de la inocencia, paz y amor universal; quería hacer ruido y gritar, ser explícita y furiosa en cierto modo. Por otro lado también rechazaba las convenciones sociales y el posicionamiento político; esto les dejaba en tierra de nadie, les hacía huérfanos del mundo en aquel momento… era algo nuevo y desafiante. The Stooges estaban ahí contribuyendo a la desaparición del flower power mientras, desde los escenarios, le sacaban la peineta al público como respuesta al símbolo de la V.
Esa pequeña historia no me la estoy inventando, si acaso es una interpretación que hago del contexto social y diversas entrevistas a la banda, especialmente gracias al documental Gimme Danger que nos cuenta su carrera. Con sus conciertos polémicos y un líder tan escandaloso sólo podían despertar amor-odio de forma radical. Los Stooges no gozaron ni de respeto ni de éxito, y el rechazo social sería contrarrestado por el paso del tiempo y sobre todo la admiración que sentía por ellos David Bowie.
Así, en la sombra, los Stooges iban cosechando fans que años después despuntarían como grandes artistas e íconos generacionales: Sex Pistols, Ramones, The Clash, Sonic Youth o Nirvana y el movimiento grunge entre otros. Incluso Iggy Pop influenciaría a Dave Gahan y el sonido rock de mis adorados Depeche Mode, tanto como para hacer un cover de la canción Dirt.
Lo que me gusta de este disco es su honestidad, donde 35 minutos bastan para darnos todo. Sus 8 canciones son peculiares, diferentes y con una duración poco homogénea, lo que para mí lo hace especialmente dinámico. Aún con todo suena a años 60, donde las guitarras nos arrojan a la cara una mezcla de ambientes psicodélicos y efectos fuzz.
Podemos escucharlo desde el principio con 1969, un tema que nos da la bienvenida a la desencantada juventud estadounidense de aquellos tiempos y donde Iggy nos suelta sus primeros desgarros. I Wanna Be Your Dog es todo un himno cultural y una de las primeras macarradas en la historia de la música… macarrada con auténtico pedigree.
We Will Fall me encanta, pues la considero la más original de todas. Esta canción de 10 minutos contrasta con las demás, y se basa en los mantras hindúes que tan de moda estaban entre los hippies. Sin embargo su pequeña y oscura letra nos lleva hacia algo más visceral. Oh, gi, ran, ja, ran, ja, ja, ran…
Las siguientes continúan el estilo directo tan característico: No Fun le dedica unas cínicas líneas al aburrimiento y la soledad, mientras que Real Cool Time es un canto a la diversión luciendo una guitarra muy chula.
Ann nos regala una pieza lenta moldeada desde el blues, y donde veo rastros que me llevan a algunas similares hechas por Depeche Mode desde los años 90. Not Right me parece la más desgarrada y garage de todas, luciendo una letra sobre el malestar personal.
Little Doll se encarga de darnos el último sorbo de blues distorsionado. Mujeres, cigarrillos, sexo y diversión: probablemente era lo único que le pedían a la vida en esos momentos, y no se cortaban un pelo.
El álbum debut de los Stooges es perfecto para los amantes del rock o aquellos que deseen descubrir sus obras clave. A día de hoy la crítica lo pone por las nubes y no es para menos, definieron un nuevo sonido que estaba por venir y marcarían un camino hasta final de siglo. Una maravilla si además entendemos su contexto.
Canción recomendada
No tengo casi ninguna duda de que I Wanna Be Your Dog tuvo que verse como una canción obscena para la época, de sumisión sexual aunque no sea tan explícita. Ahora podría sonar exagerado decirlo pero hay que intentar meterse en la piel de una persona de aquel momento. La instrumentación mola mucho, muy potente y distorsionada para los estándares de aquel entonces, con un riff final que es una maravilla y unos cascabeles que nos anclan en los inconfundibles años 60.
Llegó a ser emulada por algunos grupos punk en España como las Vulpess en Me gusta ser una zorra, e incluso resuena en el tema Adictos a la lujuria de Parálisis Permanente.
Mencionas a los grandérrimos Parálisis Permanente y el malogrado Eduardo Benavent al frente del grupo hizo una versión de la canción:
https://www.youtube.com/watch?v=E6WAG4jAb6U
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[…] Danger es un fantástico documental que nos adentra en la historia de la banda proto-punk The Stooges, con el propio Iggy Pop siendo el entrevistado principal y el narrador de tan apasionante carrera. […]
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