Komply
Desde principios de la década de 2010 vivimos una pequeña edad dorada de la música electrónica underground. El acceso fácil a hardware y DAWs para crearla, el auge de las plataformas de streaming, así como el fenómeno del vaporwave y otros subgéneros retro como el synthwave, supuso el florecimiento de muchos artistas independientes que se autoeditan con gran calidad.

Me atrevo a decir que el videojuego indie Hotline Miami (2012), ya considerado de culto, contribuyó a expandir ese nuevo movimiento a través de su banda sonora. Su excelente música nos empaquetaba una dureza brutal envuelta de sonidos ochenteros, magnificando la violencia y el carácter lúgubre de la historia. Contó con artistas emergentes como Perturbator, quien vería su carrera impulsada hasta el punto de actuar en el Hell Fest. El videojuego inspiró a multitud de títulos independientes posteriores, convirtiéndolo en un referente estilístico dentro y fuera del mundillo.
Me gustaría comentar, a modo de inciso, que este género seguiría madurando y ampliando su público con músicos como Kavinsky. Su álbum OurRun de 2013, lanzado con el sello francés Ed Banger Records, contenía himnos como Testarossa Autodrive o la influyente Nightcall. Por otro lado, Com Truise ya había conseguido un sonido más auténtico debutando con su Galactic Melt de 2011, apoyado por la pequeña discográfica Ghostly.
Dentro de esa nueva vorágine creativa, el sonido analógico y las atmósferas pesadas encontraron un lugar ideal en el que fluir, y el californiano Principleasure me parece alguien destacable con su primer LP. Este disco es un original viaje que parece deconstruir el techno de Detroit y la música sintética que abundaba en el cine de los ’80. Recupera el espíritu más clásico bajo una producción actual, experimentando y empapando sus 41 minutos de duración con una atmósfera épica, mientras dispara bases y ritmos con estilo. El resultado podría ser fácilmente enmarcado por algunos dentro del ciberpunk, y no seré yo quien los contradiga.
Descubrí este álbum en Italia a finales de 2019, donde me encontraba haciendo unas prácticas laborales, cosa que me llevó a residir allí durante casi dos meses en una experiencia que no fue especialmente de mi agrado. La ilusión inicial se desvanecía en cuanto tuve que convivir con un trabajo que odiaba y el caos de un país extremadamente turístico, perdido en el más absurdo mercantilismo del ocio. Reconozco que me aburrí más de lo esperado, pero en la soledad nocturna de mi cuarto aprovechaba para sumergirme en música nueva.
Este disco tenía una portada que encajaba con mi alrededor, y su sintético oscurantismo le ponía banda sonora a aquella selva decadente. Su estilo me absorbió los últimos días de ese viaje, ya liberado del trabajo, casi siempre sonando en mis largos paseos ante las antiguas estatuas de Roma. Me gustaba mucho y marcaba el fin de mi particular Odisea en el país del italodisco.
Que sea un álbum oscuro no quiere decir que sea depresivo o algo así, todo lo contrario. El primer LP de Principleasure se mantiene siempre misterioso gracias a escalas menores, futuristas delays y un buen surtido de detuning. Tiene 11 canciones variadas totalmente instrumentales, bien hiladas, ofreciendo desde la experiencia más tranquila a la más potente sin perder ni un ápice de coherencia. El sonido del hardware analógico está muy bien trabajado, es sencillamente brutal gracias a equipos clásicos como el Roland Juno 106, el Prophet-5 o la Roland TR-707.
Desde la Intro ya nos ofrece kilométricas secuenciaciones llenas de penumbra, artificialidad, manipulación de potenciómetros y cajas de ritmos. Sobre esa fórmula pivotan la genial Hexagonal Dab, Handtwerk, la bailable Komply, Ecdo, Flux Jub o la opresiva Nix. Aunque también hay espacio para ambientes más vibrantes como la tranquila Zzyzzx, la adictivamente ácida Ryse, la bonita Enigma Variation o la extensa Axiom. Estas piezas están muy bien intercaladas, aportando cierta suavidad y buenas transiciones.
Sin duda recomiendo escucharlo, especialmente para los amantes de la electrónica hecha con hardware. Es una joya de esta ola influenciada por el espíritu futurista y sintético de los ’80, surgida de una cultura pionera de Internet.
Canción destacada
Para mí el disco lo rompe especialmente con Komply, Ryse y Enigma Variation. Si tuviera que arriesgarme solo con una elegiría Komply, la que puede conectar con un público más amplio, especialmente si ya está familiarizado con el sonido retro.
Si te gusta este estilo, te tiene que gustar The Toxic Avenger, que supongo conocerás.
Álbum que más me gusta: Romance and cigarettes
https://thetoxicavenger.bandcamp.com/music
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Pues no lo conocía, habrá que escuchar el disco que me dices a ver qué tal.
Un saludo!
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