«You said I’m on fire / Well I don’t think so and she said fine»
Año 1997. Un buen día salió por la tele cierto anuncio muy peculiar: un príncipe se disponía a rescatar a una princesa encerrada en su castillo, con una estética descarada y paródica. Una vez que la damisela entraba en escena se descubría que era una naranja animada, y ante eso aquel patético Lancelot se quitaba la máscara para revelar su verdadero rostro. La cara cubierta de tinieblas solo mostraba una maquiavélica sonrisa, asesinando fuera de cámara a aquella surrealista víctima y salpicando el zumo. Era un anuncio de refrescos juveniles, los míticos Radical. Al final de ese alucine sonaba una canción que me dejaría embobado a mí y a otros muchos de esa generación: Devil Came to Me, de Dover.

Seguro que no era el único que deseaba ver ese anuncio en la TV, y a juzgar por cómo terminó la historia tampoco era el único que deseaba saber más de aquella banda que, para sorpresa de todos, era española. Lo de Dover fue un éxito instantáneo y justificado, habían conseguido sonar internacionales, sorprendía que en nuestro país alguien pudiese hacer eso. Se ganaron el reconocimiento de «los Nirvana españoles» porque, más allá de su inspiración en la escena grunge, Dover sonaba auténtico y estiloso; era la banda patria de la generación X. Las hermanas Llanos se metieron en el bolsillo a todo el mundo.
Tal era mi interés que no me perdí el programa de Música Sí donde tocaron por primera vez en televisión, incluso lo grabé en VHS para conservarlo. Allí interpretaron Serenade, y aunque no fue una actuación especialmente brillante sí quedé prendando de aquella naturalidad… y de la canción, obviamente. Tras su debut con un desconocido Sister (1995) ahora les asaltaba la fama en su segundo lanzamiento.
El ascenso meteórico de popularidad hizo que los ojos y los oídos se pusieran en aquel Devil Came to Me. Sonaba en las radios, sonaba en la tele, sonaba en las salas, sonaba en los festivales… Todos aclamaban al disco y a la banda, premiados con unos reconocimientos y unas ventas tan cuantiosas que sacó de la pobreza a Subterfuge Records (discográfica indie en la que, como curiosidad, trabajó Mario Vaquerizo). Grabarlo sólo les había costado 80.000 pesetas, que al cambio actual sumando la inflación ronda unos 2000 euros. Dover fue un pepinazo sin discusión.
Aunque no conseguí este álbum hasta años después, la canción Devil Came to Me fue la primera que tuve en un teléfono móvil. Me la pasó mi mejor amigo a través de conexión infrarrojos, y con la rudimentaria tecnología de la época recuerdo que tardó casi media hora en copiarse. En cuanto la conseguí no paraba de escucharla y siempre la llevaba conmigo, a pesar de que ocupaba toda la memoria interna del teléfono… pero ahí la dejé hasta el fin de sus días.
Puede que el ya reseñado I Was Dead for 7 Weeks in the City of Angels se quedase como el más especial para mí, pero claramente el Devil es una obra maestra que aglutina unos cuantos himnos generacionales. Los temas buenos destacan tanto que a veces consiguen empañar al resto, cosa que no es nada fácil en un LP de 36 minutos lleno de alma. Mención aparte a las letras, que consiguen ser geniales en su sencillez encapsulando cierta esencia del grunge.
La duración de las canciones me gusta, oscilando desde pequeñas piezas de 2 minutos hasta otras que rozan los 4, consiguiendo un dinamismo muy bienvenido. Todas suenan diferentes pero mantienen su toque distintivo, un estilazo del que pocas bandas pueden presumir. Obviamente hay unas mejores que otras, pero en general el disco es una maravilla y nos dio una portada para el recuerdo diseñada por el batería Jesús Antúnez.
El recibimiento no podría ser mejor con los 3 primeros temas, empezando por el que pone título a la colección. Devil Came to Me es increíble con su potente melodía y una letra sobre las tentaciones, las mentiras, la culpa y los pactos con el Diablo. Muchos años después mantiene su frescura y envejece como el buen vino.
This is the end, but I’m not surprised
You will burn in hell
Do you know now why?
Lied for you, lied for you
Loli Jackson me encanta, es un pequeño himno que no sonó lo suficiente; es tan buena que incluso dio nombre a la discográfica posterior del grupo. Si algo me gusta de Dover son estas perlas más «románticas» donde mezclan el erotismo con el rechazo, y con la voz de Cristina adquieren un toque femenino tan macarra como tierno.
You said I’m on fire
Well I don’t think so and she said fine
You said don’t lie
Well I don’t think so and she said fine
I’ll close my eyes and die
Serenade es otro hit con un estilo más melancólico y lento, pero con partes igualmente potentes. La letra está genial, tratando los problemas del alcoholismo y la soledad en algunas frases realmente sensibles.
And if it’s going to be my destiny
I don’t want to wait till it comes to me
I will work so hard my hands will hurt
I will pay my sins, if so in hell
Serenade, serenade me
They say I’m dry but I’m just sick
Winter Song sigue la línea del grupo mientras nos da una letra sobre la desesperación. La Monja Mellada es un pequeño corte con un toque muy punk, mientras que la destacable Spectrum luce unas guitarras más alegres y cierto aroma de fondo a los Beatles. Rain of the Times mezcla unos potentes riff graves con esporádicos espacios melódicos, regalándonos algunos gritos muy bien tirados que dan bastante subidón.
Pangea y Push son dos cortes de apenas dos minutos, muy directos y desgarrados, donde otra vez hacen gala de su faceta más punk. Judas sin embargo es otro temazo, con ese estilo mezclando acústico y distorsión que desprende influencias de Nirvana, mientras que su letra parece un desengaño hacia las creencias religiosas (You lied! You lied! Jesus Christ was only a man!). Nightmare nos devuelve al rock alternativo antes de terminar con la balada Sick Girl, donde su base acústica y su extrema desnudez es rota por un bonito estribillo.
Canción destacada
Este disco tiene un montón de temas memorables que sin duda entran en el top de lo mejor de Dover. Mis favoritas son Devil Came to Me, Loli Jackson (que suena genial en acústico), Serenade y Judas, pudiendo recomendar cualquiera de ellas de forma aleatoria.