Hace un par de meses decidí que era hora de aprender a tocar la guitarra, algo que tenía pendiente desde hacía años, pero escuchar el primer disco de Windhand fue el detonante que me animó. Sé que es un instrumento exigente y ni en broma lo dominaré como me gustaría, pero decidí comprar un pequeño equipo para comenzar este nuevo hobby. La guitarra eléctrica y su sonido es un mundo fascinante, así que para asegurarme la diversión busqué herramientas libres que me ayudasen a aprender y sacarle provecho. Seleccioné tres: un afinador, un buscador de acordes y un software de efectos.
1. Choona
Un afinador es básico para que nuestra guitarra esté en condiciones, pero también es muy útil para cambiar su sonido explorando otras afinaciones o géneros musicales más oscuros. En mi caso escogí una app para Android llamada Choona, que si bien tiene ligeros defectos creo que es la más visual, bonita y versátil. Sólo hay que ejecutarla y empezar a tocar cada cuerda individualmente para comprobar que esté en la frecuencia correcta. También sirve para usar con bajo y ukelele.

En la parte inferior podemos escoger entre una lista de varias afinaciones populares, así como guardar las nuestras personalizadas (si es que alguien llega a eso). Al tocar detectará de manera automática qué cuerda está sonando y si es correcta su nota, mostrándolo de manera muy visual. Gracias a su gráfico podemos ver si mantiene la afinación durante toda la vibración, y cuando todo esté en orden se marcará claramente con un aviso sonoro.
Aunque a simple vista se mantiene sencilla, en su configuración ofrece bastantes opciones para adaptarla a nuestro gusto, incluso la sección de afinaciones es muy personalizable. Como punto flaco debemos ubicar el móvil bastante cerca de la guitarra, ya que no hace al micrófono tan sensible como otras apps de ese estilo. Si queremos algo mejor en ese aspecto pero con un look más basto podemos usar Tunerly. Ambas herramientas pueden encontrarse en IzzyOnDroid y F-Droid respectivamente, aunque también están en la Play Store de Google.
2. Fretboard
Saber acordes es fundamental para comprender el instrumento, permitiéndonos avanzar, practicando la soltura y entrenando el oído. Fretboard es una bonita aplicación minimalista pero útil, hecha específicamente para el escritorio GNOME, y en ella podemos buscar los acordes tanto por su nombre como por la posición de los dedos. También podemos buscar sus variantes, editarlos gráficamente, crear los nuestros propios y guardar una lista de favoritos.
Supongo que estará en los repos de varias distros, aunque siempre podemos conseguirlo desde Flathub y disfrutar de sus rápidas actualizaciones.
Nota: con los acordes mostrados en las capturas de pantalla se puede tocar la canción Knockin’ On Heaven’s Door de Bob Dylan.
3. Guitarix
Guitarix es un software bastante más veterano (lleva con nosotros desde 2009), dedicado para guitarra eléctrica y orientado a la búsqueda de sonoridades. Es todo un emulador de amplificadores y pedales haciendo uso de la conexión Jack, ofreciéndonos muchísimas posibilidades a bajo costo para que experimentemos y busquemos ese estilo soñado de rock, metal o blues.

En la mayoría de ocasiones no emula directamente configuraciones de fabricantes famosos, así que debemos ser un poco frikis de la ingeniería de sonido para buscar y aplicar aquello que deseamos. Debemos estar familiarizados con plugins y aspectos como overdrive, fuzz, wah, flangers, compresores y demás tecnicismos para saber qué estamos haciendo y a dónde queremos llegar. Para usarlo necesitaremos conectar la guitarra al PC con una interfaz de audio o un adaptador de jack 6,3 hembra a jack 3,5 macho.
Realmente es un programa con multitud de opciones, muy de la vieja escuela, que se ha mantenido casi inalterable en su diseño. Dominarlo requiere de una curva de dificultad bastante exigente, pero en su pantalla principal podemos mover los diferentes componentes de manera gráfica, haciéndolo bastante cómodo de manejar. También tiene algunas opciones de personalización como diferentes skins.
Este programa aún lo tengo verde y no está exento de cosillas que pueden dar trabajo con el motor de sonido en nuestra distro Linux. Aún así merece la pena tenerlo a mano para un montón de ocasiones, desde la más pura diversión hasta explorar qué hardware queremos comprar en un futuro para nuestro instrumento. Como siempre, podemos buscarlo tanto en repositorios propios como en el socorrido Flathub.
Notas adicionales
Antes de comprar estuve buscando durante un tiempo qué guitarra y amplificador serían los mejores para mí, y me decanté por lo siguiente:
La Ibanez GSA60 WNF es una guitarra de gama de entrada de la famosa marca japonesa, con una relación calidad-precio bestial. Es bonita, muy bien construida y versátil, pudiendo ofrecer un gran sonido limpio pero también mucha potencia. Tiene 3 pastillas, una de ellas de doble bobina tipo humbucker en el puente, y con 5 posiciones para activarlas a nuestro gusto. Si seleccionamos la doble bobina puede conseguirse un buen rock de tipo garage e incluso podría sacar algo más metal.
Como amplificador escogí el Vox Pathfinder 10, un equipo analógico pequeño de 10 watios, suficiente para casa o pequeños locales, que puede alcanzar un volumen extraordinariamente alto para su tamaño. Su diseño vintage me parece una preciosidad con ese entramado de rombos, y es una marca británica mítica con un sonido limpio característico. Bandas como los Beatles, The Kinks e incluso Nirvana tuvieron entre sus equipos amplis de Vox, así que da una idea del ambiente que consigue. El Pathfinder 10 está diseñado para darlo todo en el canal limpio, pero podemos sacarle cosas muy interesantes si jugamos con la distorsión y sus limitadas opciones.
He probado diferentes parámetros para buscar el sonido más duro posible sin recurrir a pedales, consiguiendo algunos ajustes que se acercan a los primeros discos de Black Sabbath e incluso al stoner/doom metal. Para llegar a eso en la guitarra selecciono la pastilla humbucker y bajo el potenciómetro de tono, con el fin de conseguir brutalidad recortando agudos. A su vez activo el overdrive del amplificador, subiendo casi a tope la ganancia para que «rasque» y extienda la vibración de las cuerdas, mientras los potenciómetros de agudos y bajos se mantienen bastante equilibrados para darle cierto cuerpo. Por último, si subo el volumen del ampli obtengo un sonido muy grave y oscuro con el que invocaría al mismísimo diablo… y creedme que no hace falta subirle mucho para que retiemblen las paredes.
Para aprender canciones, ver tablaturas y todo eso me apoyo en la web Ultimate Guitar, posiblemente la mejor de su tipo. Y para inspirarme y aprender sobre el sonido stoner/doom metal me paso por el canal de YouTube de Does it Doom?, especialmente dedicado a ese género.


[…] trabajo (y parece que se acercan algunos más…), y me he enfocado a actividades offline como tocar la guitarra, jugar a videojuegos y disfrutar de mi casa. Todo eso es parte de un cambio natural (y necesario) […]
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[…] qué no, actuar como un «servidor» casero y mini estudio amateur donde grabar mis prácticas de guitarra. Incluso podría ser el bote salvavidas cuando necesite más potencia o uno de mis otros equipos […]
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