GNOME Music, el reproductor que se negó a cambiar

A lo largo de mi trayectoria usando Linux me he encontrado con aplicaciones que, de alguna forma, cambiaron mi manera de ver las cosas. A veces fueron herramientas muy avanzadas, pero otras parecían todo lo contrario. Hace 15 años, el escritorio GNOME comenzó una nueva etapa donde el diseño simple —y a veces minimalista— era la base de su filosofía. Y yo, que era un amante empedernido de KDE, me sentí atraído por ese camino.

Desde sus primeras versiones, GNOME 3 se atrevió a hacer un cambio de paradigma total, con ideas novedosas como el shell, un énfasis en la usabilidad y algunas ausencias polémicas. Causó tanto revuelo que, sin duda, fue una gran crisis para el popular escritorio. Las críticas y los forks caían como chuzos de punta, así que muchos pensaron que el proyecto se echaría atrás, o que moriría ante el avance de sus competidores.

Obviamente eso no ocurrió. Tras muchos vaivenes y años de retoques, GNOME vive una etapa dorada donde su diseño minimalista es, justamente, su mayor atractivo. Pero incluso hoy en día resulta polarizante: o lo amas o lo odias.


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El caso es que, por aquel entonces, el proyecto GNOME anunció su nuevo reproductor de música local. Parecía destinado a sustituir al todopoderoso Rhythmbox, pero estaba en las antípodas de ser una suite. GNOME Music (o simplemente Música) era el minimalismo más absoluto, destinado a ver tu colección de discos de manera muy visual, reproducir y crear algunas listas. Eso era todo. Al público le pareció una broma de mal gusto, pero a mí me pareció una genialidad, tanto que fue uno de los muchos alicientes para abandonar KDE.

En medio de reproductores tan populares como Amarok, Clementine, Lollypop o el citado Rhythmbox, GNOME Music se deshacía de todas las pretensiones. ¿Acaso no era suficiente en la mayoría de los casos? Si tenías tu música bien ordenada y con metadatos, no era necesario mucho más. Era radicalmente funcional… o quería serlo. Pero, aunque la idea era muy buena, su ejecución distaba mucho de ser un gran ejemplo.

Soy un amante confeso de los reproductores sencillos, y todo se lo debo a la influencia de GNOME Music, pero éste tenía varios problemas. De hecho los sigue teniendo, algo incomprensible después de tantos años desarrollándose. Un ejemplo claro es que depende mucho del indexador Tracker (ahora llamado LocalSearch), que es el motor de metadatos de todo el escritorio GNOME. Esto supone que los datos de la biblioteca en Music tarden en actualizarse, lastrando la experiencia casi siempre.

Tampoco tiene opciones para recargar la biblioteca, ni para visualizar los metadatos de los que tanto depende. Aquí no hay espacio para nada de eso. Music es un mero escaparate que no controla casi nada, y su supuesta ventaja del motor de indexación es su mayor lastre.

Esto es una enorme pena, porque me temo que su influencia va más allá de mi persona. Recientemente hemos visto una explosión de reproductores sencillos en GNOME, con éxitos como el de Amberol o su hermano mayor, Gapless. Esto demuestra que el concepto no estaba mal, sino que fallaba el funcionamiento.


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Todos esos pequeños reproductores, que compiten en el terreno de GNOME Music, hacen un trabajo mucho mejor. Incorporan pequeños añadidos de calidad de vida, algunas configuraciones básicas y, sobre todo, manejan bien los metadatos. Escanean directamente la carpeta que corresponda y se apoyan en los tags de los archivos de audio, y como resultado son más estables y responsivos a los cambios inmediatos. ¿Cómo es posible que GNOME Music, que presume de sencillez, sea tan inflexible a esto? ¿Por qué no adopta esa misma filosofía y despliega su potencial entre un público que sigue existiendo?

Pero, a pesar de su ya mítica cabezonería, GNOME Music sigue siendo un ejemplo. Creo que es un fiel reflejo del ecosistema y filosofía de este escritorio. Con sus defectos, es una app que sigue inspirando estilo, y con cada nueva versión deseo que mejore. Cada cierto tiempo vuelvo a él y siempre me deja un sabor amargo, amándolo y odiándolo a partes iguales, extrañando el reproductor que pudo ser y no es.

Quizás ese mismo sentimiento en otras personas fue lo que nos trajo a su competencia, y ha resultado ser beneficioso. En ese aspecto, los desarrolladores independientes han elevado el listón, pero GNOME Music sigue a su bola, impasible ante los cambios. ¿Por cuánto tiempo seguirá dejándonos suspirar por él? ¿Llegará el día en el que digamos «ahora sí merece la pena»?

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6 comentarios en “GNOME Music, el reproductor que se negó a cambiar”

  1. @thecheis.com te puedes creer que no lo conocía?. Nunca lo usé, siempre estoy con audacious. Le echaré un ojo

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    1. Muchas distros no lo incluyeron como reproductor por defecto, a pesar de que GNOME apostaba por él. Casi siempre se veía a Rhythmbox en su lugar, y cuando incorporaron Decibels para reproducir audio pusieron otro clavo en su ataúd.

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  2. Sinceramente me suena pero no lo conozco, si usara GNOME claramente es lo que usaría.

    Las apps que por el hecho de ser sencillas son las mejores son joyitas escondidas en los rincones del internet.

    A día de hoy uso KDE pero he de decir que me cambiaría por un tiempo pero no lo hago la verdad… Tuve Fedora con GNOME en mi antiguo NUC y fue una grata experiencia, pero bueno….

    En fin, que muy buena entrada.

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    1. En KDE hay algunos reproductores de este estilo, pero no les sigo mucho la pista. Cuando usaba ese escritorio creo que probé Juk, o al menos uno bastante parecido, pero hay algunas opciones más.

      Si te atrae probar GNOME más en serio y tienes espacio en el PC, quizás podrías instalarlo junto a KDE en tu distro para cambiar cuando quisieras.

      PD: edité tu comentario para incluir tu nick y tu web, por el asunto que me explicabas sobre un fallo con el login. Creo que así está mucho mejor.

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  3. Es curioso que un software que pasa bastante desapercibido marca el camino de diseño para otros. Bien por Gnome Music y por todos los programas que siguieron su paradigma. Gnome ha revolucionado por completo el diseño de aplicaciones en el escritorio Linux, según yo lo veo.

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