«A little Catholic girl who’s falling in love…»
Orchestral Manoeuvres in the Dark, también conocidos como OMD, es un grupo británico de música electrónica formado alrededor de 1979. Quizás más famosos por su éxito Enola Gay —himno poético anti belicista sobre el ataque con bomba atómica a Hiroshima—, su carrera está plagada de muy buenos temas y álbumes especialmente en los primeros años, donde la experimentación electrónica y un synth-pop todavía en pañales, evolucionando desde el post-punk, les permitió tener un aura mágica.

Este disco, al que tengo mucho cariño y considero uno de mis favoritos de todos los tiempos, acabó siendo un ejemplar que mantengo en mi colección de vinilos, obviamente en su versión original de 1981, y desde la primera escucha en ese formato me dejó alucinado. De hecho tengo dos por si acaso uno de ellos se estropea. Su portada es una auténtica gozada del diseño contemporáneo, únicamente disfrutable en la comentada versión LP: al extraer la funda interna nos sorprendemos de que el cuadrado que muestra la imagen arquitectónica está troquelado, haciendo de ventana a la fotografía del interior. Sí, la foto de las escaleras (o la pared, según la versión y la posición) es la decoración de la funda del disco.
Grabado de manera artesanal, casi sin secuenciación, todo el álbum es un viaje que nos lleva desde experimentos post-punk (The new stone age), pasando por algo más new romantic (Souvenir), influencias ambient (Sealand) e incluso cortes cercanos a la música concreta (Architecture and morality). Uno de los pocos discos que consigue condensar todo lo que se estaba haciendo hasta aquel entonces en música electrónica. Creo que lo más notable viene de la mano de Joan of Arc y su segunda parte Maid of Orleans, una historia contada en dos tramos: el primero un buen corte pop que marcaría el sonido del grupo posteriormente, y luego el irrepetible vals melancólico y heroico a partes iguales. ¿Cuántas veces habéis escuchado una buena canción electrónica con ritmo ternario? OMD puede presumir de tenerla.
El resto no tiene desperdicio. Todo se mantiene muy correcto durante los 9 cortes originales que componen el LP, y brilla especialmente en los antes mencionados. Una odisea de las vanguardias electrónicas que consiguió colarse en los primeros puestos de ventas. Si queréis disfrutar de él respetad las 9 pistas originales (evitad en lo posible las ediciones deluxe) para que no decaiga una de las mejores experiencias que ha parido este género.
Canción destacada
Sealand se corona como mi canción favorita. Quizás fue la sorpresa de saber que casi 8 minutos de canción se me hacían cortos antes de que terminase la cara A del vinilo. Quizás es su dramatismo, o su minúscula letra que consigue evocarme muchas cosas mientras canta a lo que parece una de las micronaciones más extrañas del planeta. O puede que por ese falso final tras los sonidos metálicos, al que le sigue un potente reprise.
…pero quien me diga Maid of Orleans no seré yo quien lo contradiga.
[…] una gran portada que es mejor disfrutar en físico, apreciando en su edición vinilo un troquelado como el de OMD que reseñé —artículo musical que inició esta serie de análisis, por cierto—. Dicho de otra forma: el […]
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El disco de mi vida, lo seguiré escuchando (junto a todos los discos de BOC) hasta que me muera.
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Es un disco maravilloso! 😁
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