«Yes, I feel emphatic about not being static»
Solía tener la impresión de que el disco Morning View (2001) era mi favorito de Incubus, por el simple motivo de que las canciones que más me gustan de ellos pertenecen a ese álbum. Pero sería faltar a la verdad cuando Make Yourself (1999) me parece el más equilibrado y el que contiene más temazos. De hecho cuando volví a escuchar ambos discos terminé viciado al que hoy ocupa esta entrada, con el que, al igual que muchos, conocí a la banda.

Siempre los califiqué como una suerte de Red Hot Chili Peppers con influencias nu metal. Y que conste que no lo digo para quitarles mérito sino para resumir a grandes rasgos el sonido que les caracteriza, o al menos con el que me quedé en la memoria. Incubus no son unos cualquiera, pues si algo les define es la calidad: ritmos ligeros, un poco de ambiente y scratching a cargo de una mesa de DJ, y sobre todo unas guitarras que tanto ofrecen potencia como preciosos sonidos llenos de efectos y melodías casi psicodélicas.
Parte de la «culpa» la tiene su cantante Brandon Boyd: hay que reconocer que el tío es un artista, pues aparte de entonar muy bien hace unas letras realmente profundas y evocadoras, muchas veces bajo la influencia de la marihuana —reconocido por él mismo—. El resto de los miembros no se quedan cortos, y vuelvo a destacar especialmente las guitarras de Michael Einziger.
Make Yourself fue un paso adelante en su discogafía, un trabajo mucho más cuidado que los anteriores. Su tercer lanzamiento parece tomar los elementos más distintivos y depurarlos hasta tal punto que consigue una elegancia a la que parecían destinados. Lo da todo en su justa medida e integra mucho mejor al DJ, que se siente como un instrumento más.
Privilege abre el disco siendo una muestra de casi todo que digo, mientras que Nowhere Fast nos introduce en esas guitarras tan bonitas llenas de reverbs y flangers. A partir de Consequence y The Warmth empieza lo mejor, dándonos ese estilo 100% Incubus que va a predominar hasta el final como nunca.
When It Comes se corona como mi favorita pues transita entre el sonido oscuro y el profundo, con una letra sobre la libertad de pensamiento y la identidad. Stellar es la primera canción que escuché de ellos y que llamó mi atención por su exótica técnica para crear la melodía de guitarra, todo un temazo sobre el amor. De hecho es uno de los singles más exitosos de la banda y con el que se hicieron conocidos.
Drive es la balada con la que demostraron que sabían hacer buenas canciones suaves, Battlestar Scralachtica recupera el estilo experimental donde el DJ es el absoluto protagonista mientras que la batería y el bajo toman influencias funky. I Miss You es otra canción delicada donde Boyd nos da su voz más sedosa, y Pardon Me retoma el sonido general de éste álbum tras una preciosa y psicodélica intro.
He hablado de los temas que más me gustan, pero la colección asciende a 13 cortes con una duración total de 48 minutos. Un viaje sobresaliente a través de lo más elegante que ha dado esa nueva ola del rock estadounidense predominante a principios de los 2000. Optimista y reflexivo, un álbum (y un grupo) que envejece terriblemente bien y que considero un clásico moderno. No defrauda.
Canción destacada
Como he dicho, When It Comes es mi canción fetiche de toda la colección tanto por su sonido como por la letra. ¿Es la mejor del disco? No sabría decirlo. Cada cual que juzgue, porque hay donde elegir.
(Yo escuchando el disco ahora mismo)
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[…] de que apenas coincidíamos en gustos musicales me enseñaron grupos como Red Hot Chili Peppers, Incubus o sobre el que hablaré hoy: System of a Down. Todo el mundo flipaba con System of a Down. Dani y […]
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