Hypnotize (2005), de System of a Down

«Can you hear the Holy Mountains?»

Durante la década de los 2000 en mi pueblo hubo una auténtica fiebre por el nu metal. Muchos de mis colegas escuchaban grupos como Korn, Limp Bizkit, Deftones, Slipknot y otros. Mi amigo Dani y su hermano —muy buena gente, con los que me eché innumerables risas llenas de humor negro y frases de South Park— eran toda una institución porque entendían mucho de esa música y pasaban discos pirata a todos los interesados. Aunque yo no pertenecía a esa movida me gustaba estar rodeado de esa gente aficionada a las zapatillas Vans, las cadenas en el pantalón, las sudaderas con capucha y las gorras de béisbol.

De ellos aprendí mucho, pues a pesar de que apenas coincidíamos en gustos musicales me enseñaron grupos como Red Hot Chili Peppers, Incubus o sobre del que hablaré hoy: System of a Down. Todo el mundo flipaba con System of a Down. Dani y su hermano tenían un pequeño cuarto dedicado a la música y al ordenador, con vistas al jardín, donde había estanterías hasta el techo repletas de CDs. En ocasiones se amontonaba gente a escucharlos, y perdí la cuenta de la cantidad de veces que sonaba el álbum Toxicity (2001). Y con razón, porque es notable.

Sin embargo su discografía me llega a saturar de tanta intensidad, salvando las excepcionales canciones melódicas. Pero no se les puede negar su originalidad y estilo tan peculiar, con partes cantadas tan rápido que a veces parecen auténticos trabalenguas, o esos cambios bruscos que te pillan de sorpresa cuando no te atrapaba algún bonito riff con esa sonoridad exótica. Sus letras también suelen estar bastante bien, muchas con un fuerte componente de crítica a la hipocresía social y política.

En 2005 lanzaron un trabajo dividido en dos partes: Mesmerize e Hypnotize, con apenas unos meses de diferencia entre uno y otro. Está bastante claro que un tema recurrente en ellos es la crítica a los EEUU con la movida de la guerra de Irak, ya que los miembros de System of a Down son de ascendencia armenia y les tocaba la patata.

Si Mesmerize ya tenía temazos, Hypnotize acabó siendo mi álbum favorito de ellos. Mucho más melódico que los anteriores, en él meten prácticamente todo lo que habían hecho a lo largo de su carrera. Sin darnos cuenta estábamos asistiendo a su último trabajo, porque el proyecto quedó paralizado debido a diferencias entre los miembros. Además me encanta su portada (hecha por el padre del guitarrista Daron Malakian), aunque a decir verdad creo que todas las que tienen son fantásticas. También estuvo producido por Rick Rubin, un visionario de la industria que trabajó con otras bandas de la época como Red Hot Chili Peppers, ayudando a que fluyera esa nueva manera de entender la música rock en el nuevo milenio.


Todo el disco es muy entretenido con sus 12 canciones relativamente cortas. Me encanta que sea tan potente mientras intercala cierta suavidad que no lo hace cansino, empezando por la introductoria Attack o la homónima Hypnotize. Aunque es con Stealing Society cuando realmente empieza la mejor parte, sucediéndose un temazo tras otro hasta el final. Destaco especialmente los bonitos coros centrales de Tentative, o a U-Fig con su estribillo casi imposible —»…and beat ‘em, beat ‘em, beat ‘em, beat ‘em, beat ‘em, beat ‘em»—, donde estoy convencido de que tras él debe haber algún truco de edición.

Pero no son las únicas maravillas: Holy Mountains es una de esas que mantienen el lirismo típico del grupo, con una letra un tanto espiritual sobre la libertad y el genocidio armenio al que compara con el diablo. Luego está Vicinity of Obscenity que lo tiene todo con esas guitarras, esas voces histriónicas, esas partes funky y el simpático intercalado.

Lonely Day es una balada y quizás la más conocida de la colección, pero que personalmente no destaco. Prefiero mil veces a su sucesora Soldier Side que cierra el disco de una manera genial, alineada con el estilo más «suave» predominante de este álbum.

Hypnotize es sin duda uno de esos discos que me dibujan una sonrisa en la cara no sólo por lo divertido que es sino porque me recuerda al final de una época que ya no existe, unos momentos y unas personas muy especiales. Una de esas obras de nu metal que guardo como oro en paño en la colección.

Canción destacada

Stealing Society, U-Fig, Vicinity of Obscenity y especialmente Holy Mountains. Lo flipo con todas ellas, la verdad.

2 comentarios en “Hypnotize (2005), de System of a Down”

  1. […] Por desgracia, Bill Ward decidió retirarse debido a algunos desacuerdos. Para sustituirlo en el estudio contaron con Brad Wilk, el batería de Rage Against the Machine, quien hizo un excepcional trabajo. La producción estuvo a cargo del polémico Rick Rubin, un grande cuyo enfoque es más intuitivo que técnico, y con unos aires de gurú musical que a veces provocan escepticismo. Pero debemos reconocer que evolucionó el sonido del rock y es una gran influencia, colaborando con bandas como Slayer, Red Hot Chili Peppers o System of a Down. […]

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