Atención a los siguientes puntos sobre la participación comunitaria:
- Tiene un valor intrínseco para la población
- Actúa como catalizador de posteriores desarrollos
- Permite obtener mayores resultados a un coste más bajo
- Da origen al sentido de responsabilidad
- Es garantía de una necesidad percibida
- Asegura que las acciones se realicen correctamente
- Libera de la dependencia de los profesionales y reduce el predominio de estos en la toma de decisiones
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Esos siete puntos no los saqué de algo tecnológico, sino del plan para la mejora de la salud que hizo la OMS tras eventos como la Conferencia sobre Atención Primaria de 1979, la Carta de Ottawa de 1986 o la Declaración de Liverpool de 1988. Con ello se le otorga valor a la comunidad y la participación individual en el ámbito sanitario, pero como vemos puede extrapolarse fácilmente a otros campos. El fin es el mismo: conseguir mayor calidad y resultados, una mejora holística de los desarrollos apoyándose en población que no tiene por qué ser profesional.
Con esto intento decir que la educación y participación de la gente puede llevar a un resultado que mejore mucho un ámbito. Por ejemplo, participar en actividades culturales desarrolla la propia cultura, y en el caso del software los usuarios activamente participativos contribuyen a la adopción y mejora de los programas o recursos que usan.
Además, de igual forma que la OCU hace a los consumidores conscientes de sus derechos y los mantiene alerta sobre los abusos del mercado, el software libre nos hace más implicados en la libertad de uso, de copia, en la privacidad y la seguridad. Es decir, si no fuera por sus valores y pedagogía sobre estos temas quizás pasaríamos por alto cuestiones que atentan contra nosotros, contra nuestros dispositivos y el propio internet. Creo que estaremos de acuerdo en que es algo importante para la población, ahora que todo está informatizado y conectado.
Por tanto el software libre, así como el código abierto, es un valor no tangible para la sociedad: promueve el desarrollo, ofrece resultados a costes menores, hace responsable al usuario, garantiza la implementación de necesidades y reduce la dependencia —al menos en un grado muy alto—. Es un ecosistema que trasciende más allá del producto.
Linux es de nuevo el ejemplo paradigmático, pues es un éxito en servidores, reduce cargas económicas en empresas, da autonomía a desarrolladores y permite que los usuarios instalen y mantengan sus sistemas por sí mismos. ¿Acaso alguno de nosotros necesita un técnico para gestionar su distro favorita? Diría que no. La comunidad de software libre es una garantía de futuro, y pertenecer a ella es un beneficio mutuo. Imaginemos eso a gran escala: podría mejorar nuestra salud tecnológica.
PD: Me acabo de inventar el concepto «salud tecnológica», y sería interesante desarrollarlo.
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Imagen: Rawpixel
Salud tecnológica, higiene digital, medio ambiente digital… estos términos están comenzando a ser inescapables y es bueno que toda la comunidad nos estemos dando cuenta. Buen aporte!
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Hay conceptos que todavía no están muy bien definidos, pero como dices creo que hay algunos que vemos por dónde van los tiros. Lo digital ha inundado nuestra vida cotidiana y creo que es inevitable hablar de ese tipo de temas.
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[…] El individuo y la comunidad en el software […]
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