The Sun & The Neon Light (2008), de Booka Shade

Los alemanes Booka Shade empezaron su carrera discográfica a mediados de los 90 pero no sería hasta 2004, cuando lanzaron el álbum Memento, que empezaríamos a saber de ellos. Si alguien buscaba un deep house alejado de las tendencias del mercado ahí estaban ellos con su inconfundible sonido. Movements (2006) fue, como su nombre indica, un nuevo salto adelante en su estilo. Continuísta, si, pero un buen álbum que daba grandes temas como Body Language, Darko o In White Rooms. El gusto del dúo por las composiciones minimalistas y llenos de ambientes era destacable, y todo parecía indicar que en algún momento iba a caer algo más relajado y maduro. Por supuesto llegó con The Sun & The Neon Light (2008), un disco que me encantó desde la primera escucha.

Acercándose al downtempo y al IDM, Booka Shake puso toda la carne en el asador para alumbrar un disco cuidado, melódico y minimalista. Ya no eran esos chavales que aspiraban a ser artistas por y para la pista de baile, definitivamente querían ir más allá. Se atrevieron a incorporar voces, arreglos y variedad con una pizquita de pop, empaquetado minuciosamente en ese feeling tan típico de ellos.

Desde luego es difícil aburrirse con este álbum, sobre todo si lo escuchamos en una sesión tranquila. A lo largo de una hora, correspondiente a 14 canciones, nos van a hipnotizar. Outskirts es la canción encargada de abrir y, tanto si ya has escuchado Booka Shade anteriormente como si no, consigue atrapar la atención. Los sonidos ambient se funden con una buena secuencia de sintetizador, mientras se incorporan los arreglos de cuerda y el ritmo. Una preciosidad, para mi gusto.

Duke continúa con el sombrío minimalismo hasta llegar a Dusty Boots y sus guitarras sampleadas. Las cuatro siguientes canciones son más movidas y suponen la incorporación de vocales: Control Me bien podría parecer el remix de alguna canción de los 80, Solo City retoma los sonidos de guitarra bajo un estilo más pop, y Charlotte es la típica canción bailable del grupo, con un estilo más cercano a sus álbumes anteriores. Numbers vuelve a centrarse en esos maravillosos sonidos de marimba y un ritmo más ligero, cuyo estilo podría recordar a Hot Chip.

La canción que da título al disco, The Sun & The Neon Light, toma el testigo de Outskirts y continúa su sonido por un camino más experimental. Con Sweet Lies volvemos a una pseudo balada pop. La rítmica Karma Car saca su mejor cara a partir de la mitad. Psychameleon será el último intento «pop» que escuchemos en lo que resta de grabación.

Planetary es de las más experimentales de la colección, llena de ritmos y variaciones a cargo de un arsenal de efectos. Comacabana retorna al ambiente minimalista y lúgubre con ese estilo cercano al jazz, y también se vuelve muy interesante después de la mitad, cuando se produce la explosión melódica a cargo de una nostálgica guitarra sintetizada.

You Don’t Know What You Do To Me (J’s Lullaby) cierra el disco de la mejor manera posible. Una bonita pieza instrumental muy ambient cuya línea de bajo me recuerda a cierta canción de The Who… Unos samples de respiraciones marcando el ritmo, unos delicados teclados y algo que se parece a un acordeón terminan por engrosar la pieza. Y efectivamente, sus coros semejan una nana. Muy bonita. Que además termine de una manera tan lenta, dejando la respiración como protagonista, le pone el broche final.

En definitiva, un buen disco. Quizás no excelente, pero un buen disco que me tuvo enganchado cuando salió y que se marcó a fuego en mi cabeza. Poético a su manera. Creo que se le infravalora, y la portada me parece notable.

Canción destacada

Debería elegir Outskirts, ya que fue la que me dejó clavado en la silla cuando puse el disco por primera vez, escuchando con interés todo lo que vendría posteriormente.

Deja un comentario (puedes usar Markdown)