¿Y si…?

En estas últimas semanas se me ha pasado por la cabeza la (quizás no tan) extraña sensación de que cada año estoy menos interesado en la tecnología. Yo, que era un geek de tomo y lomo que flipaba con cada cacharrito o keynote que asomase por ahí. Ya no ocurre, y gracias al blog me he dado cuenta de ello: me he vuelto más conservador y, por qué no, desconfiado.

Cada vez rechazo más la tecnología de gran consumo, llena de cosas que nadie realmente necesita y alejada de esa idea de «herramienta». Por ejemplo los smartwatch y similares: menudo estrés la idea de llevar en la pulsera algo que te notifica y te registra todo. Si a veces no quiero ni siquiera saber nada del móvil, ¿por qué iba a querer eso? ¿Qué me ofrece con respecto a un inmortal, funcional y barato Casio A158WA? ¿Puede ser más elegante que un clásico Braun? ¿Qué narices hace la gente gastándose 1000€ en un Apple Watch?

¿En serio necesito un móvil nuevo? ¿Un altavoz con asistente? ¿Y todos esos servicios? ¿Y lucecitas RGB? ¿Y registrar toda mi actividad? ¿Y estar plenamente activo en redes sociales? Etc, etc, etc. Allá donde miro no veo avance tecnológico, solo un puñado de chorradas sacacuartos que no solucionan nada, complican la vida y, sobre todo, nos meten en un entramado de recogida de datos que ojalá que algún día no nos estalle en la cara.

Lo mismo me pasa con relegar todo a lo digital. Me he cansado de los fallos de servicio, de la pérdida de privacidad, de ahorrar en supuestos costes a cambio de nada. Por eso poco a poco vuelvo a usar las oficinas y servicios presenciales, intento volver poco a poco al dinero en metálico, me quedo con mis equipos no tan modernos pero tan fiables que no necesito cambiar.

Me he cansado. Prefiero disfrutar de la tecnología que me gusta a título individual, ya sea actual o pasada, sin mirar a los demás. Prefiero conservar lo que realmente me es útil y prescindir del resto. Me he cansado de estar siempre en línea, disponible, o trazable. Me he cansado de tener las cosas por moda o no parecer «atrasado».

¿Y si vivimos este hobby a nuestro rollo? ¿Y si creamos una filosofía tecnológica? ¿Y si volvemos a la sencillez y durabilidad? Cuánto bien nos haría.

Imagen: Rawpixel

12 comentarios en “¿Y si…?”

  1. Uff excelente post , 100% de acuerdo en todo lo expuesto, en mi caso personal dije no más a ver películas y series en streamer, tampoco necesito el súper pc que a la final queda relegado en poco tiempo porque el juego nuevo de turno ya necesita 10000 gigas de ram no sé cuánto espacio de almacenamiento, el procesador y la gráfica con la potencia de un reactor nuclear y programas “profesionales ” que lo único que hacen en cada versión es inflarse artificialmente y ningún equipo les es suficiente, para juegos tiro de lo retro y si es una consola como una Nintendo Wii U o PS4 etc, va más que sobrado.
    Menos consumo sin sentido y más disfrutar la vida con los seres que más se quiere.

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    1. Mis gustos y acciones van más o menos por el mismo camino que tú. Aunque en mi caso el streaming a veces me es muy útil, por ejemplo para la música.

      Cuando se trata de películas, hay plataformas que a veces merecen la pena, como Filmin. Lo contrato durante una temporada para ver cosas, descanso y cuando me apetece lo vuelvo a contratar.

      Un saludo!

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  2. Humanizar la tecnología como máxima a nivel individual. Priorizar las relaciones que la tecnología permite y no verla como un fin en sí mismo. Esta entrada ha resonado conmigo en cuanto a registrarlo todo: he pasado por una época en la que no he querido tener puesto el smartwatch por eso mismo.

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    1. La tecnología actual de consumo creo que está complicando innecesariamente un montón de cosas de la vida diaria, de ahí que tome ciertas distancias con ella simplemente porque me parece cansino.

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