A veces es inexplicable cómo uno puede sentir cosas en el ambiente, cambios que parecen estar a la vuelta de la esquina o que, al menos, se están cocinando. Creo que muchos notamos cómo hay algo moviéndose en el aire, entre la gente, en la economía, en el modo de vida, en las redes. Me temo que estamos a las puertas de otro ciclo en estos tiempos, una especie de resaca tras todos estos años vertiginosos donde lo digital nos ha inundado por completo. Un desengaño con los espacios virtuales y una vuelta a la realidad.
No es solo una sensación mía o de colegas con los que hablo este tema, sino que trasciende incluso a algunos creadores de contenido. En YouTube lo comentaba Doctor Andergraun, donde analiza las tendencias sociales a través de la moda y el estilo de vida. También creo que las cosas van por ahí: un éxodo de internet, una vuelta a lo natural y un reclamo por lo tangible. No sé si esos elementos son exactos, pero por ahí van los tiros.
Todos estamos cansados de la dinámica de los últimos 15 años y empieza a notarse, al menos entre mi generación —rozando y superando la treintena—. Estoy viendo a gente aparcar sus perfiles y cuentas, haciendo cambios de vida, intentando desconectar más a menudo, educando a los hijos de otra forma. No es sólo un cambio de paradigma entre los aficionados a la tecnología, no es una búsqueda de lo genuíno entre quienes queremos un internet más parecido al de antes: permea en toda la sociedad. Estamos saturados y nos hemos dado cuenta.
La hiperconexión no nos ha salvado de la soledad, ni de la falta de propósito/espiritualidad, ni nos ha permitido superar nuestros miedos. Más bien alimentó todo eso como nunca y ahora recogemos los trozos rotos, unos preguntándose por la salud mental, otros por la privacidad, otros por las relaciones humanas. Pero todos apuntamos a lo mismo: el fracaso de este modelo social edificado sobre una red masiva y el smartphone. Hay que curarse de eso y todos, echando la vista atrás viendo el pantanal en el que nos metimos, tomaremos cartas en el asunto cada cual a su manera.
A ver si Sam Kriss tenía razón y resulta que internet está acabado.
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Tengo la misma impresión. Mucha gente a la vez preocupándose por la pequeña web y la desconexión. Seguirá habiendo una amplia mayoría con las mismas dinámicas, pero poco a poco se ve más gente preocupada por nuestra relación con la tecnología
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Cada grupo de gente se lo replanteará a su manera. Por ejemplo las redes sociales no están experimentando un crecimiento, sino un estancamiento. Se nota Instagram, que parecía imbatible y sin embargo las nuevas generaciones cada vez suben menos fotos o ninguna.
Twitter tiene su público pero está intrínsecamente muerto, no es lo que era. Ya ni digamos del resto.
Querer desconectar, la vuelta al ruralismo y lo ecológico, la ropa de segunda mano, los cambios en el consumo y el hogar… Nosotros con la vuelta a los blogs y la web sencilla.
Lo dicho, cada uno en su ámbito rebelándose un poco contra la dinámica y entrando en una nueva. Y como digo, todas apuntando a lo mismo.
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No me extraña en absoluto.
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A mí tampoco, pero realmente me sorprende que se vaya notando ese cambio con una rapidez que no esperaba.
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Me uno a la opinión
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[…] Hacía tiempo que me rondaba la cabeza hacer una entrada sobre este tema, e incluso ya lo había tratado de forma un poco más de lateral en ocasiones anteriores, pero una de las últimas entradas de Christian en su blog me ha hecho poner este tema en papel y sacarlo de mi cabeza. La entrada la podéis encontrar en el siguiente enlace: Zeitgeist […]
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[…] y una posible vuelta atrás los traté bastantes veces. Ya sea en el bien acogido post titulado Zeitgeist o en el personal ¿Y si…?; también los de Humanizar internet, Influencias de la web pequeña […]
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[…] Zeitgeist – THE_CHEI$Christian tiene la impresión de que, poco a poco, vuelven los pequeños espacios personales. […]
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