Todo vuelve, a menudo en nuevos formatos. Por ejemplo el interés hacia los años 80 y su reinterpretación alumbró géneros como el synthwave. Algo similar ocurrió con el éxito del vaporwave, calando en el imaginario de internet y más allá. El techno e incluso el nu metal experimentan cierta atención, las ventas de vinilos muestran algunos cambios y nuestra relación con internet está madurando. La web primigenia empieza a ser retro, el símbolo de los años 2000 y esa escena tan atractiva para algunos cobra interés. Obviamente también se está reinterpretando.
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Cada 20 o 30 años hay un cambio de generación. Los chavales de antaño ahora rondan la mediana edad y buscan la esencia de aquello con lo que crecieron. Por otro lado los jóvenes contemporáneos suelen rebelarse contra la sociedad establecida. En un mundo donde internet ya es inseparable de nuestra vida cotidiana, ¿podríamos estar a las puertas de un cambio respecto a esa tecnología?
Se comenta bastante el resurgimiento de los blogs y la web independiente. No sabemos a ciencia cierta si es una tendencia al alza real o sólo un espejismo. No podemos asegurar si está gestándose una nueva escena cultural retomando esos espacios personales, sin embargo cada vez más gente parece renegar de los algoritmos y las plataformas masivas, creciendo el interés por las webs pequeñas compartiendo contenido sobre aficiones. Al menos una generación está volviéndose más íntima: quiere calidad y calidez, escapa del bullicio. El usuario conviviendo con la verdadera naturaleza de internet, huyendo de la urbanita red mainstream y decantándose por algo más pequeño y humano.
En estos meses han surgido otros dos artículos bastante potentes sobre el tema: uno es de Rolling Stone prediciendo un 2024 donde «Internet está a punto de volverse raro otra vez», y el otro viene de The History of the Web comentando un nuevo ciclo donde «Llevamos 20 años esperando esto». En ambos se expone cómo este nuevo movimiento pro blog y de páginas personales nos llevaría a una nueva etapa dorada, a un internet más cercano al que hemos conocido originalmente… y sería genial. Allí hacen un repaso de algunas tendencias y reflexiones interesantes.
Parece que esas sospechas podrían decirnos algo, aunque no sabemos si es destacable o cuándo podría eclosionar. Puede que la media de edad en ese fenómeno ronde los 30 años por un componente nostálgico, aunque podría haber sorpresas. La gente habla sobre la web independiente, personal y humana: hay quien desea descansar de los excesos y volver a algo más tranquilo y enriquecedor, rebelarse contra lo establecido.
Podría ser que los blogs y webs personales se vieran en un futuro próximo como un huerto o un pequeño jardín: un lugar personal en la red donde sembrar nuestros pensamientos, nuestros trabajos más íntimos, donde practicar cierta autosuficiencia. Un pequeño rincón creciendo y evolucionando a nuestro ritmo con cada publicación. Un punto de encuentro donde realmente podamos ver el lado más personal de la gente y nos sintamos identificados con aficiones y temas que nos obsesionan. Es nuevo para muchos y, al mismo tiempo, un viejo conocido de otros tantos.
Asfixiados por lo digital, con el deseo de buscar nuestra esencia y el calor del grupo al que pertenecemos, quizás sea la opción más sensata para un buen puñado de personas. Algo tan clásico está dispuesto a resurgir, quizás es el comienzo de una nueva visión de libertad y esencia… y es una gran oportunidad para impulsar esa web más abierta y liviana. Y mientras eso llega (si es que lo hace), aquí seguiremos sembrando las ideas que puedan inspirar a los demás. Nunca será tarde para volver a Geocities, ¿no?.
Todos esos temas del cambio generacional, de la saturación de los usuarios y una posible vuelta atrás los traté bastantes veces. Ya sea en el bien acogido post titulado Zeitgeist o en el personal ¿Y si…?; también en los de Humanizar internet, Influencias de la web pequeña o el clásico La «small web», tierra de duros de matar entre otros.
Imagen de dominio público: Rawpixel. «En el jardín» (1874), obra de Wislom Homer.
[…] La web personal, esos huertos digitales […]
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