Construction Time Again (1983), de Depeche Mode

«The landscape is changing / the landscape is crying»

Se terminó el verano y en breve me reincorporo al trabajo, por eso quiero cerrar la temporada con otro disco que me acompañó en esas épocas estivales. Con 15 años ya consideraba a Depeche Mode mi banda favorita, y al final de ese curso académico conseguí parte de su discografía gracias a un amigo que tenía internet en casa. De alguna forma Construction Time Again (1983) llamó mi atención, pues me sonaba diferente y raro. Sin embargo recuerdo cómo se me iba pegando cada canción mientras silbaba por los pasillos del instituto algunas de sus melodías, o cuando resonaban en mi cabeza durante aquellas tranquilas tardes soleadas.

Se trata de una rareza en la discografía del grupo, ya que construye un álbum conceptual donde experimentan con las ideas del socialismo en su espectro más amplio. Tras él no volverían a tocar tantos temas sociopolíticos hasta 2017, con el lanzamiento del disco Spirit. De todos modos Construction Time Again no pretende ser un elemento activista, sino una expresión/desahogo acerca de las inquietudes sobre la sociedad, el trabajo, el dinero y el medio ambiente.

Su contexto es importante, pues el Reino Unido vivía una época convulsa tras el final de su era industrial y el comienzo del capitalismo de finales de siglo XX, con Margaret Thatcher a los mandos de un cambio social que se venía cocinando desde los años 70. También coincide con la juventud de la banda y su rebeldía, nada ajenas para cualquiera que haya pasado la edad del pavo con mejor o peor atino.

Depeche se iniciaba en el sonido industrial con el que pegarían fuerte un año después endureciendo su estilo, e incluso se atrevieron con unas tímidas guitarras. Un disco bastante positivo rebosante de ambientes metálicos y manipulación de samples, donde unas mejoradas letras nos invitan a reflexionar sobre el mundo en el que vivimos y el que queremos que sea. Puede que la técnica no estuviera del todo pulida ya que los citados samples a veces tienen cortes muy bruscos, pero sin duda es muy interesante.

El título del disco hace referencia a la nueva etapa que enfrentaba el grupo: tras la marcha de Vince Clarke al poco tiempo de lanzar su álbum debut de 1981, Martin Gore tomó las riendas de las composiciones y enfrentaron diversas dificultades en su segundo disco A Broken Frame (1982), necesitando un músico de apoyo para los directos. El escogido para ese puesto fue Alan Wilder, quien se convertiría en el cuarto miembro clásico de la banda y un integrante muy querido cuyas míticas aportaciones moldearon el sonido de Depeche Mode. Cuando decidieron que Wilder era la persona adecuada llegó el momento de construir algo nuevo…

La portada no tiene ningún truco de montaje: es literalmente un tío vestido de obrero en lo alto de una montaña, sin trampa ni cartón. Hecha por el premiado Brian Griffin en Suiza, sigue siendo una composición fotográfica espectacular incluso para los estándares actuales. Como curiosidad mencionar que el modelo de la imagen era un ex militar entrenado en ese tipo de terreno que ayudó a cargar con el equipo y la pesada maza. En este artículo se puede ver parte del trabajo que hubo tras el material gráfico.


Al tratarse de un disco conceptual veremos cómo de forma recurrente las diferentes canciones estarán unidas entre sí, contándonos una pequeña historia. Los dos primeros temas son una especie de autocrítica donde la banda se desmarca de sus anteriores canciones joviales y románticas: Love, in Itself (un single que fue rápidamente ignorado) nos recibe con una base de sonido industrial que era novedad en la época (sobre todo para DM), mientras su letra nos deja claro que el amor no es suficiente y la vida tiene más claroscuros. Prácticamente sin pausa conecta con la machacona More Than A Party donde su temática es similar: la fiesta se acabó y toca ver la realidad, mirando de forma crítica el consumismo. En su parte final se acelera hasta literalmente romperse, seguido de un sonido de ferrocarril.

Pipeline entra en escena brindando una de las canciones más experimentales y llamativas, repleta de samples metálicos, con un ritmo que incorpora sonidos como una pelota de ping pong, y una letra que trata sobre la construcción de un oleoducto. Puesta en boca de un obrero, intenta describir el trabajo duro y la sensación de que su jornada no termina, mientras se acuerda con orgullo de los «codiciosos» y los «necesitados» en una alegoría sobre la (re)distribución de la riqueza. Aquí aparece la frase que da título al disco.

Everything Counts fue uno de sus primeros himnos, con un sonido que los definiría el resto de los años 80 y una letra crítica con el corporativismo. Da a entender que, a pesar de las vacaciones, las personas siguen siendo una especie de esclavos empresariales. Parece referirse concretamente a la corrupción de la industria discográfica.

Two Minute Warning tiene a mi parecer uno de los sonidos más bonitos de la colección y una letra muy directa sobre la Guerra Fría y el peligro de las armas nucleares. Hace referencia al Reloj del Fin del Mundo y la sensación de peligro que se vivía en aquella época.

Shame es una canción menor pero, paradójicamente, tiene las líneas más duras del disco: habla sobre la vergüenza propia y ajena de las clases medias/altas. Cómo el acceso a riquezas, comodidades y privilegios nos hace olvidarnos de los más pobres mientras siembra la autodestrucción.

The Landscape is Changing me enamoró desde el primer momento, tanto por sus sonidos (con esa línea de bajo tan chula) como por la letra tan sensible sobre el medioambiente. Una crítica a la contaminación en general y a la destrucción del entorno en concreto, donde parece lanzar un mensaje de conciencia.

Told You So también me gusta, aunque puede sonar rara por esa diferencia entre la base tan electrónica y el estilo de su melodía. Trata sobre los problemas de violencia que pueden generar las religiones, quizás en referencia al conflicto en Irlanda del Norte por el fuego cruzado entre católicos y protestantes.

And Then… es la última canción. Una pieza muy bonita donde se habla de destruir las fronteras y empezar un nuevo mundo, con una guitarra muy sencilla tocada por Martin Gore que le da ese toque orgánico. Realmente esperanzadora apelando directamente a la juventud. Para mí es una de las mejores canciones «suaves» de Depeche Mode. Como broche final, tras ella, aparece un breve outro de Everything Counts.

Canción destacada

The Landscape is Changing, sin duda. Es una canción desconocida para el gran público, uno de esos tracks que es café para los muy cafeteros. Resonaba mucho con mi preocupación por el medio ambiente, y aún hoy conecto con las mismas sensaciones mientras muevo la cabeza a su ritmo. Además su compositor fue Alan Wilder y la hace aún más especial, ya que demuestra la sintonía que tenía con el resto de la banda así como su talento cuando le dejaban libre frente al estudio.

3 comentarios en “Construction Time Again (1983), de Depeche Mode”

  1. […] Otra vez estamos en verano y se me viene a la mente discos que me acompañaron durante estas fechas. Ya publiqué en alguna ocasión similar sobre Depeche Mode, y es que al ser mi grupo favorito ocupó gran parte de mi vida. Tenía 16 años cuando conseguí la primera tanda de discos pirata gracias a un amigo, entre los que se encontraba este. Quería conocer los inicios de aquella banda que me fascinaba tanto, y descubrí un sonido añejo que poco se parecía a lo que solía escuchar. Entre aquellos sintetizadores crudos me quedé prendado de A Broken Frame y su extraña portada, acompañándome todas esas vacaciones junto con Speak & Spell (1981) y Construction Time Again (1983). […]

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