Subcultura de internet, vol. 2: aesthetics

Estilizado frecuentemente como A E S T H E T I C S, así como diversas variantes similares, se trata de un movimiento visual ecléctico (si es que se le puede denominar así) que ha inundado e influenciado internet. En un artículo anterior tratando el tema de las subculturas en internet hice mención al vaporwave como uno de los mayores acontecimientos de la década de 2010, y los aesthetics tuvieron un gran peso en su auge y calado popular por ser contemporáneos. A él me remito para comprender un poco el poder del diseño y la nostalgia en el lenguaje visual de los últimos 15 años.

Los aesthetics son literalmente «estética». Lo es todo y no es nada concreto, pero mantiene una serie de características constantes. Es el gusto por elementos visuales que abarcan multitud de referencias y disciplinas, siendo especialmente interesantes en la arquitectura, la fotografía, el arte, la moda, la tipografía, las imágenes sacadas de contexto, la tecnología y la publicidad. A menudo la composición visual que presenta está balanceada de tal modo que transmite calma y coherencia. Es lo que podríamos denominar como «atractivo», aunque me temo que tiene una cierta intencionalidad que va más allá de lo puramente bonito.

Entre las mezclas más características —y de las que más me gustan— se encuentran aquellas que transitan entre espacios minimalistas, líneas rectas, diseño moderno, imagen en blanco y negro, arte neoclásico, botánica y paisajes. Como puede verse, la incorporación de múltiples elementos de alto valor estético confiere a los resultados un halo intelectual que, sin embargo, no es banal. Más bien al contrario: a veces parece reivindicar el gusto por los pequeños detalles o lo que podría pasar desapercibido en nuestro día a día. Se torna, por tanto, en una contemplación de los espacios, los objetos, las formas y las escenas, de modo que transmiten unas sensaciones que nos hacen sentir bien.

Ya de paso educa nuestros ojos y nuestro gusto en todo ese legado cultural a base de fragmentos, diseminados en internet a través de comunidades muy implicadas en compartir imágenes. Tumblr se convierte en el kilómetro cero de esta actividad, donde surgió toda esta explosión visual que décadas atrás se hubiera catalogado como cool, chic o glamuroso. En esa red de microblogging se dieron los elementos necesarios para acercar a las masas lo que serían los comienzos del curated content, es decir, contenido seleccionado por una persona. Es ahí, en las distintas páginas de esa red, donde se crean enormes colecciones de material. La facilidad para compartir supuso el surgimiento de millones de espacios personales que revelaban los gustos estéticos del autor. Ahí estaba y sigue estando la gracia.

Pero estos perfiles no tienen nada que ver con otras redes de imágenes como Instagram. De hecho ni siquiera buscan lo mismo. Mientras Instagram se centra en un elemento más «narcisista», pivotando en el autor como elemento imprescindible, en Tumblr lo importante es el material. Si alguien adquiere relevancia lo será por éste y su buen ojo para seleccionar aesthetics, y no por su persona. De hecho, el anonimato en toda esta manera de consumir el diseño es una de las claves. El desconocimiento del autor, o si acaso el misterio que lo rodea, le dota de más atractivo si cabe.

La denominación aesthetic es posterior a su nacimiento, ya que todo este lenguaje visual se conocía en un principio como «estilo Tumblr» o «foto Tumblr».

POV: Una imagen vale más que 1000 palabras

Entre los principales exponentes de este peculiar movimiento se encuentra Archillect, un proyecto que hereda todas las características nombradas anteriormente. Sin autor conocido para el gran público —aunque detrás de él hay alguien que se hace llamar Pak—, se presenta como una IA que descubre, selecciona y publica de manera automática en diversos canales este tipo de contenido. Su banco de imágenes proviene del propio Tumblr. Se le denomina como «una musa digital», a la que se presupone autónoma. Su algoritmo evoluciona a través de palabras clave, metadatos y feedback como likes y reposts. Con ello, en teoría, mejora su «comprensión» acerca del valor estético, ajustando en cierto modo los gustos.

Mientras que el uso de GIFs se normaliza para observar imágenes en movimiento con un bajo peso y uso de recursos, los vídeos son menos frecuentes pero no menos importantes. Surgidos sobre todo con el auge de YouTube, los más notables se centran en recopilar material de televisión, películas y grabaciones caseras de finales de siglo XX y principios del XXI, a menudo acompañadas de música low-fi o similar que incrementa el poder emocional, tranquilo y nostálgico que desprenden. Uno de los mayores ejemplos lo encontramos en TRNGL, proyecto que sube creaciones a partir de mucho material de origen asiático (sobre todo Japón y Corea del Sur) previamente remasterizado.

También hay que nombrar la tendencia en auge de los llamados espacios liminales, es decir, aquellos vacíos de gente que evocan un aire surrealista u onírico al dejar en evidencia la magnitud y la falta de contexto. No obstante suelen ser usados para los POV, point of view, donde evocan idílicos recuerdos o sensaciones. Por ejemplo: «punto de vista: un día de verano en 2003», mientras ante nuestros ojos transcurren imágenes sobre lugares, habitaciones, estancias y paisajes con ciertos detalles que asociamos a la idea que quieren transmitir. La luz y los elementos ambientales juegan un gran protagonismo aquí, y a menudo el low-fi es incorporado a las propias imágenes en un intento por emular esa sensación nebulosa de la memoria. Este recurso es muy usado por los estilos denominados dreamcore y nostalgiacore. Un ejemplo: el publicador nostalg1ac0re.

Si queremos adentrarnos en este extenso mundo podemos echar mano de la Aesthetics Wiki, todo un trabajo de documentación al respecto que agrupa estilos en base a una serie de patrones. Esto fue necesario una vez que las familias estilísticas fueron creciendo, identificándose y acotándose, dando lugar a cientos de subgéneros tanto conocidos como nuevos. A día de hoy los aesthetics también son sinónimo de «estilos», evolucionando el concepto original.

¿Cuál pudo ser el predecesor del vídeo aesthetic? Pues argumentando su éxito mediante la viralidad, mantengo la hipótesis de que el corto Hi Stranger de Kirsten Lepore, lanzado sobre 2016, puso los cimientos mezclando lo onírico con una música familiar… sí, se trata de la canción de inicio de Windows 95, creada por Brian Eno, aunque haciendo uso de una extrema ralentización. Uno de los recursos que usó también el vaporwave.


Recursos y más:

Imágenes sacadas de Archillect

Archillect TV

70 gr. | Mi blog de Tumblr (creado en plena ola de los aesthetics y mantenido activamente hasta 2017)

La Estancia perdida | Tecnicismos y conexiones profundas del Vaporwave: Small Web, Memética, y Coalescencia

Xataka | ‘Hi Stranger’, el inquietante corto de un muñeco desnudo que está cautivando a todo el mundo en Facebook

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