Tu suscripción ya no es suficiente

El otro día estaba escuchando unos podcast en Spotify cuando noté que de vez en cuando saltaban anuncios publicitarios —desconozco si por elección de la plataforma o de los creadores—. No sería algo destacable excepto por un detalle: pago mi suscripción premium. Se supone que el trato implícito de una suscripción es que tú pagas y a cambio te quitan la publicidad, o bien pagas por el servicio completo. Es decir, pagas para que te dejen disfrutar en paz. El problema es que ya ni pagando tienes tranquilidad, y no es cosa solamente de Spotify.

Ya no es raro eso de pagar dos veces por lo mismo. ¿Tienes Amazon Prime? Da igual, habrá contenido de pago dentro de su plataforma y además te chupas publicidad en las películas. ¿Quizás te decantas por Netflix? Lo siento, me temo que o pagas más por lo que ya tenías o con la suscripción básica te tragas anuncios. ¿Quieres que una web con publicidad no comparta tus datos? Pues te comes los anuncios o pasas por caja… y además sin las garantías de que dichos datos no engorden sus arcas de alguna forma. ¿Y qué ocurre con YouTube? Pues algo muy similar, ya que hay que aguantar los patrocinios de muchos vídeos independientemente de la suscripción premium.

Estamos asistiendo al cambio de paradigma más grande en Internet desde su nacimiento. El modelo económico basado en publicidad y márketing se está volviendo tan grande que nos supera. El ansia que tienen las grandes tecnológicas está alejado de la realidad, y por ello adoptan métodos financieros alejados de la realidad. Todo el mundo quiere cobrar, todo el mundo quiere vender, todo el mundo quiere hacerse notar… ¿En serio hay tantos consumidores para tantísima publicidad? ¿En serio la gente tiene tanto dinero para hacer frente a cada vez más pagos por cosas que ya tenía? ¿En serio nos van a interrumpir constantemente en cada sitio que visitemos?

Es cierto que hay varios ingredientes en este fenómeno como el pago de royalties a terceros, derechos de emisión, exclusividades, etc. Pero también es cierto que cada nuevo movimiento conlleva un trago amargo para los usuarios, donde a pesar de todo ven cómo los servicios empeoran. Da igual las cifras que obtengan esos servicios, da igual el número de personas que lo utilicen, da igual que ese número de personas paguen suscripción… nunca es suficiente, y es extraño en un mundo donde teóricamente la informatización debería abaratar costes.

De igual forma que los Estados por su propia dinámica tienden a volverse elefantiásicos e ineficientes extrayendo recursos de sus ciudadanos mediante impuestos, las plataformas actuales de Internet tienden a lo mismo debido a un cúmulo de circunstancias similares, fruto del enorme poder y alcance. Uno de los motivos es contentar a los inversores, tanto grandes como pequeños, que desean ver a las empresas siempre en números verdes y en crecimiento constante. La salida a bolsa de las tecnológicas supone una inversión de capital muy jugoso como para arriesgarse a perderlo, y es un pilar fundamental de enmierdificación —tal y como lo denomina Cory Doctorow—. Al fin y al cabo muchas de ellas no saben realmente cómo ser rentables sin recurrir a la publicidad o al capital riesgo.


Esta analogía entre Estados y servicios de Internet/grandes tecnológicas la hago a propósito, pues intento acercar ambos conceptos para confluir en el tecnofeudalismo sobre el que escribí brevemente en este otro artículo. Solamente refrescaré la idea de que es probable que lleguemos a ver una especie de feudalismo digital, donde los usuarios de Internet se sientan obligados a establecerse en servidores, propiedades y servicios que acaparan las Big Tech a cambio de dinero, pues al final éstas controlan férreamente varios ámbitos. La secuencia de sucesos sería más o menos así:

  1. Las Big Tech lanzan sus plataformas y canibalizan otros espacios en la Red
  2. Su dominancia y posicionamiento las hacen populares gracias a sus promesas
  3. Su uso termina percibiéndose como «seguro» y «fácil» por los usuarios, masificándose su adopción
  4. Los usuarios están dispuestos a pagar por ciertos servicios opcionales que ven rentables
  5. Finalmente las Big Tech monetizan todo, extendiendo los pagos a diversos ámbitos de forma obligatoria, recortando las ofertas gratuitas y aumentando las cuotas
  6. Y como complemento la recogida de datos, su venta y uso para publicidad también son aprovechados para obtener ganancias, al mismo tiempo que ayudan a ejercer un control donde la privacidad no está garantizada

Mantener a raya esta enmierdificación de Internet es posible, aunque no fácil. Podemos recuperar la web personal e independiente, rechazar el modelo publicitario como método de ganancias económicas, bloquear los anuncios, blindar nuestra privacidad tanto como sea posible, piratear y compartir contenido, apostar por servicios alternativos y no asociados a la bolsa de valores, etc. Si un gran número de gente empezase a hacerlo veríamos resultados que agitarían el avispero.

Ese tipo de respuestas por parte de los consumidores son también un movimiento del mercado: en la vida real hay fugas de capital, contrabando, economía sumergida, mercados locales, autoproducción, evasión de impuestos… todo ejerce un balance cuando las cosas se salen de madre, limitan la libertad o expolian económicamente a la gente. Esta posición es tan libertaria o lógica como otra cualquiera, tanto que quizás no extrañaría al propio Walter Block. No veo por qué tendría que ser diferente en Internet, no veo por qué los usuarios de la Red no deberían ser sus propios salvadores operando en privado al margen de las Big Tech.

¿Soy un radical? ¿Quizás un anarquista? Puede ser, pero de lo que no me cabe duda es que la dirección que está tomando este tipo de servicios es un cachondeo predatorio. A las empresas no les gusta que les toquen demasiado el bolsillo, pero a nosotros tampoco. Tenemos derecho a reaccionar como nos plazca cuando casi no queda escapatoria y no hay signos de mejora. Si nuestras suscripciones ya no son suficientes a pesar del abaratamiento de las infraestructuras, los grandes números y los estudios de mercado… entonces algo extraño ocurre entre bambalinas, ¿no?

Empiezo a creer que una pequeña crisis en el sector podría hacerles entrar en razón, a lo mejor otra burbuja debe pincharse para equilibrar la balanza. Empiezo a creer que una quiebra económica sería un pago justo por su abuso y avaricia.

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Imagen: Rawpixel / Ilustración para la película «El Conde Drácula», de Jess Franco (1970) / Dominio público

7 comentarios en “Tu suscripción ya no es suficiente”

  1. Te han enganchado al servicio por un módico precio y ahora cambian unilateralmente las condiciones para exprimirte más metiéndote publicidad aún a riesgo de perderte como cliente. La soberbia y la codicia de las Bigtech no parece tener límite. La única salida es mandarlos a tomar viento, anular tu suscripción y optar por el pirateo sin fin, a saco. En definitiva, hacerles saber que no las necesitas, que eres libre.

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  2. No es nueva la fábula de la gallina de los huevos de oro. Y sabemos cómo acaba. Serán víctimas de su propia codicia en algún momento. Inundar todo de contenidos de poca calidad no es una buena idea. No se sostiene pagar sueldos míseros y pretender que la gente compre contenidos caros.

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  3. Las empresas quiebran. No me parece que eso haga recapacitar a las nuevas empresas que asumen su lugar. La gente tampoco es que se esfuerce mucho en lograr cosas nuevas. Intentos de desbancar unas empresas, pueden también darle demasiado poder a otras empresas.

    Imaginemos un mundo en el que la gente piensa que el selfhosting es el futuro. Imaginemos que las redes federadas son el camino. Podría ser un poco como antes, que las empresas e instituciones ponían sus propias instancias de lo que necesitaran. sea correo, foros, etc. Entonces las redes sociales privativas entrarían en crisis o desaparecerían. Pero empezaría la enshitificacion de las empresas de VPS.

    Despliega un servidor para escuchar tu música donde quieras.
    Despliega otro para tu foro
    Despliega otro para tu instancia de mastodon
    etc.

    No es un escenario muy ficticio. algunas de estas cosas ya la hemos visto en esta época.

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    1. Para que haya selfhost la gente debe saber acerca de eso y, sobre todo, que sea accesible para mayoría tanto económicamente como en facilidad. También tendríamos que debatir qué pondrían en esos servidores propios, ya que la copia privada de la música y las películas está regulada y su compartición perseguida.

      Hay muchas cosas que hacer antes de llegar al self hosting, y premiar o penalizar mediante el mercado (es decir, que los consumidores no permitan ciertas cosas y aprecien positivamente otras) es un camino válido. Puede que no haga efecto a la primera, ni a la segunda, ni a la tercera. Pero de continuar una dinámica concreta las empresas no se arriesgarían a según qué prácticas, conscientes de que les pasará factura.

      Un saludo!

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